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Junio 13, 2019 05:35 hrs.

Sin Embargo › Emmanuel Ameth Noticias

Economía Nacional › México Ciudad de México


Los flujos de inversiones extranjeras directas (IED) hacia Latinoamérica y el Caribe cayeron un 6 por ciento en 2018, hasta los 147,000 millones de dólares, una tendencia que, a juicio de los expertos, se mantendrá este año. Como economía en desarrollo, México se posicionó en el lugar 13 de los países que reciben más inversiones a nivel mundial, en el informe anual del Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Sin embargo, en 2018 la UNCTAD detectó que a México llegaron 31.6 billones de dólares de flujos económicos extranjeros, similares a los 32 billones del año anterior, pero con una disminución del 1.5 por ciento.

De cualquier modo, los avances en la renegociación del Tratado-México Estados Unidos Canadá (T-MEC) tranquilizaron a los inversores, aunque la mayoría de los ingresos al país fueron ganancias reinvertidas de las empresas extranjeras existentes, que aumentaron en un 27 por ciento a 12,000 millones.

Los nuevos flujos de capital se mantuvieron relativamente estables en 11,000 millones de dólares y los préstamos entre compañías cayeron, de acuerdo con los datos del informe.

El sector manufacturero atrajo casi la mitad de la IED (49 por ciento), que ascendió a 15.5 billones de dólares, equivalente
al 16 por ciento de crecimiento. En el sector servicios la inversión extranjera se cuadruplicó y llegó a más de 4,000 millones; la minería tuvo un aumento de 38 por ciento, 1.4 mil millones; las inversiones en TIC aumentaron 96 por ciento, hasta 1,200 millones. En el resto de los sectores económicos nacionales la IED disminuyó.

El principal inversionista en México fue la atraída desde Estados Unidos, con el 39 por ciento de los flujos, aunque cayó un 12 por ciento.

UNCTAD previó que para 2019 la inversión extranjera directa podría contraerse debido a la incertidumbre generada por la política interna, pues la nueva administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha considerado cambios en la propuesta económica, como la cancelación de las Zonas Económicas Especiales, así como la interrupción de la inversión extranjera en el sector petrolero.

LATINOAMERICA

Los países que más pesaron en este resultado fueron Brasil y Colombia. Esta situación ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de la región frente a los acontecimientos externos, dijeron los especialistas de ese organismo.

El hecho de que no se proyecten movimientos importantes en los precios de las materias primas ni cambios de las condiciones de las principales economías de la región indica que las inversiones, tanto las que entran como las que salen, mantendrán la tendencia a la baja en el futuro próximo.

Sin embargo, también existe el riesgo de un deterioro todavía mayor, particularmente por las tensiones entre los mayores socios comerciales de los países latinoamericanos y caribeños: Estados Unidos y China.

Tampoco se puede descartar definitivamente una desaceleración de la economía mundial, señaló el organismo. Que las exportaciones de la región sigan dominadas por materias primas es un factor que la expone más a los vaivenes de la política y de la economía internacionales, de acuerdo al informe.

Sobre los casos más sobresalientes de malos resultados se menciona que “la difícil situación económica de Brasil y una abrupta reducción de las fusiones y adquisiciones, en comparación con los niveles sin precedentes de 2017, se tradujeron en una caída del 9 por ciento de entradas de inversiones al país”, que recibió así 61,000 millones de dólares el año pasado.

El caso de Colombia fue incluso peor porque los flujos de IED disminuyeron en un 20 por ciento y sólo llegaron a los 11,000 millones de dólares. En el resto de Sudamérica las entradas de IED se mantuvieron constantes, con la excepción de Ecuador, donde se duplicaron gracias a un brusco aumento de la inversión en el sector minero.

EN TODO EL MUNDO

A nivel global, las IED bajaron un 13 por ciento en 2018, hasta los 1.3 billones de dólares, afectadas sobre todo por las políticas fiscales de Estados Unidos, que promovieron una masiva repatriación de beneficios acumulados de sus multinacionales.

Por tercer año consecutivo hubo un descenso global de la inversión, aunque, si en 2017 la razón de la bajada fue la relativa ausencia de fusiones y adquisiciones, en 2018 el principal factor fue la reforma tributaria estadounidense.

Como resultado de esa política, lanzada a finales de 2017 para favorecer la actividad económica dentro del país, EU redujo en 2018 la desinversión neta a 64,000 millones de dólares (56,000 millones de euros), frente a los 428,000 millones de dólares desinvertidos el año anterior.

Estos movimientos son consecuencia directa de la repatriación de beneficios a ese país, conforme a los datos de la UNCTAD.

“La inversión extranjera directa sigue bloqueada, confinada a niveles inmediatamente posteriores a la crisis”, destacó el secretario general de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi, al comentar las cifras presentadas.

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