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Marzo 26, 2019 12:31 hrs.

Genaro Portillo › SN Noticias

Religión Internacional › México


Los actos tienen consecuencias. A mediados de la semana pasada el Ayuntamiento de Montreal, Canadá, anunció que ’echaba’ al crucifijo de sus oficinas y el viernes el sacerdote Claude Grou era apuñalado en plena celebración eucarística.

No es que un acto esté estrechamente ligado con el otro, pero es parte del ambiente que prevalece en muchos lugares del mundo, donde el crucifijo, Jesucristo, Dios mismo y la Iglesia católica son vistos como agresores de la humanidad y tienen que ’desaparecer’.

El padre Grou de 77 años de edad celebraba la Misa en una de las capillas que forman las criptas del imponente Oratorio de San José, del que es rector.

El Oratorio se ubica en la colina de Mount Royal, misma que da nombre a la ciudad canadiense. El padre Grou fue agredido por un hombre ataviado con una gorra de beisbol, quien se le acercó antes de la lectura del Evangelio y lo apuñaló.

Evidentemente, se trata de un acto de busca de notoriedad del sujeto, de unos 26 años, del cual no se ha dado el nombre (y no se dará, seguramente para evitar que el ataque sea reivindicado por grupos extremistas que actúan en contra de la Iglesia) pues la Misa estaba siendo televisada.


Toda la secuencia del artero ataque fue presenciada por quienes seguían la Misa por televisión y, desde luego, por los aproximadamente sesenta fieles que asistían a ella.

Los equipos de seguridad de San José actuaron con celeridad y apresaron al agresor, mientras el padre Grou era conducido en ambulancia al hospital, donde, afortunadamente, fue atendido de lesiones menores.

La policía de Montreal dijo que el padre Grou fue ’herido ligeramente en la parte superior del cuerpo’ y el mismo día de la agresión fue dado de alta.

La portavoz del Oratorio, Celine Barbeu, ha dicho a la prensa que el padre Grau se encuentra bien y que tendrá unos días de descanso, por prescripción médica, aunque él está ’ansioso’ por volver a su ministerio.

El agresor se encontraba entre los fieles. Al terminar la lectura del día, Adele Plamondon se percató de que el hombre iba a agrdir al padre Grou y gritó pidiendo ayuda, lo que alertó al equipo de seguridad.

’Padre Claude Grou, los canadienses están pensando en usted y le desean una pronta recuperación’, dijo el primer ministro Justin Trudeau en Twitter el día del ataque.

’Todos estamos impactados por este acto de violencia que ha tenido lugar en nuestra ciudad, en un espacio dedicado a la paz’, expresó, por su parte, el arzobispo Christian Lepine de Montreal en un comunicado.

’Sabemos que los lugares de culto de muchas religiones son blanco de actos de violencia’, continuó el arzobispo. ’Debemos continuar por el camino de la paz y el amor, creyendo que el bien vencerá la maldad a través de la oración y las buenas obras’, añadió Lepine.

Según CNN, el responsable de la agresión está bajo custodia y será presentado en fecha próxima a los tribunales canadienses para que responda a los cargos que se le imputan.

El corolario es simple: sacar a Dios de la vida pública provoca que cualquiera, por cualquier motivo, quiera ’desquitarse’ contra sus ministros. Aunque tengan 77 años y se encuentren indefensos, detrás del altar, celebrando Misa.

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