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Enero 17, 2019 09:51 hrs.

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La Palabra de Dios

Miércoles 16 De Enero 2019
Primera lectura
Heb 2, 14-18
Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.

Pues como bien saben ustedes, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor


Salmo Responsorial
Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9
R. (8a) El Señor nunca olvida sus promesas.
Aclamen al Señor y denle gracias,
relaten sus prodigios a los pueblos.
Entonen en su honor himnos y cantos,
celebren sus portentos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca.
Recurran al Señor y a su poder
y a su presencia acudan.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Ni aunque transcurran mil generaciones
se olvidará pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 1,29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: ’Todos te andan buscando’. Él les dijo: ’Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido’. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
’Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos’
Nuestro texto pertenece a la carta a los Hebreos, un magnifico sermón sobre el sacerdocio de Cristo que aparece con el nombre de carta, dirigido a unos cristianos que ya han recorrido un camino en la fe pero están necesitados de formación: ’Pues, debiendo vosotros ser ya maestros, por razón del tiempo, seguís necesitando que alguien os vuelva a enseñar los primeros rudimentos de los oráculos divinos; y estáis necesitados de leche y no de alimento sólido’ (Hb 5,12).

El pasaje que nos ocupa alude a la solidaridad humana de Jesús. Él es un ser humano como nosotros y ha compartido nuestra existencia. Porque está hecho de la misma pasta, puede comprender y solidarizarse con el ser humano con sus luces y sus sombras, incluso en la tentación, puesto que Él mismo ha sido tentado. Y esa solidaridad de Jesús con lo humano ha llegado hasta tal extremo que le ha conducido hasta la muerte.

Sin embargo, Jesús muriendo ha matado a la muerte, no sólo la muerte biológica que nos llegará un día, sino que ha aniquilado todas nuestras muertes, la muerte del desánimo y del abatimiento, la muerte del sinsentido, la muerte del egoísmo y la insolidaridad, la muerte de la inhumanidad. Ahora, en nuestras vidas sólo tiene poder la Vida, la vida de la esperanza, la vida del encuentro con otros, la vida de la fraternidad y la solidaridad con los hermanos, los de cerca y los de lejos. ’Vi la muerte muerta’, dice un himno de vísperas, ’Celebra la Vida’.

’Y se puso a servirles’
El evangelio de hoy lo encontramos al inicio del relato de Marcos, formando parte de la narración de una jornada en la vida de Jesús. El Maestro ha hecho su presentación en la sinagoga y ahora necesita reponer fuerzas. Sale de allí y se encamina con sus discípulos a casa de Simón y Andrés. La casa en el evangelio de Marcos es el lugar de estancia de Jesús y de los discípulos, y escenario de su actuación. La casa se convierte en el ámbito donde se instruye a los discípulos (Mc 7,17; 9,28.33; 10,10). La suegra de Simón estaba en cama con fiebre y son los discípulos quienes, en esta ocasión, salen al paso de la necesidad, aunque la actuación será de Jesús.

Con tres verbos de movimiento el Señor realiza la curación. En primer lugar, Jesús se acerca, en él existe la voluntad de sanar, para eso ha venido, pero toma la iniciativa, no espera a que el enfermo se acerque, él se encamina, va al encuentro. En segundo lugar, la toma de la mano, gesto de cercanía y amistad, rasgos de un Jesús muy humano, que se preocupa de la situación de cada persona, que realiza gestos para infundir ánimo, esperanza. Ninguna persona puede sentirse ’postrada’, abandonada, si Jesús está con ella.

El tomar la mano entre las suyas es un signo de amor y de encuentro personal. El tercer verbo de movimiento es levantarla, Jesús la levanta. Le ayuda a ponerse en pie, a sentirse estable y segura, no la deja sola, acompaña todo el proceso de curación. Jesús sana mediante la fuerza que posee y que irradia a su alrededor.

En seguida, la fiebre desaparece, la persona deja de estar postrada para ponerse de pie. Desaparece la aflicción corporal que, al igual que la opresión del espíritu impuro, van contra la voluntad de Dios. Todo ello desaparece con la llegada de Jesús. Eso es lo que expresara Marcos a continuación extendiendo la sanación a otros: ’curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios’ (v.34). La respuesta de la mujer no se demora, inmediatamente se pone a servirles. Lo esencial del discipulado rabínico era el servicio, o lo que es lo mismo ser discípulo era servir.

Marcos nos está diciendo que esa mujer se levanta, se pone de pie y se convierte en seguidora de Jesús. La actitud que adopta la suegra de Pedro, es la misma que debe asumir cualquier discípulo de Jesús. El seguimiento del Maestro, implica ir tras sus pasos que ’ha venido a servir y no a ser servido’ (Mc 10,45).

¿Qué me hace hoy estar postrado/a en cama? Jesús también quiere sanar mis ’enfermedades’. Hoy se acerca a mí, me toma de la mano y me levanta. Me ’empodera’ y me devuelve mi dignidad. Toca servir. ¿Estoy dispuesto a vivir desde esta nueva condición de seguidor/a de Jesús?

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo

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