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Abril 28, 2019 16:14 hrs.

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Derechos Humanos Internacional › USA



Bienvenidos a esta edición especial de El Times, donde compartiremos por algunas semanas la versión en español de Cruzar la frontera, una nueva entrega semanal de The New York Times sobre la vida en la frontera entre México y Estados Unidos.
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En la edición de esta semana, las raíces centenarias de las patrullas armadas, un viaje a una piñatería en Reynosa y qué está haciendo ICE para lidiar con la falta de espacio al procesar a los migrantes.
¿Cuánta libertad de maniobra tienen los paramilitares?
Por Simon Romero desde Sunland Park, Nuevo México
Desde su campamento en una zona estéril del desierto de Nuevo México, una milicia de derecha llamada Patriotas Constitucionales Unidos saltó a la escena pública este mes después de que sus miembros se grabaron cuando detenían migrantes en la frontera con México.
¿Dónde se originó este grupo? El FBI sabía de ellos al menos desde 2017, cuando investigó pistas sobre un grupo de hombres fuertemente armados en un parque de casas rodantes en el noroeste de Nuevo México que estaba ’entrenando’ para asesinar a Barack Obama, Hillary Clinton y George Soros.
Pero los orígenes de estos grupos se extienden mucho más allá de las políticas actuales para frenar la inmigración procedente de América Latina y son parte de una larga tradición de vigilancia fronteriza y de esfuerzos para reprimir a los inmigrantes que no son blancos.
Ya en los años cincuenta, patrullas armadas de Texas que cazaban esclavoscruzaban de manera ilegal hacia el norte de México para capturar a los afroestadounidenses que escapaban de la esclavitud. La misma Patrulla Fronterizase jacta de haberse originado de ’inspectores a caballo’ que perseguían a inmigrantes chinos que intentaban evadir las leyes de exclusión aprobadas para limitar severamente la inmigración desde ese país.
Más recientemente, en 1977, el Ku Klux Klan creó su propia patrulla fronteriza en California y Texas. David Duke, el famoso supremacista blanco y ex gran mago de la organización, dijo en su momento que el proyecto se creó para hacer algo sobre ’el problema de los extranjeros ilegales’.
Kathleen Belew, una historiadora en la Universidad de Chicago, documenta las acciones del KKK y de otros grupos armados en la frontera en su libro Bring the War Home, sobre el movimiento de poder blanco y los grupos paramilitares que surgieron de él.
En 1986, explica Belew, un grupo paramilitar armado que se hacía llamar Civilian Materiel Assistance o CMA, se hizo conocido por detener a hombres, mujeres y niños en el desierto de Arizona de un modo muy similar al que han empleado los Patriotas Constitucionales Unidos este año.
Entonces, al igual que ahora, en Estados Unidos se debatía un aumento en la cantidad de familias migrantes de Centroamérica que buscaban refugio.
CMA se llamaba a sí misma anticomunista e incluía a mercenariosestadounidenses que habían trabajado en los años ochenta en Centroamérica. Portaban rifles de estilo militar, vestían prendas de camuflaje y operaban en el sur de Arizona. El grupo retuvo a 16 inmigrantes durante una hora y media antes de entregarlos a agentes de la Patrulla Fronteriza.
A pesar de las críticas generalizadas a las tácticas en ese momento, las autoridades estadounidenses eligieron evitar enjuiciar a los mercenarios del CMA, al menos no lo hicieron por violar las leyes antisecuestro.
El fiscal del condado de Cochise en Arizona eligió no procesarlos y los migrantes que podían haber testificado sobre el cautiverio a manos del CMA fueron deportados y no pudieron participar en ningún caso.
’En muchos momentos las autoridades legales han aceptado tácitamente las acciones paramilitares en la frontera o han sido participantes directos en ellas’, dijo Belew.
Eventualmente, el gobierno federal intervino y J. R. Hagan, líder de CMA, fue arrestado en 1986 por portar armas al tener antecedentes penales, algo similar a lo que ocurrió esta semana con el líder de UCP, Larry Mitchell Hopkins, quien también tenía un pasado delictivo.
Hagan fue encontrado culpable y sentenciado a dos años. La condena fue suspendida y se le concedió libertad condicional.
Ahí no terminaron las milicias fronterizas en Arizona. Casi una década más tarde, en 2005, cientos de voluntarios ’Minuteman’ —algunos de ellos armados— llamaron la atención del país cuando desplegaron patrullas a lo largo de una franja de 37 kilómetros en la frontera del condado Cochise. Identificaron para la Patrulla Fronteriza a 335 personas que cruzaron de manera ilegal, pero los líderes indicaron a los voluntarios que no detuvieran a nadie.
En el caso actual, los Patriotas Constitucionales Unidos publicaron videos de sus miembros cercando y reteniendo a los migrantes hasta que llegaban los agentes de la Patrulla Fronteriza. El caso legal contra Hopkins demostrará cuánto margen de maniobra se les concede a los grupos paramilitares en la frontera durante esta nueva era.
—Simón Romero es parte del equipo de periodistas del Times que actualmente se encuentran en la frontera. Cada semana, ellos compartirán parte de su reporteo sobre la frontera y las personas que pasan tiempo en ambos lados de ella.

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