1

1,523 vistas

Agosto 07, 2019 20:46 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


El ser humano no es un cuerpo;
Espíritu es el hombre: Paracelso
Era inteligente, escandaloso y peleonero.
Parecelso estaba dedicado al estudio de la medicina y la ciencia. Todos los conocía como Philippos Aureolus Paracelsus, pero su verdadero nombre era Teofrastro Bombasto von Hohenheim.
Nació en la villa de Einsiedeln, cerca de Zurich, en 1493. Estudió medicina en Basilea. A los 22 años de edad cambio su nombre a Paracelso, en honor de Celsus, un famoso médico romano.
Paracelso era un curandero natural con algo de taumaturgo. Un día escribió:
’La magia es mejor maestra de medicina que todos los tratados médicos’ y definió la magia ’como un poder que viene directamente de Dios y que de algún modo le es conferido al médico. Es una especie de instinto para curar que se basa en el conocimiento de que el hombre es el microcosmos de la naturaleza’.
Se cuenta que Paracelso curó a la hija de un mesonero de una parálisis de las extremidades inferiores, que padecía desde su nacimiento, administrándole cucharaditas de vino mezclado con azoe.
Según la historia, Bombasto fue un hombre exhibicionista y un poco charlatán, excéntrico, dogmático. Tenía una personalidad disociada. Por un lado, su genio científico y médico no admite ninguna duda; pero su personalidad era muy desagradable, siempre andaba sucio, haciendo gala de su vulgaridad de sus modales y utilizando en todo momento un lenguaje ofensivo y a veces obsceno.
Pregonaba: ’Espíritu es el hombre. Y este espíritu es una estrella completa, construida como las que brillan en el cielo; por tanto, si un hombre es perfecto interiormente, ninguno de los misterios de la naturaleza quedará oculto a sus ojos… El hombre es un modelo en miniatura del Universo’.
Paracelso era un hombre muy gordo y casi siempre estaba borracho. ¡Qué vida!
¡Cosas Veredes, Chonito!

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor