1

2,297 vistas

Marzo 03, 2019 22:58 hrs.

Fernando Irala › tabloiderevista.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Cumple este lunes –y lo celebrarán sin duda— noventa años de fundado el que hoy se llama Partido Revolucionario Institucional.
Durante más de siete décadas, hasta que concluyó el siglo pasado, fue la fuerza política hegemónica en nuestro país, tanto así que en su momento el después Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, lo calificó como la dictadura perfecta.
Nunca lo fue tanto, y por ello mismo, tal vez, no fue perpetua. Conforme avanzó el siglo XX la inconformidad social fue debilitando al régimen aparentemente hegemónico, y tuvieron que ir abriéndose brechas para darle cauce.
A finales de la centuria, era evidente la necesidad de democratizar la vida nacional y darle paso a las oposiciones.
Por ello, primero se dejó llegar a la izquierda al poder en la capital de la República, y años más tarde a la derecha en el gobierno federal.
El fracaso del panismo, pese a que en los doce años que gobernó el país tuvo acceso a inagotables recursos monetarios por los altos precios del petróleo que se exportaba, permitió el retorno del priísmo a la Presidencia de la República.
Luego ocurrió la debacle que acabamos de vivir. Fue tan estrepitosa que generó no sólo el arribo de Morena al Ejecutivo, sino que también le dio la mayoría en ambas cámaras legislativas, y le otorgó al actual Presidente un poder del que no gozaron sus inmediatos antecesores, comparable sólo al que tenían los mandatarios priístas en la época de esplendor tricolor.
Así estamos, y en los inicios de la llamada Cuarta Transformación, el priísmo celebra nueve decenios de vida partidaria.
Nunca en su historia habían sido tan pequeños y con un futuro tan incierto. Su poder se ha reducido a algunos estados, menos de la mitad en el territorio nacional, sus bancadas legislativas son de absoluta minoría, y sus expectativas no son halagüeñas.
En contrapartida, gobierna en el país un partido con aspiraciones de hegemonía y un caudillo con pretensiones de trascendencia histórica.
En este aniversario el priísmo tiene un buen momento para pensar su futuro y delinear su estrategia, si es que quieren pasar de la simple sobrevivencia en la que hoy se encuentran, a la posibilidad de volver a disputar seriamente el poder.

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor