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Julio 05, 2019 23:34 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Por fin México se está pareciendo a Venezuela como querían los ultraconservadores. Las imágenes tomadas por la televisión de noticias, procuraron tomas espectaculares no sólo para consumo interno sino para exportación.

Las condiciones laborales de los policías federales se convierten en una especie de sublevación de fuerzas armadas. En realidad no son más de 10 mil elementos de la Policía Federal, pero la estrategia a escala, desde luego, fue planeada para dar lugar a dudas y especulaciones.

En realidad las condiciones laborales no son muy diferentes a las que estaba acostumbrados, desde luego, todos tendemos a mejorar en ese aspecto, hacer lo contrario n sería humano. Aunque sí hay quienes prefieren el pasado y ésta programada protesta es muestra de ello.

El cacerolismo dominguero de una clase media desarticulada no sólo ideológicamente sino de la realidad de un país donde sólo ven problemas y gente acomodada, intenta convertir a México en un espacio donde sucedan situaciones similares a las de países como Venezuela.

La derecha, desde la campaña que inició hace más de un año que con López Obrador México se parecería a Venezuela y esa clase que pierde sus canonjías, lo está cumpliendo. Las fuerzas sociales realmente existentes no tienen problema con la actual administración, como sucedería en regímenes afectados por expropiaciones o decretos que den sin sus medios a empresarios nacionales o extranjeros; sin embargo, es esa derecha encarnada en una clase media que todavía se informa a través de la televisión, la que emprende batallas sin saber la razón y adopta enemigos por imitación.

Es así como se realizan tareas arduas para demostrar que México se está convirtiendo en Venezuela como muchas veces lo pregonó el actual líder nacional del PAN, quien pareciera tener una obsesión mayor por Morena que por el propio PAN.

Marko Cortés ya envió hace un par de meses, una carta a la OEA para denunciar que López Obrador quiere reelegirse. Es decir, hay una parte de la sociedad que obedece a intereses oscuros que ante la frustración de sus intentos por desgastar al actual gobierno, empieza a mostrar sus colores, nombres y apellidos.

La inconformidad laboral de uniformados impacta, a nivel de desinformación y de imágenes sin contexto, de manera impresionante en las pantallas televisivas de México y el mundo; sin embargo, las razones de ese descontento desinflan cualquier intentona de desestabilización. La magnitud del conflicto no justifica la magnificación de las escenas.

El hecho de que los policías federales protesten uniformados implica un reto que va más allá de la exigencia de respeto a sus derechos laborales y eso salta a la vista. Pareciera como si se tratara de un movimiento armado especialmente para la televisión, donde los argumentos y razones están supeditados a la imagen, con toda mala intención, desde luego.

Así sucede con las marchas anti gobierno y seguirán armando actos minoritarios con imágenes de exportación, sin descuidar, desde luego, impactar en el interior, pero en México los medios tradicionales han perdido credibilidad. El triunfo de Morena así lo demuestra y desde luego que no faltará quien se enganche con un proceso de desacreditación constante, pero también para eso la población no sólo estaba preparada sino blindada.

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