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Diciembre 15, 2019 18:11 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Los homenajes oficiales a quien, dicen, fue víctima de un fraude electoral, pone de manifiesto que no siempre caballo que alcanza, gana.
Ejemplo que debe tomar en cuenta don Fecal y su ya casi extinto nuevo grupo político. Y de su esposa, la ex candidata.
En 1940, postulado por la reacción, el general Juan Andrew Almazán, fue derrotado por su homologo Manuel Ávila Camacho, del partido en el poder, en la elección presidencial.
En este 2019 año que termina, el gobierno de Guerrero decidió reivindicar su figura, e instituyó la celebración anual de la Semana Cultural Almazanista que por primera vez tuvo lugar en noviembre pasado en la cabecera municipal de Olinalá, donde nació el personaje en 1891.
Aun cuando por lo pronto se trata de una conmemoración local, su importancia es nacional dado el protagonismo que tuvo el General Andreu Almazán en la vida del país y eso le aporta un interés similar o mayor al de las Jornadas Alarconianas que también se realizan en la entidad guerrerense.
Dejemos que el escritor José Antonio Aspiros Villagómez, continúe con este, su, histórico relato.
En esas elecciones le fue robado a Andreu Almazán su triunfo en las urnas frente al candidato del partido en el poder, Manuel Ávila Camacho.
Durante varios lustros han realizado investigaciones sobre el personaje con quien, si no fue con José Vasconcelos en 1929, dieron inicio los fraudes electorales del siglo XX en México, sin contar tampoco el remedo de elección que hubo a finales de 1913 para legitimar al golpista Victoriano Huerta.
Andreu Almazán luchó en la Revolución Mexicana con sus propias fuerzas indígenas: los ’Azules’ tlapanecas; ascendió a general de brigada a los 20 años; fue condecorado por sus victorias sobre los villistas.
En sus Memorias, ’utilizó la Historia para justificar su propia verdad y triunfo (en las elecciones de 1940). Demostrar su nacionalismo y la doctrina de Simón Bolívar, y enjuiciar, al mismo tiempo, la historia nacional, la propia Revolución Mexicana y a sus principales protagonistas’.
La Semana Cultural Almazanista, dispone la celebración, cada año del 18 al 23 de noviembre, de ’diversos eventos culturales que servirán para contar la vida y logros de Andreu Almazán que permitirá establecer un puente entre la academia, la cultura y la conciencia popular.
La historiadora Josefina Moguel, en una conferencia magistral, propuso las fechas de esta celebración por considerar que fue el 18 de noviembre de 1910 cuando Almazán estableció ’su compromiso y su raíz revolucionaria desde que, en Puebla, participó en la autopsia del cadáver (de Aquiles Serdán), extrajo el corazón y ayudó en su resguardo (y) cortó mechones de sus cabellos y los guardó consigo como un simbolismo representativo’.
’Una vez que el joven estudiante de medicina del Colegio del Estado -Andreu Almazán- tuvo que huir de Puebla, se fue a Olinalá para llevar a cabo la insurrección armada y, a falta de armas, se dirigió a pedirlas a Francisco I Madero en San Antonio, Texas, quien lo envió con instrucciones de la Junta Revolucionaria para irse a los balazos a Morelos, Puebla y Guerrero’.
En los treinta, convencido por la reacción para contender por el poder ejecutivo, se convirtió en el candidato. Y en 1940 lo hicieron perder las elecciones, y afirman otorgárselas a Manuel Ávila Camacho, a quien llamaron posteriormente, el presidente Caballero.
Y último militar como presidente.
En 1946 entregó democráticamente el mandato a un civil, el licenciado Miguel Alemán Valdez.
craveloygalindo@mail.com

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