1

3,186 vistas

Febrero 03, 2019 22:16 hrs.

Fernando Irala › tabloiderevista.com

Economía Nacional › México Ciudad de México


Ya iniciado el segundo mes del año, los pronósticos de crecimiento de la economía en el nuevo sexenio tienden a la baja.
Desde hace décadas, altibajos aparte, el promedio del incremento de la producción en México ha sido insuficiente, apenas por arriba del dos por ciento anual.
Este año no ofrecerá sorpresas, y la previsión oficial, siempre la más optimista por definición, ronda por esa cifra.
Cada nuevo régimen, y en esto el actual no ha hecho diferencia, se inicia con la crítica del lento ritmo de incremento de la economía, y la promesa, seguridad incluso, de que eso va a cambiar radicalmente.
No lo han logrado los últimos seis presidentes, y el actual no lo conseguirá, por lo menos el primer año.
Ya en diciembre disminuyó la cifra del empleo, y en el tránsito de un año al otro, la misteriosa escasez de gasolina, atribuida a la guerra contra el huachicol, ralentizó el desempeño productivo, inhibió el turismo de fin de semana y lastimó la lucha contra la inflación.
Diversas medidas, como la cancelación del aeropuerto en Texcoco y de las licitaciones de exploración petrolera, y la mala calificación obtenida por Pemex de las calificadoras internacionales, se sumaron al desastre provocado con absoluta impunidad por los profesores de la CNTE al paralizar el transporte ferroviario de mercancías las pasadas semanas, y a las huelgas de trabajadores de maquiladoras de la frontera.
Todo ello configura un escenario poco propicio a la productividad, al incremento de la inversión, a un buen ambiente en la economía.
Así que por lo pronto en este año las cosas seguirán igual que siempre.
Ya sabemos que por otro lado se están iniciando diversos programas de gobierno cuyo denominador común es el reparto de dinero, desde becas para ir a la escuela hasta apoyos para no robar combustible.
Pero esa estrategia de dispersar billetes, lo dicen repetidas experiencias en la historia, no genera riqueza ni produce a la larga bienestar.
Sólo es un espejismo que sustituye a un auténtico desarrollo económico y social.

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor