Opinión

Hablemos de ideas o de ocurrencias: China /VIII

Sergio Enrique Castro Peña

Hablemos de ideas o de ocurrencias: China /VIII

Periodismo

Junio 25, 2018 20:25 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Sergio Enrique Castro Peña › guerrerohabla.com

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A principios del siglo XIX Napoleón Bonaparte se hizo la siguiente pregunta: ’¿China? Allí yace un gigante durmiente. Dejémosle dormir porque cuando despierte moverá el mundo’. Pero, la forma en que lo haría, quizás, no lo pensó Napoleón. Las referencias más conocidas con que contaban los europeos fueron, principalmente, el libro escrito por Marco Polo mercader y viajante veneciano, ’IL milione’, en su versión en español ’Los viajes de Marco Polo: viajes por la tierra de Kublai Kan’ donde describe sus viajes a Asia Central y China y, de manera puntual, sus experiencias en la corte del Emperador Mongol Kublai Kan. El libro fue escrito mediante los relatos que le hacía Marco Polo al escritor Rustichello de Pisa, cuando cumplía una condena por el conflicto entre Génova y la República de Venecia. A pesar de que sus relatos sobre China no fueron tomados en serio por los venecianos dado que estos asumían que su majestuosidad estaba por encima de cualquiera, Marco Polo, insistía aun en su lecho de muerte que ’solo he contado la mitad de lo que vi’, creando una influencia en otros viajeros, se dice que Cristóbal Colón poseía un ejemplar con diversas anotaciones. A partir de ese tiempo, China ha sido tema de políticos, periodistas y estudiosos, amén de saqueo por parte de comerciantes y países europeos.
China ha sido para la Europa Occidental un misterio y más en lo referente a la capacidad de ser gobernada, ’¿cómo puede cualquier hombre o método gobernar a mil millones de personas con éxito?’ Esto era lo que se preguntaba, en 1991 en las páginas del Wall Street Journal, el periodista Robert Keatley. China es una nación con más de tres mil quinientos años de existencia, remontándonos a esa época debemos de recordar que entonces la población de Europa habitaba en los bosques, Roma no era más que un caserío sin importancia que luchaba por su existencia y la cultura griega aun no existía. ’China tiene su propia cultura etnológica’ en donde explica su existencia mediante una alegoría que consiste en un ’Reino superior poblado por los dioses’, seguido por un ’Reino Medio’ habitado por una ’raza superior’, los chinos, que se encuentra a mitad de camino entre los dioses de los cielos y un ’Tercer Reino’ en poblado por ’los barbaros’, los demás seres humanos. Al tratar de clasificar a China, de acuerdo a los cánones normales occidentales no se encuentra dentro de ninguna categoría existente y tampoco sus estrategias económicas, sistema de gobierno o político que es sui generis en muchos aspectos, lo cual también incluyen sus estrategias para superar su subdesarrollo y, son reconocidos por su enorme capacidad de sobrevivir, su fortaleza para soportar los sacrificios que las circunstancias le demanden y su tesón son inigualable. ’Los chinos son muy diferentes a los demás. Son los chinos’.
Su historia tiene los primeros antecedentes, orales, de los primeros emperadores desde hace 5,000 o 6,000 años y, de forma documentada desde hace 3,500. A partir de la conquista de Gengis Kan de China, Europa comenzó a conocer el origen de la participación de los chinos en la creación de muchos inventos como son la imprenta y la brújula, de igual forma, de los avances que tenían en las diferentes ciencias como son la química, la astronomía, la predicción de terremotos y el uso de la pólvora, no solo en las festividades sino como arma efectiva y temida en la guerra. Poco a poco, por medio de los árabes, la cultura europea tuvo un contacto y conocimiento de que aparte de la fabricación de la seda, los chinos contaban con avances en el comercio, el uso del papel moneda, sistemas de sanidad, vialidad fluvial y cartología. Esto último, permitió que los navegantes chinos tuvieran contacto con diversas culturas como la africana, cuando los europeos desconocían su existencia.
La historia moderna de China se inicia con la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Chiang Kai-Shek por parte de Mao Tse-Tung y la posterior declaración del mismo Mao, en La Plaza de Tienanmen, la formación de La República Popular China. Con ello también, se inicia una estrategia para implantar en China el socialismo científico de Marx y Lenin, pero con ciertas recervas dado que el mismo Mao, proveniente de una familia de hacendados y una cultura rural recelaba de todo lo occidental, incluido el marxismo europeo, de tal manera que se dio a la tarea de adecuarlo a las condiciones particulares del pueblo chino, pero ignorando a la clase obrera de la cual desconocía totalmente sus condiciones y su forma de proceder. Entender a la China moderna depende de comprender a Mao, eternamente revolucionario, en constante búsqueda de caminos para los complejos, variados y enormes problemas que representaba esa nación. Mao era una personalidad multifacética con un solo ideal: llevar a China a convertirse en una nación socialista revolucionaria, privilegiando la transformación del individuo y la sociedad para con ello lograr los estratos superiores del comunismo. Mao sabía que el ser humano, y en esto se le encuentra semejanza con la doctrina católica, era propenso a desviarse de los ideales originales por lo que era necesaria una vigilancia constante y un sistema de castigos y recompensas que los hiciera retomar el camino extraviado. Otro aspecto relevante, lo constituye la preferencia de Mao por los asuntos de lucha revolucionaria a los de carácter económico, de ahí que en su estrategia para solucionar los problemas económicos, de subdesarrollo y de una pobre industrialización de China, fuera una estrategia de movilización de masas con el fatídico ’Gran Salto Hacia Adelante’ y no utilizar las fuerzas del mercado. Los desastrosos resultados originaron una resistencia entre sus principales colaboradores y compañeros de la ’Gran Lucha’, conocidos por su pragmatismo más que por su fervor incondicional revolucionario: Lin Shaoqi y Deng Xiaoping. Como represalia Mao los mando encarcelar y el primero sucumbió posteriormente en una cárcel, con respecto al segundo Deng fue separado de sus cargos y se le relegó a trabajos insignificantes y, a desfilar en La Plaza Tienanmen ’usando unas orejas de burro’. Libró la cárcel y posiblemente la muerte gracias a sus amigos, principalmente Chou En-Lai el carismático Ministro de Asuntos Extranjeros de Mao. Posteriormente fue conocido por su participación en la elaboración, conjuntamente con Henry Kissinger, de los acuerdos para la reanudación de relaciones internacionales entre los EU y China. Aquí vale la pena señalar la astucia del ministro En-Lai que aprovecho la urgencia de Kissinger por lograr un convenio y obtener para China un ventajoso acuerdo comercial abriendo unilateralmente el mercado norteamericano, China no ha comprado ni comprara del exterior sino lo indispensable.
Con la muerte de Mao y la desaparición de la Revolución Cultural, las ’Guardias Rojas’ y la aniquilación de la ’Banda de los Cuatro’ liderada por su viuda Liang Qing, se abrieron los espacios para que le grupo de los moderados, encabezados por Deng que privilegiaban la estrategia de que primero se debían solucionar los problemas económicos y de desarrollo a los de carácter meramente políticos. Su vena práctica, la de Deng, señalaba que para ello China debía abrir espacios en todas sus áreas al sistema de producción privada, y como ejemplo señalaba que ’la agricultura está bien en tanto aumente la producción, de la misma maneras que no importa si el gato es negro o blanco mientras atrape ratones’. De igual forma, al término de la revolución cultural, las universidades y escuelas de educación superior reiniciaron sus actividades y la repatriación de científicos, técnicos e intelectuales con un ímpetu que denotaba la necesidad de recuperar el tiempo perdido. La estrategia de relegar las reformas del Partido Comunista, una vez implementadas las de carácter económico, las cuales consistían en otorgarle una mayor libertad a las comunas tanto agrícolas como a las destinadas a la producción industrial y de decidir qué hacer con los excedentes obtenidos con las ventas en los mercados de las ciudades. De igual manera, el pueblo chino estuvo en posibilidades de acceder a una variedad mayor de bienes y servicios que el sistema de producción socialista no les había proporcionado. El éxito de China en enfrentar los retos y encontrar las soluciones adecuadas, consistió en la búsqueda constante de nuevas formulas que no dependieran del enfoque ’europeo’ y sí adecuadas a la cultura milenaria, con tradiciones y perspectivas a lo que es China.
Los reformadores liderados por Deng, al relegar una transformación del Partido Comunista no manifiestan ninguna prisa por abandonar su sistema político en favor de una ’democracia’ al estilo occidental. Con lo anterior, el gobierno Chino adquirió una libertad ideológica para realizar una amalgama en donde se aceptaba la existencia de un líder de corte casi celestial dándole a Mao un estatus de emperador, con ello el pueblo se podía identificar con una forma de gobernar que le era y que había sido conocida por milenios, y, también otorgándole un estatus parecido al de ’Buda’. Mao, con él pueblo chino, buscaba lo imposible: su transformación a perpetuos revolucionarios, con su meta de liberar a los pueblos oprimidos de la tierra. Deng, por su parte, se limita a lo posible y circunscribe su accionar de China y a cómo convertir a su nación en una superpotencia, utilizando la fuerza de los millones de personas que hasta la fecha habían estado subutilizados, dándoles una guía y los recursos necesarios, financieros y técnicos para que individualmente decidieran que producir, en donde producir, a qué precio deben vender y cuanto esperan ganar con su actividad.
Los gobernantes posteriores de China, siguiendo los consejos de Deng, que no tuvo nunca un puesto de nivel relevante pero si una influencia y un poder innegable, fundado en la premisa : ’La práctica es la única prueba de la verdad’, iniciaron una especie de laboratorio económico social en las principales provincias de China: Sichuan, Shanghái, Cantón y Pekín seleccionadas por su población, su riqueza, su nivel de industrialización y su ubicación geográfica. El experimento consistió en la introducción de elementos de una economía capitalista y de competencia con un grado de intervención directora del Estado y un amplio financiamiento y de construcción de infraestructura. El modelo consistía en la existencia de una dirección rectora gubernamental limitada a los objetivos globales, pero dejaba en completa libertad a los administradores para operar de acuerdo de acuerdo con sus criterios y sus circunstancias, este hibrido de producción y administración se identificó como ’capitalismo estatal’, el cual, también fue el cimiento de una transición de un sistema central a la liberación paulatina a un sistema de libre comercio como actualmente lo vemos en China. Esta inicio, como los ’cuatro dragones asiáticos’, su industrialización apoyada en cientos de miles de pequeñas y medianas empresas artesanales, las cuales a su vez fueron el punto de partida en la cimentación de los procesos productivos y las cadenas de producción y distribución de bienes e insumos que a su vez contribuyeron a la formación de una mano de obra altamente calificada, antiguos propietarios o capacitados y de funcionarios, administradores y propietarios independientes, con un gran conocimiento en la administración de personal, de cadenas productivas y del comportamiento y manejo de los mercados de bienes, servicios y financieros no solo internos sino lo más relevante, en el ámbito internacional.
Sin embargo, en todo proceso de despegue económico rápido, con una política de laxitud en lo concerniente a lo político, se producen efectos negativos que van inherentes en la libertad de movilidad de recursos y personas que demanda toda economía de mercado, los cuales se reflejan principalmente en los aspectos de inseguridad: incremento de robos, secuestros, actos delictivos violentos y corrupción. En lo político, se producen reacciones que pueden concluir, primero en manifestaciones y posteriormente en violencia como la ocurrida en la Plaza de Tienanmen. China, al igual que Singapur y Malasia reaccionaron con el establecimiento de sistemas legales con ’tolerancia cero’ y con multas y castigos de alto impacto. Al estar involucrados en algunos delitos, infractores extranjeros, la presión internacional, principalmente la mediática y de organismos como la Comisión Internacional de los Derechos Humanos y otros, tanto China como Malasia y Singapur mantuvieron su postura de que los castigos a los que se habían hecho acreedores dichos infractores, entre los que se encontraban mexicanos sentenciados a muerte en Malasia por el delito de contrabando de drogas y, norteamericanos sentenciados a recibir cinco azotes con varas de bambú y prisión de cinco años, se debían mantener porque no podían tener en esos países una ley para sus ciudadanos y otra para los extranjeros, aunque fueran norteamericanos. Además, principalmente China, considera que la intervención de dichos organismos como una injerencia de una organización extranjera en los asuntos de carácter civil de un país soberano. Los castigos que impuso China para combatir la creciente delincuencia, principalmente en los de mayor impacto como asesinatos, violaciones, secuestros o corrupción incluían penas como la cadena perpetua y la muerte. La criminalidad, no se erradica, pero lo fuerte de las penas si contribuyen a disminuirla. China, Malasia y Singapur además de Corea del Sur, Hong Kong saben que la transición de un estadio de desarrollo a otro enfrenta problemas de inestabilidad y, de no ser atendidos a tiempo y adecuadamente pueden repercutir en el proceso. Por eso, se enfocaron primero a solucionar los problemas económicos para posteriormente atender los de carácter político, querer atender los dos al mismo tiempo nos puede llevar a una inmovilidad o, lo que es más problemática y riesgosa a una espiral de retroceso imparable. Tener un sistema judicial con penalidades blandas puede acarrearnos la aceptación y el alabo de ciertos grupos internacionales, somos muy justos somos muy humanos. Sin embargo, los problemas surgen al estar la población victimada y desamparada, lo cual se traduce posteriormente en desencanto y comienzan a ocasionar un proceso de violencia factorial. En ese momento, los mismos organismos cambian de posición y las causas del incremento de la violencia, no fueron sus recomendaciones sino la incapacidad técnica y financiera de los gobiernos aconsejados. Los sistemas judiciales fuertes pueden llevarnos, una posibilidad, a sistemas dictatoriales o despóticos, pero los sistemas laxos nos llevan irremediablemente a la ingobernabilidad.
Estos países comprendieron que esa opinión internacional tiene más de negocio que de vocación, aunque reiteradamente se amparan en ella, y su nivel de manipuleo es inaceptable. También conocen, que una vez que su problemática y la población involucrada, ha perdido la calidad de ’noticia’, son abandonados para atender los acontecimientos de otros lares que sean nota. Los países que son y defienden su independencia que luchan por cimentar sus estructuras legales, pueden tener acuerdos internacionales, pero su validez siempre estará en función de su capacidad para desarrollarse por sí mismos, también son consientes que el accionar de esos organismos tienen un gran contenido de intereses políticos con los grupos internos, y están en función de su nivel de cohesión: los países divididos difícilmente pueden defenderse o mantenerse independientes.
En el pasado, los vaticinios de los especialistas sobre el futuro de las políticas de China fueron erróneos. Primero falló en lo político en donde auguraban que al posponer la implantación de una ’democracia’ de corte europeo o estadunidense, lo que ellos lo consideraban como una condición necesaria y suficiente para tener una economía de mercado y de competencia. Esto fue desmentido al delimitar los ámbitos de acción de cada uno de los sectores: el político, para el aparato gubernamental y, el económico para el sector privado empresarial, con el apoyo del gobierno en los aspectos de financiamiento, construcción de infraestructura, seguridad y en sus relaciones internacionales. Después, en lo referente a la política económica, el gobierno de China inició un programa masivo de construcción que incluye la formación de infraestructura hidroeléctrica, de irrigación y fluvial con la construcción del sistema de ’Las Tres Gargantas’. La creación de vías de comunicación carretero, aeroportuario, ferroviario además de un programa de gran envergadura de construcción habitacional para suplir la creciente demanda por parte de los nuevos y antiguos trabajadores de las ’zonas de desarrollo exclusivo’, todo ello, mediante la otorgación de créditos blandos del gobierno destinados a financiar tanto las actividades privadas como las del gobierno. Aquí, también, las conclusiones de los expertos, fue la de señalar la catástrofe que esta política crearía a la economía China, inflación galopante, inestabilidad financiera, desabasto y inestabilidad política y social. El fundamento de los expertos para señalar dichas consecuencias, se basan más en liberar al sector privado de otros lares de su miopía que en las políticas en sí, incremento del gasto púbico, crecimiento del déficit fiscal, aquí absorbido por el Banco Central China, liberación del crédito a tasas preferenciales, un aumento de la demanda en bienes y servicios por el incremento de ingreso de la población, entre otros. Aquí como en casi todo lo demás los expertos sólo han mostrado una rigidez intelectual y una escasa humildad para reconocer que sabrán de todo, pero en lo referente a China, son unos neófitos.
China, Malasia, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong por sus estrategias de desarrollo y de comercio internacional, así como la selección de gobiernos más cercanos a una despotismo ilustrado, en este caso económico, desechando el sistema democrática al estilo europeo y norteamericano, con gobiernos fuertes y mandatorios ’autocráticos’, no sólo han encontrado una vía para sacar a sus países del subdesarrollo sino que se han apoderado del comercio internacional, primordialmente el de EU, poniendo en entredicho la vialidad y la conveniencia de la adopción de la democracia como sistema para salir de sus problemas y seguir creciendo. En la actualidad es difícil encontrar, durante los últimos veinte años un país subdesarrollado que lo haya superado y tenga un crecimiento sostenible, lo que sí han tenido son períodos cortos de crecimiento, pero al acercarse al punto de inflexión, los problemas de inestabilidad política y de inconformidad por los costos que se tienen que pagar inhiben lo ganado, lo avanzado y regresamos a puntos que creíamos superados.
Por último, no debemos olvidar que China no es una república, es un Imperio y, no está gobernada por un presidente sino por un autócrata, un emperador vitalicio. La era de Deng, no solamente despertó a ese gigante que Napoleón aconsejaba se le dejará dormir, sino también haciendo valer su advertencia, ’porque cuando despierte moverá al mundo’ o, lo que es más preocupante, lo engullirá.
Anexo 1: Para un análisis más profundo sobre los temas tratados, nos permitimos recomendar las siguientes fuentes: Teoría de la Justicia de John Rawls. FCE (19719); El Futuro de la Democracia de Norberto Bobbio.FCE (1986); La era de la Ecopolítica de Edwin Hartrich. EDAMEX (1986); El Futuro del Capitalismo de Lester C. Thurow de Javier Vergara Editor (1996); Asia Oriental: Desarrollo y Democracia de Editorial Diana (1995); y, La Economía Mundial 1820-1992 y 2013-2014. Perspectivas OCDE. Los escritos ’Hablemos de la Guerra del Siglo XXI /I, II y III’. ’Hablemos de China o la Amenaza Fantasma’.
Anexo: 2 El próximo miércoles tendremos dos noticias una segura dejaremos de ver promocionales de los partidos políticos para tener unos días de retiro, de meditación, la segunda puede ser buena o mala, buena si México gana, mala si pierde. ¿Los días de meditación serán para pensar él porque la selección de futbol gano o perdió?

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