Opinión

Hablemos de ideas o de ocurrencias: Asia /VII

Sergio Enrique Castro Peña

Hablemos de ideas o de ocurrencias: Asia /VII

Periodismo

Junio 17, 2018 18:46 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Sergio Enrique Castro Peña › guerrerohabla.com

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Una vez tratadas las ideas que han influido en el pensamiento de los estrategas, políticos y gobernantes veremos como esas ideas se manifestaron y contribuyeron en el desarrollo de los países, en sus diferentes etapas y situaciones en donde se distinguen los países perdedores en la contienda de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón. Dichos países en sus niveles de capacidad para enfrentar los retos de su reconstrucción no poseían la estructura económica-productiva, ni los recursos financieros necesarios. Por ello, se puede decir que partieron de cero y con el añadido del efecto sicológico negativo que deja toda guerra y de manera más señalada, entre los derrotados. La vía seguida, dado que no existía una organización como tal, fue la utilización del individuo como un ente que tiene que luchar, no solo en contra de la situación prevaleciente, sino también en contra de otros conciudadanos: sobrevivir era la consigna, la convivencia era un lujo que no podían darse. Asimismo, determinaron la selección y aceptación de todos los integrantes de la sociedad <alemana y japonesa>, en un marco conceptual y contractual en donde los integrantes de la sociedad como un todo y los procesos productivos aceptaban, cada uno en sus respectivos ámbitos, las responsabilidades y las acciones para llevar a cabo la reconstrucción de sus países, priorizando las estrategias de supervivencia económica a cualquier consideración política. O, como lo expresara el canciller alemán Helmut Schmidt (1974 -1982). ’no se puede tener en orden la política si la economía no lo está’.
El caso de Alemania fue tratado en nuestra anterior entrega, por lo que vale la pena centrarnos en el segundo país perteneciente al grupo perdedor en la Segunda Guerra Mundial, Japón. Tenemos que, al igual que con Alemania , los EU iniciaron un programa de reconstrucción, con el agravante de los efectos de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki y, de manera similar a Alemania, desde un principio quisieron tener una injerencia en dicho programa, dándole preferencia a la realización ordenada y controlada por organismos por ellos creados y enfocados primero a la reconstrucción de su estructura productiva, pero con un añadido, no sólo se trato de una reposición de los equipos perdidos sino que iniciaron una reconversión de su industria y una adaptación en su organización basada en el control de calidad. Para ello, Japón, por medio de la Unión Japonesa de Científicos e Ingenieros invitó al físico-estadístico William E. Deming a que realizara unas pláticas sobre el ’control de calidad’ que había desarrollado con el uso de las estadísticas y basado en la adecuación de los procesos de operación, administración y producción del modelo Kaizen. Los efectos de la implementación de esos conceptos fueron de tal magnitud, que instituyeron el ’Premio Deming’ y lo llaman ’El padre de la tercera revolución industrial’.
Por otra parte, la utilización de los sistemas de control de calidad permitió a Japón incursionar y captar una buena parte de los mercados internacionales como medio de obtener recursos financieros de monedas fuertes que sirvieran de apoyo a su reconstrucción. Así tenemos que, en 1949, fue creado el MITI el ’Ministry of Trade and Industry’ por sus siglas en inglés, cuyo objetivo era coordinar las políticas en comercio internacional con los otros sectores como el Banco de Japón, la Agencia de Planeación Económica y otras oficinas afines en sus respectivas actividades. Posteriormente, en 2001 el MITI fue sustituido por el ’Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI). El METI, dictaba, también, los lineamientos de una planeación económica centralizada que sobrepasaba las operaciones normales de la industria, el comercio y el financiamiento determinando el rumbo, directrices y las normas de calidad, productividad y relaciones laborales, tanto formales como informales, así como en aspectos y estrategias de modernización del aparato productivo, la selección de tecnologías y de inversión en nuevas industrias con un gran potencial de encadenamientos, principalmente en la obtención de nuevos mercados en el ámbito del comercio internacional. Con respecto a la seguridad social y relaciones laborales Japón introdujo en su modelo algo que se podría considerar como un paso más adelantado al utilizado en Alemania, la garantía de permanencia en las empresas al trabajador. A este, no solamente se le capacitaba, sino que participaba activamente en el mejoramiento de la calidad y los sistemas de producción con la finalidad de incrementar su eficacia y eficiencia y con ello, el compromiso del mismo con respecto a la posición de la empresa en el ámbito de su mercado. El producto de una empresa dada era la conjunción de todos los elementos que participaban en las cadenas productivas por lo cual debía representar la calidad y la imagen de todos los integrantes.
Las etapas que tuvo que pasar Japón para trasformase de un país destruido en una potencia en la arena mundial, se pueden definir como un ejemplo fiel de lo que especifican los cánones del desarrollo. Esto es, primero ser una economía que sólo es consumidora de bienes de subsistencia, no poseía la estructura para producir; segundo, copiar esos productos de otros países, a Japón se le conocía como ’uno de los más grandes copiadores o adaptadores del mundo’; tercero, adecuar, primero a su mercado interno y posteriormente al externo; cuarto, mejorar, producir lo mismo pero mucho mejor, de mayor calidad; quinto, innovar introduciendo nuevas formas y técnicas en todos los procesos de producción, diseño de los productos de ser unífuncionales a tener más usos, los avances en la tecnología con él ’chip’; y, por último, dar paso a la creación, (la ciencia) ya sea de nuevos campos o de contribuir al desarrollo de otros (genética, inteligencia artificial o en la creación de nuevos materiales, entre otros). Por otro lado, la conjunción de los esfuerzos de trabajadores, empresarios, banqueros (el club del dinero), principales partidos políticos (Partido Liberal Democrático y el Partido Democrático del Japón) y el gobierno coordinados por un organismo independiente como fue el MITI y actualmente el METI, hizo que se le conociera como Japón Inc., o ’Los japoneses no son una nación; son una tribu muy grande’. Lo anterior hace difícil considerar al gobierno de Japón y su economía como capitalista en su sentido más puro, pero sí con suficientes elementos para ubicarlo como una economía mixta y un singular sistema social.
Las conclusiones que podemos sacar al analizar el comportamiento y desarrollo de dos de las principales economías y potencias en el comercio internacional como son Alemania y Japón, es que a pesar de contar con diferencias culturales bien definidas tienen factores que les son comunes: a) un rechazo a la estrategia de la guerra como forma para la obtención de bienes y mercados; b) privilegiar los asuntos económicos sobre los aspectos económicos; c) su seguridad alimentaria y económica; d) austeridad, adaptabilidad, ahorro y reinversión de las ganancias dentro del país; e) en los asuntos económicos, su estrategia es un problemas que se enfrenta, se encuentran las soluciones y se implementan en forma conjunta y coordinada; f) mantienen sistemas de seguridad social su generis pero altamente eficientes y con resultados satisfactorios para todos los involucrados; g) destinan grandes cantidades de recursos en las áreas de educación, principalmente tecnológica, a la innovación y en la investigación; h) sus recursos adicionales se buscaran en el ámbito del comercio, no del financiamiento, internacional.
Como paso siguiente tenemos dos modelos diferentes a los antes señalados. El primero, en el concerniente a lo que en los sesenta se identificaban como los ’cuatro tigres’ del sureste asiático <Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong>, países con gobiernos que no pueden ser considerados democráticos y más bien de economías mixtas y rectoría estatal. Por otro lado, se tenían otros cuatro países que se identificaban, por su menor tamaño como ’Jaguares’: Indonesia, Malasia, Tailandia y Viet Nam, estados también gobernados por dictaduras y que pasaron por etapas políticas violentas y que en la actualidad han retomado el camino seguido por las primeras. Pero, de los estados señalados, queremos enfocarnos en sólo dos de ellos, Corea del Sur y Singapur, debido a que ambos, en 1960, al igual que México estaban gobernados por un solo partido político, y se consideraban en proceso de desarrollo.
Con respecto a Corea del Sur, también es una sobreviviente de la lucha, esta sí armada, conocida como ’La Guerra Fría’ entre Rusia y EU, con la agravante de la intervención, no tan imparcial de pero sí activa de China, la cual concluyó en un precario equilibrio y la permanencia del ejército norteamericano como garantía de la seguridad de Corea del Sur. Y, al igual que con Alemania y Japón la seguridad vino acompañada con una estrategia de apoyo económico y financiero que lo capultaran a ser un país desarrollado e industrialmente fuerte. Otro factor que contribuyó, y que fue determinante tanto en Japón como en Corea para incorporarse a una industrialización lo constituyó la demanda de EU para los esfuerzos de guerra. Primero, en lo concerniente a la creciente demanda en el mantenimiento de sus equipos; segundo, en el área de la medicina con la utilización de su cuerpo médico lo que generó la construcción de hospitales equipados con la mejor tecnología disponible para atender a los heridos norteamericanos; y, tercero, aunado a su infraestructura de mantenimiento disponer de primera mano las tecnología y procesos de producción de los diferentes bienes de consumo de las tropas y la incorporación de las trasnacionales que vieron las ventajas en costos y productividad de producir esos bienes que importarlos. La guerra y sus consecuencias adversas para su población y su nivel de consumo y de vida también como en el caso de Alemania como la de Japón fueron terribles, pero, así como ellos, fueron puntos de partida y las aprovecharon para su propio beneficio, y, esto fue posible, como lo expreso el secretario del gabinete del gobierno de Corea del Sur, Kim Kyung Wong, ’Corea se rige por la cultura de la disciplina y el posponer la satisfacción inmediata, incluso para la posteridad’. Primero hay que construir la riqueza, después los mecanismos de distribución de esa riqueza, para tener un disfrute que permita seguir construyendo en futuro.
De igual forma, si bien es cierto que en lo económico Corea cuenta con un sistema de libre mercado, después de un período de intensa lucha política y, dada, su situación con Corea del Norte, estuvo gobernado por dictaduras de corte militar, pero en 1989 se incorporó a un régimen presidencialista democrático. Como punto de partida el gobierno coreano decidió que su estrategia para poder acceder a un mercado internacional, dado su nivel educacional tal bajo y de analfabetización tan precaria, debía enfocar sus recursos a incrementar el universo y la calidad de su sistema educativo y a la capacitación acelerada de su población trabajadora. La educación superior, por su parte, constituye una preocupación constante y para ello Corea envió a sus mejores estudiantes para que se especializaran en EU e Inglaterra en las áreas de ingenierías químicas, industriales y de materiales, también vale la pena señalar que Corea posee el sistema de ingreso, en los niveles intermedios y superiores, más riguroso del mundo.
Con respecto a su estrategia de crecimiento económico y de desarrollo, Corea privilegió el fomento del comercio internacional bajo un sistema de capitalista de libre mercado y de propiedad privada, apoyada por la formación de conglomerados ’Chaebol’ y una diversificación horizontal y vertical en donde destacan las firmas Hyundai, ’El Grupo Afortunado de empresario Cha Kyung Koo, por constituir el ejemplo más representativo del ’empresario por su propio esfuerzo’, Daewoo, Samsung, LG entre otras, dedicadas desde la construcción de barcos, productos electrónicos, químicos, equipos industriales, seguros y grupos financieros. En la actualidad, es la economía número trece a nivel mundial, con un ingreso per cápita anual de 27,538.8 dólares, el cual se ha incrementado de 1960 a 2016 en un 17,408 por ciento.
Singapur es una ’Ciudad-Estado’ situada en una isla al sur de Malasia y representa el primer cambio de la concepción del sistema capitalista y de servicios sociales con un modelo, que hasta la actualidad sigue siendo materia de estudio y de predicciones que van desde las más catastróficas como aquellas que le dan una larga vida. Cuenta con una superficie de 687 kilómetros cuadrados, pero constantemente ha ampliado su territorio al ganar espacio al mar y poder crecer. Su aeropuerto se considera uno de los mejores del mundo y el ’mejor’ por la clasificadora Skytrex. La isla más grande, está constituida por sesenta y cuatro, Palau Ujong o Puerto de Singapur, fundada en el siglo XIV por el inglés Stamford Raffles, cuenta con la ventaja de estar ubicado en el punto en donde pasan los convoyes del comercio entre el oriente y oeste y una importante vía de comunicación fluvial. En lo referente al sistema educativo es obligatorio para toda la población asistir a las escuelas estatales hasta el sexto grado y, se utiliza el inglés como idioma obligatorio. Asimismo, se da énfasis especial a las materias como matemáticas y ciencias naturales. La participación y el control del gobierno en la calidad y el financiamiento de la educación hacen que entre la educación del estado y la privada exista una tenue línea, primordialmente por su sistema de becas.
En el campo industrial, en un principio Singapur se especializó en la industria ligera, con una gran cantidad de pequeñas empresas, fábricas y talleres, con el fin de contar con una flexibilidad para adecuarse a los constantes cambios del comercio internacional, en donde tiene su mayor nicho de acción. Su área de operación la constituyen las exportaciones de bienes y servicios cuyo valor agregado lo obtienen por su manufactura de maquilador, en donde importa los elementos o partes de bienes para ser ensamblados y posteriormente exportados. El sector industrial constituye casi el treinta por ciento de su PIB, sin embargo, sus actividades se han diversificado obteniendo cada vez mayor importancia sectores de la petroquímica, la ingeniería mecánica y las ciencias bioquímicas. En la actualidad sus esfuerzos están destinándose a incursionar y obtener un lugar significativo en el mercado de la informática y la electrónica.
La política y, la violencia política, no ha estado ausente desde su formación como país. Inicia su proceso por la independencia, en 1963, por iniciativa del primer ministro Lee Kuan Yew al integrarse a la Federación Malasia. Sin embargo, por diferencias políticas y de estrategias de desarrollo económico, a instancias del premier Kuan Yew, en 1965, logró su independencia definitiva. El sistema político de Singapur ha sido gobernado por un solo partido, por eso se le tomo como referencia para evaluar a México, con una estricta, para algunos draconiana, supervisión y control de un gobierno clasificado como puritano y libre de toda manifestación de corrupción y que incluye a todos los niveles y sectores de la sociedad privada, pública y civil. El sistema económico-político de Singapur es una mezcla contradictoria entre un sistema capitalista de libre comercio con un socialismo sui géneris. Ha privilegiado la obtención de metas económicas sobre cualquier objetivo netamente político. Por un lado, fomenta y apoya a la iniciativa privada y la creación de conglomerados industriales y financieros, mientras que, por otro, ejerce un control sobre de ellos, como cualquier plan quinquenal soviético. En su etapa de recuperación después de la Segunda Guerra Mundial y el costo de su independencia el Primer Ministro Kuan Yew definió y acordó con las principales fuerzas económicas que una sociedad que no había resuelto sus problemas e independencia económica no podía aspirar a formar un sistema político estable. Por lo cual, el sistema económico debía servir para lograr esa independencia, a igual que Japón y Alemania Singapur rechazó la ayuda internacional, excepto si servía para obtener las metas sociales. Estas constituían una justa distribución del ingreso mediante la educación, un control salarial e impuestos progresivos, creando paralelamente un sistema de movilidad social y de igualdad de oportunidades, en el logro de un empleo, vivienda, atención médica y de educación. De igual manera, desechó las estrategias asistenciales como forma de eliminar las diferencias en la distribución del ingreso. En la actualidad, el ochenta por ciento de la población viven en hogares propios y el veinte por ciento restantes en departamentos rentados al estado, con opción de compra.
Sin embargo, para los puristas de los sistemas de democracia ya sea esta de corte liberal, católico o ’socialista’, el gobierno de Singapur dista mucho de ser considerado democrático y de acuerdo a los índices que miden el nivel de un país con sistemas de libertad electoral, de participación plural de partidos o de expresión difícilmente los califican, más por su nivel económico y la funcionalidad de sus programas sociales, erradicación de la pobreza, la corrupción y la inseguridad, como una ’democracia defectuosa’, no alcanzando los niveles de ’incipiente’, ’en proceso’, ’puramente electoral’ o, simplemente ’fallida’. Pero, al final se tiene una sociedad, que por lo menos en la actualidad ha sabido resolver los problemas más apremiantes y, al igual que el sistema y país que trataremos en colaboración próxima, China, ponen en entredicho la dualidad desarrollo capitalista de mercado-democracia. Tema que será tratado en nuestra siguiente entrega. sergiocastro6@yahoo.com.mx
Anexo 1: Para un análisis más profundo sobre los temas tratados, nos permitimos recomendar las siguientes fuentes: Teoría de la Justicia de John Rawls. FCE (19719); El Futuro de la Democracia de Norberto Bobbio.FCE (1986); La era de la Ecopolítica de Edwin Hartrich. EDAMEX (1986); El Futuro del Capitalismo de Lester C. Thurow de Javier Vergara Editor (1996); Asia Oriental: Desarrollo y Democracia de Editorial Diana (1995); y, La Economía Mundial 1820-1992 y 2013-2014. Perspectivas OCDE.

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