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Fraude masivo a la izquierda: como hace 30 años

Noé Mondragón Norato

Fraude masivo a la izquierda: como hace 30 años

Periodismo

Junio 28, 2018 01:36 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

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La izquierda nunca ha llegado al poder presidencial. No la han dejado. El Partido Comunista Mexicano (PCM), de ascendente ideológico marxista-leninista, nació en 1919. Y se disolvió en 1981, sin nunca marcar una competencia electoral cerrada, envuelta en sus diferencias ideológicas internas. Y su vocación irrefrenable por lo subversivo. Por eso, la convocatoria al voto el próximo 1 de julio, medirá qué tanto los grupos de poder, las fuerzas empresariales y la propia estructura corporativa del voto partidista oficial, permiten contra su voluntad, el hipotético arribo de la izquierda representada por Andrés Manuel López Obrador, al poder presidencial. Hay puntos que deben marcarse.
REPETIR LA HISTORIA 30 AÑOS DESPUÉS.- Hay dos diferencias entre la elección presidencial de 1988 y la de 2018: 1.- En aquel proceso comicial, el entonces aspirante presidencial del PRI, Carlos Salinas de Gortari, evitó el arribó de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien ganó de calle esa fraudulenta competencia. La estrategia fue simple: como no existían los órganos electorales ’ciudadanos’ y la elección era calificada por la Secretaria de Gobernación, el entonces titular de esa dependencia, Manuel Bartlett Díaz, -hoy senador por el PT y aliado político de AMLO-, optó por ’tirar el sistema’. Y cuando regresó, los votos a favor de Cárdenas, se cambiaron a favor de Salinas. El hijo del general no era un personaje químicamente opositor. Ni nació en cuna izquierdista. Su agravio político consistió en no ser agraciado con la candidatura presidencial del PRI, al concluir su periodo como gobernador de Michoacán, por ese mismo partido. Previó a la elección presidencial de 1988, dos muertes significativas la contaminaron: las de Francisco Javier Ovando Hernández y de Román Gil Heráldez, quienes eran los operadores políticos de Cuauhtémoc Cárdenas. Imperó la estrategia de la violencia y el terror para inhibir el voto ciudadano. Y ni así funcionó. Cuando desde la presidencia del país de Miguel de la Madrid Hurtado, evaluaron la inevitable derrota del PRI, operaron el fraude electoral masivo, como única salida a la debacle. Y eso es justamente, lo que podría ocurrir el próximo 1 de julio. Pero la estrategia cambió. Aunque la esencia sea la misma. 2.- A diferencia de la elección de 1988, cuyos resultados eran hasta cierto punto, inesperados para el PRI; en la que está en puerta, los priístas saben que llevan la desventaja en las preferencias ciudadanas. Lo marcan con claridad las encuestas, desde antes de realizarse la jornada electoral. El punto que perturba, es que el mismo actor que ganó la presidencia en 1988, opera hoy tras bambalinas para impedir el triunfo de AMLO, el aspirante que busca darle a la izquierda, su primer arribo presidencial: el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Por eso mismo, el concepto cambió: si en 1988, la Segob operó un fraude masivo a través de la histórica ’caída del sistema’; hoy todos los indicadores apuntan a que ese mismo fraude masivo, se pretende concretar a través de la compra adelantada del voto ciudadano. La amenaza de quitarles a los sectores más desprotegidos, programas como el Prospera. La millonaria inversión para acarrear miles de personas a los eventos de cierres, imprimir playeras, regalar estufas, refrigeradores, televisiones, cemento. Y todo un rosario de ’beneficios’. El uso indiscriminado del dinero se ve por todos lados. Es esa la estrategia de la dirigencia nacional del PRI, de René Juárez Cisneros. A través de ella, pretende en el último minuto de las campañas electorales, vender la idea de que su candidato José Antonio Meade, ’ya está en el segundo lugar de las encuestas’. Pero lo que se cocina es un gigantesco fraude electoral. Con la complacencia de los órganos electorales, la dupla PAN-PRD, los poderes fácticos y los barones del dinero. Muy diferente al de 1988, pero igual en sus objetivos e intereses: impedir el arribo de la izquierda a la presidencia.

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