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Mayo 29, 2019 12:17 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


Muchas de las cosas que vemos
a diario las pasamos inadvertidas

Serenidad y paciencia, decía Kalimán…

Aseguran que quien nísperos come, bebe cerveza, espárragos chupa o besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Los mexicanos no sabemos dar informes. Somos inútiles. No nos interesa.
La queja es constante de nacionales y extranjeros. A todos nos ha sucedido; ayer, hoy y siempre.
¿Disculpe, donde queda la calle X?
-No sé. Se dan media vuelta y nos dejan con la palabra en la boca.
Los guardianes del orden dirán: ’me parece que queda por allá…’ ’No, creo que queda por acá’.
Los taxistas son más vivos… ’Sé llegar. Si quiere lo llevo’, pero el viaje cuesta.
Los puestos de periódicos son muy socorridos por todos aquellos despistados. Sin embargo, el problema no se resuelve: ’¡Pos quién sabe’!
Viene la desesperación y el peregrinaje continúa por esas calles de la gran ciudad.
Si hablamos del seno familiar, llegamos a una hora ’X’ al hogar. Los hijos nos reciben, no siempre con una sonrisa ni con los brazos abiertos. La esposa no está. Preguntamos por ella y la contestación siempre será la misma: ’Creo que salió, pero no dijo a dónde iba’ ’Agarró su bolsa y se fue’. Y nuestra mente comienza a trabajar a una velocidad vertiginosa…
Si un familiar nos visita y hace preguntas sobre otros parientes, las respuestas son variadas: ’Me platicaron que lo vieron…’ ’Parece que está bien…’ ’Mira, si estuviera mal ya me hubieran hablado. Las noticias malas siempre llegan rápido’.
-¿Oye, y la familia, cómo está?
-Pues no he visto a nadie, pero yo creo que están bien…
Y así son los diálogos a base de especulaciones. Mmmm. Ya no se diga en dependencias oficiales. A cualquier lugar que lleguemos se encontrará el famoso letrero: ’Aquí no se dan informes’.
Si usted se acerca a alguien para preguntar cualquier cosa, le dirán: ’Siga por el pasillo, de vuelta a la izquierda y ahí está una persona que le puede indicar el lugar exacto…’ Y resulta que la tal persona está igual o peor que la que nos mandó con ella.
Si buscamos alguna oficina, tenemos que recorrer varios pisos para llegar a nuestro objetivo. Cosa que pone a todos de muy mal humor.
En cuestión de trabajo es exactamente lo mismo.
¿Oye, quién trajo este paquete?
-¡Quien sabe, cuando llegué ya estaba allí sobre tu escritorio!
¿No sabes si he recibido alguna llamada telefónica?
-No, Bueno, creo que sí, pero no dejó nombre ni recado. Yo creo que era urgente, se le notaba en la voz. Yo no contesté, creo que fue… Ah. Ya se me olvidó su nombre, pero pregúntales a los demás…
¡Cosas Veredes, Chonito!


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