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Enero 16, 2019 12:06 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


La guerra política de la lucha contra el huachicol se libró en los medios. LA defensa y el ataque a las medidas adoptadas por el gobierno federal, tenían en los medios su campo de batalla.

Los entes políticos. Incluyendo Morena, quedaron al margen de este debate, discusión que a veces derivaba en lucha a muerte. Entre los políticos que se apuntaron como voluntarios a esta lucha que está por concluir se apuntó el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quien creyó el rumor de su gente cercana que le susurró al oído que él podía ser el próximo Presidente de la República. Que representa el verdadero equilibrio de fuerzas en el país y que el contrapeso político está en sus zapatos.

Militante de un partido carente de fuerza y de militancia, Enrique Alfaro si bien rebasó las siglas de su partido Movimiento Ciudadano, con méritos propios, no puede rebasar, con simpatías personales, ningún partido o propuesta fuera de Jalisco.

Tanto PRI como PAN andan buscando a alguien que aglutine a toda la oposición para que pueda competir dentro de unos cinco años y medio contra el candidato de Morena y entre las sugerencias salió el nombre de Enrique Alfaro, por azares del destino llegó a oídos del gobernador de Jalisco y ahora no se detiene a la hora de cuestionar todo lo que provenga de Palacio Nacional.

Ante esta sorpresiva situación Enrique Alfaro anda a la cacería de posibles errores del nuevo gobierno para hacerse notar aunque sea por algunos segundos en los medios. Sus intervenciones por twiter, poco congruentes, y con una indiferencia total hacia la sintaxis, impugna las medidas adoptadas or el gobierno contra el robo de combustible.

En esas andanzas advirtió sobre un hipotético impacto económico ’de gran relevancia’ por el desabasto de gasolina que se generaba, según él, en el país, a raíz del plan federal en contra del robo de hidrocarburo.

Anunció apocalíptico como todo buen militante de su partido, que de no resolverse a tiempo la falta de combustible el impacto económico. LO que nunca supo es que no hubo desbasto sino reducción de expedición, no hubo impacto económico más que en su imaginación y no hay crisis de información más que en los noticieros que ve en la televisión.

Su partido político revivió por una serie de acuerdos en lo oscurito con las autoridades del pasado régimen, y su fuerza social real prácticamente no existe, Enrique Alfaro deberá convertirse en ele elegido de por lo menos dos partidos políticos más, lo que no sabe es que en esta guerra por la lucha contra el robo de combustible, los únicos que se fortalecieron fueron los medios, como parte importante de la oposición y el gobierno federal, que en este proceso aumentó su capital político.

El resto de los entes políticos no sólo quedaron al margen de las simpatías de la población sino que perdieron puntos ante la población, en una riña que tuvo final feliz y castigo a los culpables de un robo que empezaba a formar.

Porque Alfaro acusó de falta de información a Pemex, y al Gobierno federal, sobre las decisiones que se tomaran y reclamó carencia de noticias al respecto, precisamente en momentos en el factor sorpresa era esencial para la captura tanto de los funcionarios de Pemex de cuello blanco metidos en el huachicoleo como a los que en cada toma clandestina ordeñaban los ductos.

A Alfaro le faltó sentido común y le sobró ingenuidad a la hora del ataque. Creyó certera la unción como contraparte y con esa inercia salió a pelear sin saber que la derrota estaba anunciada de antemano.

Estaba tan entretenido en la lucha por el protagonismo político que descuidó su territorio y robaron dos pipas en Zapotlanejo, a la altura del kilómetro 23 de la autopista a Tepatitlán.

En esta pequeña pelea por las críticas al gobierno, no sólo perdió Alfaro sino quedó fuera de cualquier contienda al aparecer como un paladín de la crítica por una causa que terminó por extinguirse junto con sus amigos y enemigos.

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