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Guerra civil o invasión

José García Sánchez

Guerra civil o invasión

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Política

Febrero 04, 2019 19:01 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

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Guiadó, el que dice ser el segundo presidente simultáneo de Venezuela, debió viajar a Europa más que para ganar simpatías para hacer tiempo de que alguno de los generales venezolanos se subleve dentro de su territorio. No lo encuentran.

El hombrecillo no puede crear una ofensiva militar directa de Estados Unidos, su nombre y figura se desaparecería para dar lugar a una invasión militar que reprobarían los países que ahora le dan su apoyo.

Es decir, se diluye Guidó, que no representa a la mayoría de los venezolanos y aparecería Trump como el que impone su concepto de democracia en Venezuela a sangre y fuego. Pero Trump también necesita con urgencia que un general, o por lo menos un soldado raso, se rebele para que encabece una guerra civil, y deje de lado o simule que esa revuelta interna es el disfraz de una invasión estadounidense por el petróleo, el oro, el uranio y el agua.

Pero Trump necesita algo más que un generalito, requiere que la invasión sea rápida, que no tarde más de 10 días de otra manera tendría que retirarse de Venezuela y dejar solo a Guidó, porque no tiene dinero suficiente ni el apoyo del Congreso para entrometerse en territorio venezolano.

Cualquier ayuda económica tendrá que disfrazarla de apoyo humanitario o préstamo, y los créditos sólo se otorgan a gobiernos constituidos legalmente y lo que quiere imponer no lo es. Guidó pareciera que gana terreno pero en lo único que avanza es en cuanto al tiempo, porque quiere desde Europa convencer a un uniformado, de cierto rango, a encabezar algo que ya no pudo estallar: la revolución contra la revolución bolivariana, que tanto estorba a los intereses de sus patrones, los Estados Unidos.

La invasión tendrá que ser rápida y feroz, esto implica la muerte de muchos civiles, es decir, mujeres, ancianos, niños, hombres y mujeres, como ha sucedido siempre en las invasiones de Estados Unidos, a causa de la mala puntería de sus hombres y de la necesidad de imponer el terror a sus enemigos civiles.

La batalla por Venezuela de Estados Unidos pierde terreno a cada minuto que pasa. Trump quiere reelegirse para ser más radical aún de lo que ahora es, porque en estos años ha sido mesurado esperando la reelección. El nacionalismo que lo llevó al poder, prácticamente terminó con el libre mercado, que estaba agonizando a su llegada, y le dio la puntilla a la globalización, ante el azoro del mundo entero; sin embargo, a su postura de aislamiento no sólo político sino económico y comercial, se suma la quiebra económica de su gobierno, herencia de anteriores presidentes que siguieron una inercia de gastos de armamento e invasiones que no llevaron a ningún lado a Estados Unidos más que al hundimiento de su economía.

Los medios comienzan a trasladar la foto de Guaidó de primera plana a páginas interiores. Y en Europa, los países dan su reconocimiento no sólo aun presidente autoproclamado sino a un proceso político al que le hace falta elecciones de por medio.

Desde adentro de Estados Unidos se sabe que en proporción, la crisis económica del país que fuera el más fuerte del mundo, es superior a la de Venezuela, y ese dinero que va a gastar Trump en tratar de arrebatarle el petróleo y su riqueza natural a país sudamericano, debería aplicarse al interior del país donde el desempleo crece y la capacidad del gobierno federal, apenas se mueve, luego de una parálisis sin precedente en la historia de este país.

Aunque Trump diga que la invasión a Venezuela es una opción, debe garantizar que sea eficaz y rápida. Esto no puede garantizarlo.

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