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Encuestas o alarma sísmica

José García Sánchez

Encuestas o alarma sísmica

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Política

Mayo 13, 2018 21:24 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

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Las encuestas a estas alturas no son dogmas de fe. Más aún si no cambian desde meses atrás; sin embargo, el candidato no priista del PRI, que remueve a su antojo al líder de ese partido, asegura que no cree en las encuestas como si se tratara de una corriente esotérica o de brujería.

Cuando las encuestas repiten sus resultados tan marcadamente, no puede dárseles la espalda, hay que afrontarlas. Y también hay que ir más allá de lo que sus cifras anuncian.

La proporción de votos que se pronostican a través de las encuestas habla de un futuro poder, casi a la altura de un dictador o producto de un golpe de Estado, pero con las reglas de la democracia.

De seguir la tendencia del voto como va en los próximos 40 días, Morena tendrá alrededor de la figura de López Obrador, un Congreso mayoritario, donde a pesar de los intentos de equilibrio que puedan arrojar las candidaturas plurinominales, la posibilidad de reformar la Constitución cuantas veces quiera, es muy probable.

La gente votará en paquete por Morena, en la misma proporción que se muestra para la Presidencia de la República.

Por otro lado, mucha de la compra del voto estará dirigida sólo a la Presidencia de la República, por lo que el resto de los puestos de elección popular en disputa pueden ser liberados por los compradores de votos del PRD y del PRI, cuyos miembros empiezan a formar ejércitos desde ahora, principalmente en el Estado de México.

La fortaleza de un líder con el consenso de López Obrador no es algo que pueda tener contento al gobierno del vecino país del norte. Más que su manera de llevar el gobierno, que no puede mover mucho a pesar de todo, lo que molesta a la Casa Blanca es que haya un líder con un gran consenso nacional al sur de su país, cuyas decisiones personales pueden convertirse en consignas nacionales.

En cuanto a las gubernaturas, todo hace suponer que Morena tendrá 5 de 9. Cuyos congresos locales le servirán de gran apoyo a la hora que cualquier iniciativa de ley que modifique la Carta Magna, deba ser aprobada. Incluyendo, desde luego, una contra reforma a todo de lo que ahora se enorgullecen los miembros del equipo de Peña Nieto, y que todavía no muestra sus beneficios a la población sino todo lo contrario.

Si Meade, que es un hombre números, no cree en las encuestas y se conduce como un ateo de las cifras, es muy probable que lo rebasen y lo dejen en el tercer lugar hasta el fin de los tiempos de campaña.

Lo cierto es que debe echar a andar la maquinaria de los números para darse cuenta de que tanto desequilibrio en el Poder Legislativo y con una figura sólida en la Presidencia de la República, su partido adoptivo y algunos otros se desmoronarán, junto con otras estructuras políticas y sociales.

El enfrentamiento que quieren magnificar entre el candidato de Morena y la cúpula empresarial, servirá sólo para que todos los sectores de la población definan de qué lado está cada quien.

Ante este panorama no les queda a las fuerzas conservadoras de México más que dejar bien claro que no hay fuero para nadie para que una vez que esté instalado en esa posición López Obrador, puedan darle un golpe de estado legaloide como sucedió en Brasil, con Dilma Rousseff, con Inacio Lula da Silva; Fernando Lugo Méndez, en Paraguay; Abdala Bucaram, en Ecuador; entre otros.

Los pretextos son: mal desempeño en las funciones, excesos, omisiones, etc. Todo esto orquestado desde los sectores más conservadores de la sociedad, precisamente los que ahora quieren erigirse como líderes de una oposición que todavía no lo es.

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