Balón Cuadrado


Fútbol mexicano, las trampas del balón


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Septiembre 25, 2018 19:57 hrs.
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Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

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Memo Vázquez trabajó con Veracruz sin firmar acuerdo y que se vio obligado a renunciar porque la directiva no cumplió con los salarios. Foto Jam Media.

Con inconmensurables soberbia y prepotencia que caracteriza a los empleados de la poderosa Televisa –propiedad de Emilio Azcárraga Jean–, Yon de Luisa, titular de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) –sin rubor alguno–, se ufanó en días pasados que los contratos dobles no están prohibidos. Afirmación que, cuando menos, a nivel internacional, debió encender los focos amarillos de la MaFI(a)FA.

Porque el balompié nacional, cadáver insepulto, pervive en su fantasmagoría de la manos de la dinastía Azcárraga. Por eso, su irredenta mediocridad. Por eso, el mandamás de la pelotita habló claro y contundente.

Por eso, el balón es –con la iglesia, el ejército, los empresarios, carteles de las drogas–, hace cuatro décadas, uno de los poderes fácticos en México, a la sombra del sexenio en turno: eficaz opio.

Por eso, nada contiene su poder omnímodo.

Por eso es, también, una de las principales fuentes de lavado de dinero de carteles de la droga.

Mientras tanto, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) –dependiente de la Secretaría de Hacienda– enmudece tras la supuesta auditoría que realizaron al Club Veracruz, propiedad de Fidel Kuri Grajales, considerado en el gremio periodístico delincuente de cuello blanco, al amparo del PRI, partido en el poder.

Desde tiempos pretéritos, el fútbol mexicano es oscuro paraíso para la evasión fiscal… que le avisen a Lionel Messi, CR7, Neymar…

Acá nadie los molestaría.

La Femexfut cobija a 312 clubes profesionales de todas las categorías. La eufemística Liga MX –caracterizada por la forma tiránica cómo se maneja–, tiene 498 jugadores registrados y, según Transfermarkt, está valuada en 612 millones 90 mil euros, unos 12 mil 800 millones de pesos.

La fosa séptica del fútbol mexicano despidió un tufillo más pestilente, cuando resurgió el tema de los duplicidad de contratos hace unos días. Ocurrió después de que Guillermo Vázquez destapó la cloaca y declaró que tras su despido como director técnico de los llamados Tiburones Rojos, tenía doble contabilidad: la real y la ficticia.

En respuesta, el SAT –Sistema de Administración Tributaria, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público–, informó que realizaría una investigación más acuciosa a todos los clubes. Pero nada ha ocurrido.

Los investigados siempre tendrán la oportunidad de pagar y resarcir la falta y no habrá consecuencias penales salvo en caso de no garantizar el pago de las obligaciones fiscales.

Faltaba más.

Después de todo –advierte a la columna deportiva semanal de La Jornada, con la firma de Marlene Santos Alejo–, difundida este lunes, los empresarios del espectáculo ’merecen eso y más’.

Y agrega con sorna:

’Pues son una suerte de benefactores que contribuyen a la paz social que no sólo se preocupan por traer futbolistas de todas latitudes (con frecuencia no son finos para escoger calidad, pero nadie es perfecto), sino que además ganaron una rebanada del pastel mundialista de 2026.’

Deslizó lo anterior en referencia que será la tercera ocasión que, en México, una misma familia –insólito en los anales de la FIFA– organice un mundial de fútbol, ahora una especia de TLCAN, con Estados Unidos y Canadá: Azcárraga. Lo hizo en 1970 y 1986.

Y que, por cierto, durante el sexenio del presidente Enrique Pena Nieto, que está en su último estertor –terminará el 1 de diciembre próximo—, el SAT reembolsó al dueño de Televisa, por concepto de impuestos, alrededor de tres mil 500 millones de pesos, según versiones periodísticas.

Jugadores y clubes del balompié nacional, Liga MX, han manejado el histórico esquema contractual de dobles –y hasta triples convenios laborales–, socorrido deporte, por más de cuatro décadas. Mas, sólo el convenido que está registrado ante la (FMF) es el único válido para resolver controversias, que se presta a la evasión fiscal.

Dicha ‘táctica’ consiste en que se presenta ante la FMF un contrato con una cifra menor a la que verdaderamente percibe el futbolista. Objetivo: declarar y pagar menos impuestos a la Secretaria de Hacienda. Por otra parte, el jugador posee otro contrato con ingresos mayores, sin validez oficia, pero nada tiene que reportar a Hacienda.

En el segundo documento se presenta una cesión de derechos de imagen con otra empresa, la cual normalmente está completamente alejada del negocio del fútbol. Para que, así, se lleve el mayor porcentaje de la remuneración.

’Se pacta un salario mensual, se divide en dos: 10 por ciento será contrato laboral, y es el que va a tener registro ante la FMF, y el otro 90 por ciento en un contrato de imagen con una empresa fantasma’, de esta forma el SAT no sabe a quién cobrar, sostiene una investigación sobre esta práctica que realizó el diario deportivo Récord.

De esta forma los clubes se deslindan del pago total de impuestos y los ingresos quedan en manos del jugador que al final termina siendo afectado por un pequeña ‘trampilla’. Así, cuando presenta alguna queja ante la FMF, la sanción o remuneración va de acuerdo al sueldo que se presentó ante dicha autoridad.

Por ejemplo, en el 2005 Puebla peleaba por tercer año consecutivo la permanencia en la Primera División. Y, como incentivo para salvar la categoría, la directiva realizó una propuesta a los jugadores sobre un premio económico en caso de lograr la salvación.

Los futbolistas debían aceptar que su contrato ante la FMF sería de 10 mil pesos, el resto se les otorgaría mediante un segundo contrato, que para efectos legales era civil, por concepto de derechos de imagen, premios, bonificaciones.

’Yo hablé personalmente con Ignacio Hierro –jugador–, advirtiéndole que si firmaban por 10 mil, y si había algún problema, no les iban a pagar el resto del segundo contrato’, expresó Enrique Bonilla, actual presidente de la Liga MX, pero que entonces tenía otras funciones y cargo en la FMF.

El directivo admitió, sin rubor, igual que De Luisa, en un programa de ESPN, que la Liga MX y la federación siempre han tenido conocimiento de que los clubes y jugadores firman dos y hasta tres contratos. Uno de ellos se registra ante la Liga.

Y sanseacabó.

Según reglamentos de la FIFA, los jugadores deben mantener una relación contractual con el equipo para poder participar en los torneos.

’Tener dos contratos no es ilegal. Ilegal es incumplir con sus obligaciones sociales, patronales y fiscales’, opina Herbert Bettinger, abogado fiscalista.

Las disputas contractuales son la principal causa de controversias entre jugadores, agentes y clubes, según la Asociación de Futbolistas Profesionales (AFP) –que carece de figura legal para, por ejemplo, convocar a paro por alguna injusticia patronal, como se hace en otros países–.

Aunque, aclara la AFP, no siempre llegan como petición formal de resolución a la obsecuente Comisión de Controversias. Porque dicho organismo sólo tiene injerencia para hacer cumplir el acuerdo que se tiene registrado ante la FMF.

Desde los años 80s, se acostumbra que los futbolistas tengan un contrato registrado ante la FMF donde sólo se reporta 10% del total de sus ingresos, mientras que el resto se estipula en un segundo acuerdo, que a veces lo paga una empresa distinta al club, coincidió Félix Fernández, ex portero del Atlante y de la selección mexicana, en su columna en el diario Reforma.

Rodolfo Fatty Navarro, otro ex futbolista y escritor –atípico en el balompié nacional– lanzó un ya ’basta’, a través de la red social de Linkedin, a los zares del balón el exfutbolista.

’Este episodio’, advirtió, ’moverá la conciencia’, seguro, de muchos entrenadores que ’dicen en la oscuridad: ‘¡Basta!’’

Y clamó:

’Es momento de que salga a la luz ese grito.’

Consideró a Vázquez como un hombre y entrenador de fútbol ’integro’, que hoy ’es víctima de las prácticas abusivas’ de ciertos directivos del fútbol mexicano, en este caso de Kuri Grajales.

’¿Hasta cuándo levantarán la voz los entrenadores para defender derechos simples como el cumplimiento de un contrato legal’? interrogó el ex jugador de Atlas, León, Celaya, Tecos y Tigres.

Criticó:

’La comodidad de muchos entrenadores y las complicidades, que se generan con tantos directivos, hacen que muchos, mientras no les pegue la piedra, dejan a la deriva a sus colegas’.

Y cuestionó:

’¿Hasta cuándo seguirán guardándose la inconformidad que en pláticas de café manifiestan contra las prácticas abusivas de clubes que, en complicidad con la FMF; permiten dobles contratos y arreglos siempre a favor del dirigente?’

Agentes, abogados deportivos y especialistas que tienen conocimiento sobre los contratos de jugadores confirmaron a El Economista que el acuerdo registrado ante la Liga reporta entre 10 y 15% de los ingresos totales de los jugadores.

Y aunque no es una generalidad, los clubes utilizan ese método de contratación para garantizar el pago del contrato y no generar controversias por incumplimiento de contrato.

En el segundo contrato el pago corresponde a conceptos como derechos de imagen, bonos o premios por objetivos.

Por ejemplo: en el 2011, una auditoría a petición de un grupo de cooperativistas de Cruz Azul, reveló que la nómina de aquel plantel era pagada a los jugadores del primer equipo a través de la empresa Alta Dirección Empresarial Chapultepec S.A de C.V, mientras que la razón social con la que figura el club ante la Liga MX es Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul, AC.

’El segundo contrato genera impuestos. Lo que nos han enseñado algunos casos documentados es que el segundo contrato no se reporta a ninguna autoridad, llámese SAT, seguridad social, etcétera’, explica Adrián Camargo, abogado deportivo.

El especialista indica que las reglas de la FIFA y las federaciones no impiden la celebración de dos o más contratos. Sin embargo, advierte, ’hay una delgada línea entre el derecho público, la ley general del trabajo y los estatutos de FIFA. Pueden ser dos contratos por diferente naturaleza, uno por salarios laboral y los otros por mercadotecnia, derechos de imagen’.

Ante las autoridades deportivas, es decir, la FIFA y las ligas, el contrato que celebran los jugadores y los clubes es el único que tiene injerencia, validez y por el cual se pueden dirimir las controversias, como incumplimiento de pago, adeudos, rescisión de contrato unilateralmente.

No obstante, en caso de incumplimiento en el segundo contrato, los jugadores pueden acudir a las juntas de conciliación laboral civiles, para la resolución.

La AFP pide constantemente, a través de campañas de concientización, que los jugadores sólo firmen un contrato en donde se especifique las condiciones salariales, la duración condiciones laborales.

Aunque en 87% de las controversias entre jugadores y clubes por el incumplimiento de contrato salen a favor de los futbolistas, la proporción de controversias a resolver es menor respecto a otros conflictos, como el pago de derechos de formación y cuotas de solidaridad a los clubes.

Y, sí, son irremediables trampas del balón.

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