’Cristo habite por la fe en vuestros corazones’


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’Cristo habite por la fe en vuestros corazones’

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Octubre 24, 2018 22:14 hrs.
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Jueves 25 de octubre 2018

Primera lectura
Ef 3, 14-21
Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.

A él, que, con su poder que actúa eficazmente en nosotros, puede hacer infinitamente más de lo que le pedimos o entendemos, le sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades y por todos los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor Jesús

Salmo Responsorial
Salmo 32, 1-2. 4-5. 10ab y 11
R. (5b) Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Que los justos aclamen al Señor;
es proprio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Los proyectos de Dios duran por siempre
los planes de su amor, todos los siglos.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor;
dichos el pueblo que escogió por suyo.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Flp 3, 8-9
R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 12, 49-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Cristo habite por la fe en vuestros corazones
San Pablo, conocedor íntimo de lo que Dios ha hecho con nosotros, vive en un intenso y continuo agradecimiento que hoy expresa ’doblando las rodillas ante el Padre’. Este agradecimiento se extiende en peticiones para que podamos seguir saboreando y disfrutando de las maravillas que el Señor ha hecho con nosotros y así nuestra persona, nuestro ser queden robustecidos. Empieza pidiendo para los cristianos de Éfeso y para todos los cristianos de cualquier tiempo que ’Cristo habite por la fe en vuestros corazones’. De esta manera, los cristianos no padeceremos nunca esa enfermedad tan dramática que es la soledad afectiva. Cristo habita en nuestros corazones, nunca nos deja solos, nos acompaña siempre en los buenos días y en los otros y nos da fuerzas para seguirle en todas las circunstancias de nuestra vida. En la misma línea, san Pablo realiza una nueva petición. Viviendo el amor como ’nuestra raíz y nuestro cimiento’, profundicemos constantemente en él y seamos capaces de ’abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo’ del amor cristiano. Caigamos también nosotros de rodillas ante nuestro Dios y vivamos agradecidos y emocionados con todo lo que nos ha regalado.

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división
El secreto para entender las a primera vista sorprendentes palabras de Jesús en el evangelio de hoy está en que Él no es neutral, no le da lo mismo una cosa que otra. Nos pide que le sigamos y para ello que vivamos a Dios como nuestro Padre, que tengamos a todo ser humano como nuestro hermano, que vivamos nuestra vida como una historia que no termina en el fracaso sino en la resurrección a la plenitud de la felicidad, que vivamos unos valores como el amor, la sencillez, la misericordia, la veracidad… y que rechacemos otros como el orgullo, la mentira, el odio, la soberbia, el amor al dinero… Evidentemente Jesús causa división. Unos hombres le aceptarán y otros le rechazarán. Pero a los que le acojamos nos seguirá diciendo ’mi paz os dejo, mi paz os doy’.
Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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