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Agosto 14, 2019 12:35 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Sin duda el partido de Felipe Calderón nace mal y con poca gente. Para nadie es un secreto que no representa una nueva alternativa política y que su nacimiento es más un puente hacia la impunidad que nostalgia por el poder.

Calderón anuncia que surge como partido político para contrarrestar la política de López Obrador; sin embargo, desde ahora puede advertirse que su objetivo real es destruir al PAN. Los coordinadores estatales de su partido denominado México Libre son actualmente panistas, incluso ejercen un cargo de elección popular.

En este caso se encuentra Ángel Rafael Deschamps Falcón, nieto del ex gobernador de Veracruz, Armando Deschamps, miembro del PAN y coordinador en Veracruz de esa organización.

Otro caso es el de María Concepción Ramírez Diez Gutiérrez, coordinadora estatal de México Libre. En San Luis Potosí, anunció una desbandada de panistas potosinos hacia el naciente partido. A pesar de las evidencias el PAN no los expulsa.

En la capital de esa entidad y en Ciudad Valles, el partido de Calderón apenas reúne 200 afiliados. Lo que quiere decir que los votos de la derecha tradicional se los pelearán entre el PAN y México Libre, en caso de que se le otorgue el registro condicionado.

Por tal motivo, el surgimiento de ese partido dividirá al PAN y puede que lo desparezca o bien pulverice el voto a su favor, sobre todo en entidades donde puede llegar a ganar gubernaturas o senadurías.

Mientras esta maquinaria con apariencia de oposición avanza, se detiene o retrocede, la administración pública camina. México Libre puede nacer con sólo dos cuadros, quienes tendrían garantizado el ejercicio político a través de una curul; es decir, Felipe Calderón y Margarita Zavala serán, además de dirigentes de su partido, diputados plurinominales de este intento derechista por dividir al PAN.

Ninguno de los dos salió del PAN por gusto, fue una maniobra de protesta ante una política incongruente que no les convenía en lo personal. Su rencor se reconcentró en el fragor de la batalla electoral, donde ambos estuvieron al margen, que ahora el resentimiento tiene un solo objetivo, hacer migajas al PAN.

Desde ahora distrae a los panistas de sus tareas partidistas para que le hagan el caldo gordo en las diferentes entidades del país, en la mayoría de los casos sin éxito. Ante esta situación deberían expulsarlos, pero al parecer la cúpula de ese partido no se ha dado cuenta de esta indisciplina que se sancionan en los estatutos de ese partido y se castiga con la expulsión inmediata.

Lo cierto es que la derecha organizada del país corre el riesgo de desmembrarse, aunque todavía a Calderón ni a Margarita no se le puede conocer su ideología o su postura ante la realidad del país. Esta falta de definición ha hecho que la mayoría de los convocados a formar parte de esa nueva organización, le voltee la espalda.

El nuevo partido no les da a Felipe y Margarita para hacer un gran hueco al PAN, pero sí para evitar que ese partido continúe siendo la segunda fuerza electoral del país.

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