1

1,716 vistas

Octubre 06, 2019 13:38 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Reproducir parte de lo que nos recuerda nuestra vida es enaltecer a quien lo escribe. Un colega desde las fuentes policíacas, ahora nos introduce a la XEW, de Ayuntamiento 52 y 54.
En Excélsior de don Rodrigo de Llano, Manuel Becerra Acosta, Víctor Velarde y Armando Rivas Torres, además de reportero, nos habilitaron, durante veinte años, de 1953 hasta 1970, para elaborar los noticieros radiofónicos y TV del Periódico de la Vida Nacional.
Don Luis Cáceres nos recibía, y retransmitía, las noticias sobresalientes que desde la redacción dábamos en exclusiva.
Escribimos, diario ’Agenda Confidencial’. A las tres de la tarde, se transmitía
Cuando muere don Manuel y surge Julio Scherer García, rompe con Emilio Azcárraga Milmo, y termina también el Noticiero en el Canal dos, que nosotros dirigíamos, filmado y armado Era hablado por Ignacio Martínez Carpinteyro.
Todo lo evoca Jorge Herrera Valenzuela en dos capítulos.
Hoy, parte del primero.
La XEW, Cantera de Artistas, Compositores, Locutores y Cronistas
¿Cuándo eras chiquito, qué programas veías en la tele?
La inocente pregunta de mi nieta Aura tuvo una inmediata contestación: ’no existía la televisión’.
La inquieta chiquita lanzó otra interrogante: ¿entonces, qué hacías?
La respuesta: ’oíamos la Dobleú, papá, mamá y mis hermanos’.
El diálogo que hace meses tuve con Aura, lo recordé el pasado miércoles 18.
Ese día Se cumplieron 89 años del comienzo de las transmisiones de la XEW, La voz de la América Latina, desde México.
Correspondió a Leopoldo de Samaniego abrir el micrófono, hacer sonar un tinglado para identificar a la estación radiofónica que proyectó e hizo realidad don Emilio Azcárraga Vidaurreta.
Cumplió su sueño. Heredó a México un emporio que se convirtió en líder, primero de la radiodifusión y después de la televisión.
Desde sus inicios en los rudimentarios estudios, en la planta alta del edificio de la céntrica calle de 16 de Septiembre 23, comenzó la era de la radiodifusión mexicana.
En esa dirección la planta baja la ocupaba el Cine Olimpia, también propiedad del tampiqueño que a sus 35 años de edad creó la radiodifusora que sería la cuna de actores, actrices, cantantes, compositores, argumentistas, locutores y surgía una inagotable fuente de trabajo.
Por cierto, antes de comentar sobre algunos pasajes de la ultra famosa W, me encontré con un dato curioso e interesante: doce días antes de que se escucharan las voces de maestros en la locución como don Pedro de Lille, Leopoldo de Samaniego, Manuel Bernal y Ricardo ’El Vate’ López Méndez, había nacido el sábado 6 en San Antonio, Texas, Emilio Azcárraga Milmo y la estación principió el jueves 18 de septiembre. El niño traía su torta de superlujo.
Una empresa que en corto tiempo sería la escuela práctica, la casa de los soñadores artistas, el recinto que albergó a las grandes estrellas del espectáculo.
Si cito a todos locutores, a los señores de la voz gruesa y modulada, a los hombres del micrófono, abarcaría muchas páginas. He aquí algunos nombres, comenzando con el maestro Alonso Sordo Noriega, Nacho Santibáñez, Guillermo Núñez Keith, Pedro Ferriz Santacruz, Alfonso García, Luisito Cáceres, Luis M. Farías, Pepe Laviada.
Los domingos por la tarde era imprescindible oír la transmisión de la corrida de toros, desde la Monumental Plaza México, en las voces del ’hondo y profundo’ Paco Malgesto y del carismático Carlos Albert.
Una etapa inolvidable fue la que intérpretes de la canción como Juan Arvizu, Néstor Mesta Chaires, Alfonso Ortiz Tirado, y la tapatía Lucha Reyes, pionera de la canción ranchera y que triunfó con ’El Herradero’, ’La Panchita’, ’La Tequilera’ y una docena más. Muchos años después la W abrió las puertas a Lola Beltrán y a Lucha Villa, por citar a dos de las grandes. En la década de los años 50 surgió con estilo propio, con vestidos pegados a su esbelto cuerpo, otra tapatía, María Victoria, hoy con 86 años a cuestas.
La lista de famosos es extensa, Jorge Negrete, Pedro Infante, Luis Aguilar, Pedro Vargas, Agustín Lara, Hugo Avendaño y actores como Germán Valdés, Tin Tan, y Mario Moreno, Cantinflas.
En esos estudios de las calles de Ayuntamiento 52 y 54, en pleno Centro de la Ciudad, Francisco Gabilondo Soler, Cri Crí, se convirtió en el ídolo de los niños, los que también eran atraídos por los cuentos vespertinos del querido ’Tío Polito’, nada menos que el personaje de don Manuel C. Bernal.
A mis hijos les tocó el juego del ’Nintendo’ y ’el Atari’, pero ya de radio, ¡nada!
Y de Cri Crí si acaso lo conocieron por la película que protagonizó Ignacio López Tarso.
Se distraía con las puntadas de Arturo Manrique, ’El Panzón Panseco’, junto con el yucateco Ramiro Gamboa, quien después tendría su serie como Tío Gamboín. Otro muy escuchado fue, los lunes, La Banda de Huipanguillo con el mazatleco José Ángel Espinosa, Ferrusquilla y su grupo de actores.
Con Arturo de Córdova la novela de suspenso ’Apague la Luz y Escuche’, así como don Alejandro Cianguerotti en los episodios dominicales de ’La Sombra’ y qué decir de ’Las Aventuras de Carlos Lacroix’ con Tomás Perrín.
De las series radiofónicas recuerdo ’Cárcel de Mujeres’, ’Chucho el Roto’ (aquí debutó el actor, hoy retirado, Manuel López Ochoa), Patricia Morán y Eusebia Cosme.
Estremecían al radioescucha en el drama ’El Derecho de Nacer’. Apuntaré que no podíamos perdernos ’El Monje Loco’ con Salvador Carrasco.
Todos los días, especialmente por las tardes, había largas filas para entrar a los estudios, desde donde se transmitía ’en vivo’ la programación, en que también intervenían las orquestas de Juan García Esquivel, Pablo Beltrán Ruiz, Venus Rey, Juan García Medeles, Ismael Díaz, intérpretes de Gonzalo Curiel, Gabriel Ruiz, Agustín Lara y muchos más.
Divertidos los programas de concurso: ’El Cochinito’, donde el participante tenía que adivinar el nombre de la canción que se tocaba. ’Peso por Palabra’, al concursante le decían una letra y debía decir palabras con esa inicial. ’El Doctor IQ’ conducido por Jorge Marrón, ’servidor de Ustedes’, daba premios en efectivo a quien respondiera a sus preguntas sobre conocimientos generales, famoso por sus frases ¡Arriba a mi Derecha! y ¡Abajo a mi Izquierda!
El más concurrido: ’Los Aficionados’, donde hombres y mujeres interpretaban canciones y a los desentonados ’el campanero’ los eliminaba.
Ana María González ganó un concurso y después fue una de las intérpretes de Agustín Lara.
Habrá otra oportunidad para continuar con los recuerdos. craveloygalindo@gmail.com


VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor