1

1,761 vistas

Marzo 04, 2019 09:21 hrs.

Arturo Zárate Vite › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Se avecina el 25 aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio y como cada año, aunque esta vez doy por hecho que en menor medida, porque su partido está disminuido como nunca antes en su historia, será recordado. Su discurso, su tragedia en Lomas Taurinas, Diana Laura y los dos hijos. En esta ocasión, la plataforma Netflix estrenará serie del magnicidio. Otra vez se reproducirán los mismos videos, los mismos testimonios, los mismos relatos y quizás algunas invenciones para llamar la atención o ganar rating.
En concreto, nada nuevo, los que están conformes con los resultados de las investigaciones, seguirán conformes; y los que tienen dudas, las conservarán por el resto de sus vidas. Para unos la versión válida es la del asesino solitario (Mario Aburto); para otros es indiscutible que fue víctima del complot. El último personaje que investigó lo sucedido, Luis Raúl González Pérez, cobra actualmente en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Donaldo no se caracterizaba por enterar a su círculo cercano de todos sus actos y pensamientos. Procuraba la discreción. Por eso es que después de su muerte surgieron diferentes versiones sobre su vida y amistades, al fin que nadie podría aclararlas o desmentirlas. Los que se ubicaron dentro de ese círculo cercano, saben y se lo guardan, que no era tan cercano.
La propia familia no contó con información de primera mano. Una de dos, o Luis Donaldo no tenía tiempo, ocupado en su aspiración presidencial, o de plano carecía de interés por enterarla. Aunque también pudo ser que la familia vivía en Sonora, retirada de la ciudad de México. Todavía no se desarrollaban en nuestro país el internet, mucho menos twitter, Facebook o Whatsapp.
Diana Laura, su esposa, tampoco era conocida por ser amiguera o por aparecer en los medios de comunicación. Dedicada más a su casa y a sus hijos. Las declaraciones a la prensa no estaban en su lista de prioridades.
Tampoco se caracterizaba por ser comunicativa. ¿Cuántas conferencias de prensa dio después de la muerte de Colosio?. Por lo minado de su salud, ocupó su tiempo en procurar el patrimonio y futuro de sus hijos. Era obvio que estuviera inconforme con las investigaciones y que desconfiara de muchos. Falleció, seguramente, sin tener la certeza de lo que puso punto final a la vida de su esposo.
También fue a Roma, pare entrevistarse con el Papa Juan Pablo II. El encuentro duró muy pocos minutos. Falso que se haya sentado para platicar con el pontífice del caso Colosio. Tampoco fue recibida en privado. Formó parte de la decena de familias poderosas atendidas por el Papa en Castelgandolfo en julio de 1994. Intercambiaron breves palabras de cortesía y recibieron de regalo un rosario. Eso fue todo. Los hijos estaban muy pequeños.
Por eso, pretender, en una serie de televisión, atribuirle a Diana Laura actitudes o expresiones, estarían más próximas a la ficción que a la verdad. Su hijo Donaldo, quien en ese entonces era un niño, no podría ahora corroborar hechos de los que no fue testigo.
Vite10@hotmail.com
@zarateaz1


VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor