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Junio 04, 2019 00:55 hrs.

La política online › Emmanuel Ameth Noticias

Justicia Nacional › México Ciudad de México


En medio de un fin de semana marcado por la agitación electoral, Pedro Joaquín Coldwell pidió que la Fiscalía General lo cite para saber lo que conoce sobre la trama que involucra a Emilio Lozoya, por estas horas en la clandestinidad y con una ficha roja de Interpol a cuestas. La misma actitud asumió Ildefonso Guajardo. Se trata de un giro inédito y que podría complica aún más al ex director de Pemex.

Lozoya entiende que su situación se comienza a complicar más de lo esperado. Ya dejó de utilizar su teléfono celular y en este momento muy pocas personas conocen su paradero. La situación de su entorno directo es, simplemente, dramática.

El abogado Javier Coello Trejo la semana pasada comentó con aire amenazante que Coldwell y Guajardo eran algunos de los que debían explicar parte de las acusaciones contra Lozoya por los negocios de Pemex con Alonso Ancira. Ahora el boomerang podría volver con fuerza destructiva. La estrategia de la defensa mediática exhibiría así su primer error de envergadura.

Según pudo conocer LPO, Guajardo va a deslindar responsabilidades en el managment de Pemex de esos años, lo esperable. Pero con Coldwell la historia es diferente. El ex secretario de Energía se va a presentar a hablar sobre la compra de la planta chatarra pero en su entorno dicen que pediría un agregado aparte para decir lo que sabe de la historia más complicada para Lozoya: Odebrecht.

Coldwell era el dirigente del PRI en la campaña de Enrique Peña Nieto, estaba en el comando electoral y conoce perfectamente la trama de los dineros de la constructora brasilera en la campaña del 2012. Quienes lo frecuentan aseguran que desde que salió mencionado por Coello se muestra revitalizado, listo para el combate, con una nueva motivación. Asegura que no va a permitir que Lozoya manche su nombre. No sorprende: tras décadas en la cima del poder, la jubilación a veces no es una instancia grata.

Coldwell es cercano a Carlos Salinas de Gortari. De ahí la inquietud que se disemina por el círculo rojo sobre si el ex funcionario va a aportar la bala de plata contra un protegido del ex presidente. La teoría indica que no pero sucede que Coldwell necesita que cuando se detone el caso Odebrecht él este lo más lejos posible de su judicialización por lo cerca que estuvo de Peña en su campaña.

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