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Marzo 31, 2019 20:56 hrs.

Fernando Irala › tabloiderevista.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Cuatro meses después de iniciado el sexenio, y luego de superar, al menos momentáneamente, la crisis del huachicoleo, del cierre de ductos y la escasez incontrolable de combustible que golpeó incluso a la ciudad de México, la Secretaría de Hacienda anuncia una reducción del gravamen que pesa sobre las gasolinas, lo que producirá, según los cálculos oficiales, una reducción de hasta un peso con cincuenta centavos en el caso de la "magna", y una un poco menos notable en el de la "premium".
No se trata de una medida permanente. Por lo pronto, la disminución fiscal operará durante la actual semana, y suponemos que se irá repitiendo a lo largo de las siguientes.
No está de más observar que uno de los efectos del cierre de ductos y de gasolineras que no tenían producto para vender en el paso de un año a otro, fue el aumento automático del precio de la gasolina. Se recordó entonces aquel dicho inventado por Jorge de la Vega, secretario de Industria y Comercio hace décadas, que ante los incrementos de precios de diversas mercancías reflexionaba: "no hay producto más caro que el que no existe".
Así, en la ciudad de México y en todo el país apechugamos a partir de enero con importes subidos de los combustibles.
Ahora, con lo que bajen, en realidad retornarán a los niveles que tenían en diciembre del año pasado.
De la disminución espectacular de ese costo que algunos pensaron que ocurriría con el nuevo gobierno, ni hablar. Atrás quedó también la indignación por el "gasolinazo", como se le llamó al aumento súbito del precio que lo llevó a los niveles actuales, hace unos años.
Son otros tiempos los del país, los del gobierno y los de la gente.

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