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Septiembre 19, 2019 14:14 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


Se fijó en las barbas y recordó que las
Canas son las mensajeras de la muerte

’¡Tú eres la causa de mi tristeza!’
’…Jamás he pasado una noche sin tu compañía, pero lo cierto es que eres estéril y las relaciones conyugales contigo son como el intentar tallar la piedra’. La esposa le replicó. Dios es testigo que la esterilidad es tuya y no mía, puesto que tu semen es claro.
-¿Qué ocurre a quienes tienen el semen claro?, preguntó él.
-Jamás dejan embarazadas a las mujeres y no tienen hijos, dijo ella.
-¿Dónde se puede encontrar una droga que espese el semen? La compraré. Tal vez haga más denso el mío, pensó él.
-Búscalo entre los drogueros, le dijo ella.
El comerciante pasó la noche arrepentido de haber afrentado a su esposa, mientras ésta se arrepentía de haber ofendido a su marido.
Al día siguiente, el marido se dirigió al mercado y encontró al hombre que era droguero. Le dijo: ¡la paz sea sobre ti! El otro le devolvió el saludo. Le preguntó: ¿tienes algo para espesar el semen? Y el vendedor le contestó: lo tenía, pero se ha terminado. Pregúntale a mi vecino… Aquél hombre fue interrogando a todos los drogueros, pero éstos se reían de él. Regresó a su tienda y se sentó.
En el mercado estaba el jefe de corredores. Era un hombre dado al hachís, al opio y a los estupefacientes, gustaba del hachís verde. Este síndico se llamaba el jeque Muhammad Samsad.
-¿Qué te ocurre para estar de mal humor?, preguntó el droguero.
El comerciante le refirió lo que había ocurrido con su mujer: hace 40 años que estoy casado con ella y no ha quedado embarazada ni una sola vez de niño o niña. Me dicen que no queda embarazada porque mi semen es claro. He buscado algo con que espesarlo, pero no lo he encontrado.
El corredor le contestó:
-¡Yo tengo el remedio de espesar el semen!
Y esta fue la receta:
’… colocó dos onzas de puro opio griego, una cantidad de kubaba chino, canela, clavo, cardamomo, jengibre, pimienta blanca y lagartija de montaña. Amasó todo esto, lo frio en buen aceite y tomó tres onzas de incienso macho en grano y una copa de comino negro; lo maceró, lo mezclo todo con miel, y colocándolo en un cubilete se lo entregó al comerciante. Y le dijo: esto espesa el semen. Es necesario que lo tomes con una espátula después de haber comido carne de cordero y de pichón doméstico condimentadas con especias y picantes; cena bebiendo sorbetes de azúcar refinada’.
El comerciante cenó con su mujer. Tomó la porción recomendada. Después durmió con su esposa, a quien dejó embarazada aquella misma noche. Nueve meses después, la comadrona le ayudó a dar a luz a un niño…
Historia fantástica en ¡Las mil y una noches!
¡Cosas Veredes, Chonito!

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