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Marzo 24, 2019 23:07 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Las palabras de la líder nacional del PRI acusan complicidad. Tal vez no lleguen a esas dimensiones de implicación en el homenaje a Luis Donaldo Colosio, pero con la intención de defender la tarea de sus correligionarios, pareciera que quiere dar carpetazo, desde la oposición, a la investigación sobre el asesinato del candidato de su partido a la Presidencia de la República.

Afirmar que el caso de Colosio está cerrado, que la historia ya no puede modificarse, es una afirmación muy peligrosa. Demuestra temor. Esta vez la declaración de Claudia Ruiz Massieu fue no sólo desafortunada sino una especie de suicidio como partido del lado de la justicia.

El asesinato de Luis Donaldo Colosio tienen muchas aristas oscuras, las dudas sobre la verdadera identidad de los asesinos parece extraviada en las primeras acciones e investigaciones del homicidio. En el lugar donde fue asesinado se modificaron las calles a los pocos días de los hechos, cuando todavía no concluía el peritaje de la escena del crimen. Los cambios a esa escenografía la realizaron los príistas.

Ruiz Massieu aseguró que la justicia ya hizo su trabajo, luego de una investigación de 25 años, pero la ineficacia en las investigaciones de un aparato de justicia cuyos resultados dejan mucho que desear, exigen realizar pesquisas desde el inicio.

Si las investigaciones del asesinato de Luis Donaldo Colosio se realizaron con la torpeza y los intereses de por medio con que se actuó con los hechos de Ayotzinapa, seguramente no habrá mexicanos, priistas o no priistas, que pueda confiar en esas investigaciones que la lideres priista considera agotadas.

La mejor manera de honrar a Colosio, es rectificando o ratificando las investigaciones realizadas.

En un asesinato donde lo que sobran son sospechosos a causa de la poca credibilidad de las investigaciones, las palabras de Claudia Ruiz Massieu parecieran tener la intención de dejar a tras la muerte de Colosio y sólo dejarlo como mártir de un partido carente de líderes. Son tan escasos los líderes en el tricolor que echan mano de los que murieron porque de los vivos ni juntos se hace uno. De ahí que en la supuesta renovación desempolven las ideas de Jesús Reyes Heroles, quien renovó el partido y le otorgó solidez ideológica con ideas propias.

Lamentablemente Reyes Heroles fue el último ideólogo de ese partido aunque ahora quieran hacer de los discursos de Colosio una serie de aportaciones ideológicas que nunca nadie escuchó en su momento y además no lograron alcanzar el nivel ideológico de un ideario político o partidista.

La fragilidad del PRI no puede, en este momento, colgarse de la figura o de los discursos de Luis Donaldo Colosio y tratar de convertirlos en ideas políticas sólidas como para ponerlo como dique de contención a un populismo que todavía no acaban de entender su significado, a pesar de que en México lo practicó por primera vez Lázaro Cárdenas, cuyas ideas fortalecieron al partido y nutrió un nacionalismo que ahora los priístas han extraviado.

Convirtió sus ideas en obras y actuó en consecuencia a su forma de pensar. Las ideas de Colosio sólo pueden mostrar lo que pudo haber sido y no fue, por desgracia.

Hasta la prehistoria es modificada cuando se encuentran vestigios que obligan a rectificar teorías producto de muchos años de investigación. No es posible enterrar las dudas de los mexicanos en un simple discurso que no llega a convencer a nadie.

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