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José García Sánchez


Gasolina ¿Derecho Humano?

Gasolina ¿Derecho Humano?




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Enero 10, 2019 21:01 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

Los noticiarios televisivos han colocado a la gasolina como un derecho humano, tanto que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, recomendó a la Secretaría de Energía y a la Comisión Reguladora de Energía, adoptar las medidas necesarias para garantizar el abasto el combustible.

Sorprende la repentina preocupación de dicha comisión, cuando en realidad nunca se preocupó por el desabasto de agua, que afecta a toda la población y ese sí es un derecho humano.

El contagio por la magnificación de un problema que no alcanza a ser del tamaño que muchos quisieran, afectó ya a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que actúa de manera espontánea aparentemente, ante una situación que no llega al extremo que los alarmistas desean.

Las medidas de justicia, ante el retraso de su aplicación requieren de consecuencias pasajeras que deberán padecerse. La reducción de gasolina es una de ellas. Sin embargo, hay quienes ven peor el remedio que la enfermedad. Es decir, prefieren el robo a la nación que usar el transporte público, que si bien es todo un reto a la dignidad humana, no es el daño mayor que pudiera ocasionar dicho delito.

Pareciera que una persona con cáncer prefiere quedarse con la enfermedad antes de operarse, porque el tiempo de la operación lo tenía destinado a otras actividades. Esa es la lógica de muchos mexicanos que quieren que la justicia se aplique contra los corruptos, pero no quieren ser molestados en lo más mínimo, para que se aplique la ley.

Seguramente habrá más molestias a la población, porque el país se fue descomponiendo poco a poco, de tal suerte que el delito perpetrado por los funcionarios públicos fuera imperceptible, pero no así su investigación y su castigo, que debe ser inmediato y ejemplar.

Las dimensiones de lo robado son todavía incalculables, porque a lo que se roban en especie, debe sumarse la evasión de los impuestos que esas cantidades implican para gasolinerías y la Secretaría de Hacienda, y la violación de los derechos humanos que tanto compradores como vendedores de combustible robado se cometió.

Es decir, esto sí es competencia de la CNDH, pero recomendar, en abono a algo que se asemeja más a una guerra informativa que aún grave problema de desabasto, acusar imparcialidad de esta comisión que tienen fines más nobles.

La CNDH es muy ahorrativa en recomendaciones para desapariciones, abusos de poder, torturas, excesos de las autoridades, pero no escatima esfuerzos a la hora de defender una carencia que tiene mucho de provocada a causa de las compras de pánico que inflaron algunos medios.

La Comisión de Derechos Humanos, no fue capaz de emitir un boletín cuando la gasolina subió al doble el sexenio pasado, pero ahora se desgarra las vestiduras ante la posible carencia de combustible que es evidente que será pasajera.

La sorpresiva preocupación de la CNDH por la distribución de gasolina tergiversa los fines nobles para lo que esta institución está conformada y será muy lamentable que, a pesar de la parcialidad con la que ha trabajado en los últimos años, se le llamara la atención desde los organismos a los que toda institución de defienda de los derechos humanos está afiliada en todo el mundo.

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