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Enero 07, 2019 11:44 hrs.

Ary Waldir Ramos Díaz › guerrerohabla.com

Religión Internacional › México


Antoine Mekary
Aleteia
Ene 07, 2019
El Pontífice en los saludos de inicio de año a los diplomáticos confirmó que la Santa Sede trabaja para combatir y prevenir tales crímenes y su ocultamiento
El papa Francisco aseguró hoy que la Santa Sede reflexiona seriamente sobre los pasos que se han dado para tutelar el bien de los niños. Y dijo que no puede ’callar ante una de las plagas de nuestro tiempo’, los abusos sexuales, que ’por desgracia ha visto implicados también a varios miembros del clero’.

’El abuso contra los menores de edad es uno de los peores y más viles crímenes posibles. Destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente’, lo dijo el Obispo de Roma durante su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede este lunes 7 de enero 2019, un año que se perfila definitivo para la Iglesia universal en materia.

Así, manifestó que ’la Santa Sede y toda la Iglesia están trabajando para combatir y prevenir tales crímenes y su ocultamiento’, mientras recordó el 30 aniversario de la proclamación de la Convención sobre los Derechos del Niño.

En su felicitación por el nuevo año a los embajadores de los 183 países con los que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas confirmó que la próxima cum­bre en el Va­ti­cano (21 al 24 de febrero 2019) con­tra los abu­sos se presenta como una cita decisiva, a puertas del séptimo año del pontificado.

’La reunión que tendré con los episcopados de todo el mundo, en el próximo mes de febrero, pretende cumplir un paso más en el camino de la Iglesia para arrojar luz sobre los hechos y aliviar las heridas causadas por esos delitos’.


El Papa se comprometió en continuar la labor de ’averiguar la verdad de los hechos que implican a eclesiásticos y para hacer justicia a los niños que han sufrido violencia sexual, agravada por el abuso de poder y de conciencia’.

Al respecto, la Santa Sede tiene la intención de tomar una ’decisión definitiva’ sobre el ex cardenal Theodore McCarrick antes de la cumbre sobre el abuso sexual en febrero de 2019, informó el diario estadounidense The Wall Street Journal, el 5 de enero.

Lo cierto es que una investigación canónica sigue adelante por mandato de la Santa Sede a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe que ha recogido el testimonio de James Grein, un hombre de Virginia que afirma haber sido abusado, desde los 11 años de edad, durante años, por McCarrick, ex Arzobispo de Washington.

El Papa el 28 de julio pasado aceptó la dimisión del cardenal y ’dispuso su suspensión del ejercicio de cualquier ministerio público, junto con la obligación de permanecer en una casa’ para ’una vida de oración y penitencia, hasta que las acusaciones que se formulen contra él sean aclaradas por el proceso canónico regular’.

De hecho, el Papa podría incluso decidir por sí mismo de expulsar del sacerdocio al ex arzobispo, como lo había hecho en septiembre pasado con Fernando Karadima, ex párroco de Santiago y que se convirtió en el depredador sexual más reconocido de Chile.

En 2019, Fran­cis­co se en­fren­ta a mu­chos desafíos, pero quizás uno de los más importantes será reafirmar la política de ‘tolerancia cero’ contra los crímenes y los escándalos de pedofilia en la Iglesia y hacer que cada conferencia episcopal tome medidas ‘concretas’. Además, que las nunciaturas (sus embajadas) envíen detallados informes a la Santa Sede para contrastar información de posibles ‘encubrimientos’.

En cambio de mitigar la plaga considerando que ‘no todos los sacerdotes son pederastas’, Francisco persigue el todo de la cuestión, es decir, primero el inocente y su protección, que la parte reductora expresada en la mala práctica difusa por décadas de proteger el buen nombre de la institución a costa de más sufrimientos y de acumular más podredumbre debajo del tapete.

No más encubrimiento
’La actitud de encubrimiento, como sabemos, lejos de ayudar a resolver los conflictos, permitió que los mismos se perpetuasen e hirieran más profundamente el entramado de relaciones que hoy estamos llamados a curar y recomponer’, escribe el Papa a los obispos estadounidenses.

En esta línea fundamental de dejar de ocultar y de disimular lo que pasa, a los Obispos de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de Norte América, Francisco ha escrito una carta reciente (1 de enero) para llamarlos a afrontar y responder evangélicamente a la crisis de credibilidad que atraviesan como Iglesia.

’Hay que tener cuidado de que el remedio no se vuelva peor que la enfermedad’. Les exhortó a no tomar decisiones como una ‘empresa’, ’como si fuésemos jefes de una agencia de recursos humanos’, expresó, sino como comunidad, pastores de la Iglesia, y que estas sepan a ’sabor de Evangelio’. Pues, se corre ’el riesgo de terminar reduciéndolo todo a problemas organizativos’.

Cambiar la forma de administrar el poder
La misiva que anticipa de alguna manera las intensiones del Papa para la cumbre antipederatia en el Vaticano, se dirige a los obispos, que están reunidos realizando Ejercicios Espirituales en la localidad de Mundelein, en la archidiócesis de Chicago hasta este martes.

Para que el remedio no se ineficaz, Francisco exhorta a una ’conversión de nuestra mente (metanoia), de nuestra forma de orar, de administrar el poder y el dinero, de vivir la autoridad y también de cómo nos relacionamos entre nosotros y con el mundo’.

Medidas claras
Entonces, es el tiempo de aplicar medidas concretas, compartidas y buenas prácticas para acabar con el encubrimiento y el clericalismo. El sacerdocio es incompatible con la pedofilia y la homosexualidad (que entiéndase no se asocia al abuso), como ya Francisco lo ha afirmado.

La credibilidad también se juega en el tratamiento de los sacerdotes acusados y los obispos encubridores. Los sacerdotes acusados de abusos con las leyes endurecidas hasta hoy automáticamente se abre una investigación y si la acusación resulta creíble, el castigo es severo.

Pero, el tema de los obispos encubridores, es confuso. El Papa manifestó que se abrirán tribunales especiales en cada caso, no habrá un único tribunal por motivos de diversidad cultural. Aquí no es claro quien investiga, qué proceso se llevará a cabo y qué castigo se impone. Temas pendientes de la próxima cumbre.

Las víctimas piden acción
Es el año de la prueba definitiva de la Iglesia Universal de cara a prevenir y curar las heridas de las víctimas, sin retórica, fortaleciendo las obras, sin justificaciones o excusas (eso ocurrió hace mucho tiempo!!), escuchando y acogiendo, como invita Francisco, quien ha pedido a los cerca de 130 obispos del mundo que vendrán a Roma de encontrarse primero con las víctimas de abusos.

Todo en continuidad con las acciones emprendidas por Benedicto XVI y perseguidas, aún en proceso, por Francisco. Pero, el pontífice no puede hacerlo solo. Ya se ha visto en el caso de los obispos de Chile (renuncia de todo un episcopado) o de los escándalos en Estados Unidos.

Allí la mugre de los abusos no ha parado de salir con el informe del Gran Jurado de Pensilvania a mitad de agosto 2018 en el que se denunciaba que 300 sacerdotes habían abusado de cerca 1000 niños en una línea de tiempo de 70 años y que involucra a seis diócesis.

¿Seguir la estrategia de la avestruz?
Es un bola de nieve mundial que crece con el tiempo. En este sentido, según el jesuita Hans Zollner, miembro de la comisión para la prevención de abusos a menores del Vaticano, en entrevista a El País (13.11.2018), en EE UU, Canadá y Australia se habla desde hace 35 años de abusos. En Irlanda desde hace 20, en Alemania desde hace nueve.

Zollner indica que hace la diferencia aceptar el problema, pues en esos países antes mencionados, donde ha habido una mayor atención, la Iglesia también se ha tomado más seriamente la asunción de medidas para la prevención y llegan menos denuncias. ¿Pero que pasa donde se actúa la estrategia de la avestruz?

El caso Maciel enseña
Si la historia es cíclica y enseña algo para no cometer los mismos errores, el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal João Braz de Aviz, ha denunciado que desde 1943 el Vaticano tenía documentos sobre las conductas del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

’Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia’, dijo el cardenal, según informó la revista Vida Nueva en noviembre 2018 y reportado por diarios españoles recientemente. ’El problema actual nos indica que muchas cosas en el pasado se hicieron mal’. Y es que ’se mentía; a mi generación nadie nos hablaba sobre sexualidad, y esto hoy tiene que ser repensado en la formación’, reiteró el prefecto.

Francisco no puede solo
Todo ello, bajo la iniciativa de marcar la pauta en el testimonio en la difícil senda de la verdad y de la justicia que debe seguir todo el cuerpo de la Iglesia; desde los fieles hasta el clero. Francisco no puede solo contra la monstruosidad de los abusos en los cinco continentes. En un twitter de hace dos días, una síntesis que ilumina: ’La Iglesia crece en el silencio, en la oración y con las obras buenas que dan testimonio’.

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