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“Podría medir mi vida en cucharadas de café”
T.S. Eliot
“Si fuera mujer usaría café como perfume”
John van Druten
“Se cambia más fácil de religión que de café”
Georges Courteline
Por DIEGO CHRISTIAN PÉREZ MORALES
Sobre la historia del café se encuentran múltiples historias, ninguna confirmada o con una historicidad lo suficiente creíble y detallada para ser asegurada como cierta. Por este motivo la bebida que proviene de esta semilla tostada ha tomado un tono mítico en la historia del hombre debido a sus propiedades adictivas y a su pasado incierto, que definitivamente han convertido al café en un ícono incansable y constante en el andar humano.
Estudios científicos han demostrado que la cafeína tiene efectos increíbles en el funcionar humano; se ha encontrado que los analgésicos con cafeína son más potentes y rápidos que los que no la tienen, los efectos de la cafeína reducen considerablemente el padecimiento de migraña, que la cafeína funciona también como pesticida, entre otras cosas. Algunos personajes históricos se han visto envueltos o han hecho referencia en base a esta bebida por ejemplo, una frase dictada por Ernesto “Che” Guevara citaba al café: “Si no hay café para todos, no habrá paz para nadie”, o el rey Gustavo III de Suecia que ascendió al poder en Febrero de 1771 tras un golpe de estado que volvió al absolutismo el poder del país que como una teoría de que la cafeína era un veneno lento y condenó a dos presos a tomar café y té respectivamente durante toda su vida para comprobar esta teoría. Ambos presos vivieron más que el mismo rey por lo que la teoría quedó descartada y escritores como Voltaire hicieron referencia en sus propias épocas en cuanto a la idea mortal de la bebida con frases como: “claro que el café es un veneno lento, lo bebo hace 40 años” de Voltaire.
Petros Markâris lo menciona en su novela “Suicidio perfecto”: El camarero, un cincuentón aburrido, se me planta delante con un escueto <<Dígame>>. Pido un café griego ma non troppo con azúcar y recibo una mirada torva que equivale a una impreciación silenciosa probablemente porque mi elección devuelve a la cafetería la categoría de café. En cuanto a los sitios “comunes” para realizar el consumo de café se tiene como a uno de los más antiguos a los Bistrós, sitios en los que se vendían a obreros café, alcohol y guisos de consumo común y que no eran muy bien vistos por las sociedades refinadas. La palabra bistró tiene dos vertientes primitivas aún no confirmadas del ruso que significa rápido y de origen francés que significa sirviente. De los bistrós surgen las vertientes después más elaboradas del café y los bares. En ambos las actividades son parecidas, inclusive las decoraciones que giran en torno a modas mundiales, siendo la diferencia base el café las bebidas alcohólicas las bebidas estrellas respectivamente debido a su eficiencia social.
Los cafés en la actualidad son escasos, estos tienen una forma definida en las que el grano se tuesta y muele en el mismo sitio y cuentan indudablemente con un barista, el preparador profesional del café y en ella la bebida servida contiene definitiva y constantemente al grano. Las cafeterías presentan actualmente menús con alimentos completos y a no ser que sea de tipo gourmet, puede o no carecer del barista entre su plantilla de empleados. El barista conoce los secretos de la preparación de la bebida suprema del café que es el express que se prepara en un tiempo de entre 20 y 28 segundos y consta de un concentrado del grano que se sirve corto o largo; que esto hace referencia a la forma en que se sirve. El expreso corto comprende a un café vertido pegado a la taza y el largo se define como aquel que deja que la bebida tenga un contacto más largo con el aire sufriendo una oxidación inmediata haciendo más ácido su sabor. Otro asunto en la mítica del café es si se toma con azúcar o no, lo cierto es que la elección es personal y que en la actualidad el humano promedio consume café por necesidad y gusto.
El sueño es solo un síntoma de la privación del café. |