Primera prohibición para los chinos

La pequeña comunidad armenia en México ha aportado mucho al país

Norma L. Vázquez Alanís

La pequeña comunidad armenia en México ha aportado mucho al país

Cultura

Agosto 12, 2018 21:54 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Norma L. Vázquez Alanís › diarioalmomento.com

3,084 vistas

(Última de tres partes)
La llegada de armenios a México fue consecuencia de las numerosas restricciones de ingreso a Estados Unidos para los grupos asiáticos; en 1882 se dio la primera prohibición para los chinos y en 1917 se extendió esta proscripción para los analfabetos, los indeseables y los anarquistas (a quienes nunca se les dejó entrar a ningún lado), así como a todos los asiáticos desde Turquía hasta Hawái, expuso Carlos Antaramián, doctor en Antropología Social por el Colegio de Michoacán.

Antaramián participó con el tema ‘Los armenios’ en el ciclo de conferencias ‘Los que llegaron inmigrantes a México’, organizado por el Centro de Estudios de Historia de México (CEHM), de la Fundación Carlos Slim, con el fin de repasar la entrada al país, en todas las épocas, de extranjeros procedentes de diversas latitudes.

El especialista precisó que en Estados Unidos los armenios eran considerados ‘no blancos’ a pesar de tratarse de un pueblo de origen frigio que salió de Europa y se instaló en Anatolia; estuvieron incluidos en la prohibición de 1917 por ser asiáticos y en 1924 por la Ley de Inmigración, de manera que buscaron venir a México, especialmente porque en 1921 el gobierno de Washington estableció que, con dos años de residencia en suelo mexicano, sería más fácil solicitar la visa para ingresar a EU, donde querían vivir.

México: puente estratégico
Todos los armenios que estaban en los campos de refugiados en Siria o Líbano carecían de un pasaporte para poder emigrar, además se requería también de una visa para ingresar a EU, por ello muchos viajaron a países que les dieran alguna forma de salvoconducto y así llegaron a Argentina, Brasil, Uruguay o Cuba, pero también a México, pues tenían la esperanza de poderse ir a Estados Unidos, como de hecho sucedió.

El periodo 1922-24 fue cuando llegaron más armenios a México; en 1922 el señor Hannesián solicitó al gobierno mexicano permiso para instalar una comunidad agrícola con dos mil armenios que estaban en campos de refugiados en Siria o Líbano, y aunque se estudió la posibilidad de que fuera en Soto la Marina o en Nayarit, nunca se llegó a un acuerdo y todos los que entraron al país lo hicieron a cuentagotas.

En 1923 llegó por primera vez a México un personaje fascinante, de los pocos que viajaron aisladamente, y fue la bailarina Armén Ohanián de Samaxi, quien se casó con el diplomático mexicano Macedonio Garza. Aquí presentó sus coreografías en la Escuela Nacional Preparatoria con un escenario pintado por Diego Rivera, luego regresó a Europa y volvió a México en 1934; fue fundadora de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR).

A partir de 1927 hubo un descenso en la población armenia porque en México se impusieron restricciones para la entrada de estos grupos asiáticos o para los que eran considerados, según la Secretaría de Relaciones Exteriores, como indeseables o inasimilables. El veto fue para judíos, árabes, turcos y armenios.

Después de la Ley de Inmigración de 1930 se establecieron cuotas similares a las impuestas por EU y sólo se concedieron 100 permisos para todos estos grupos poblacionales, muy pocos para la gran cantidad de emigrantes que trataban de entrar a México. A través del Registro Nacional de Extranjeros, que es una forma de control de los inmigrantes, la Secretaría de Gobernación investigaba las actividades de estas personas en el país.

Este ambiente propició manifestaciones represivas contra dichos extranjeros por parte de grupos como los Camisas Doradas y el Comité Pro-raza, para el cual debía rechazarse a todos los extranjeros y convencer a las mujeres mexicanas de que no se casaran con ellos porque eran indeseables o podían engendrar un producto degenerado. Estos estereotipos eran una constante en los periódicos de 1930 y sobre todo porque los armenios se dedicaban al comercio ambulante, lo que se consideraba como un problema muy serio para la economía de la Ciudad de México.

Sin embargo, fueron pocos los armenios que llegaron a México y como antes de la ley de 1930 no había forma de contabilizar a la población extranjera, fue a partir del censo de ese año cuando se supo el número de ellos radicados en el país: había 350. ’Ahora con los archivos en línea que tiene Estados Unidos del ingreso de armenios desde México, encontré casi mil 500 (…) sobre todo entre 1928 y 29’, indicó el investigador de la UAM Xochimilco.

Armenios en México comerciantes exitosos
Los armenios, como los judíos y los libaneses, se dedicaban al comercio ambulante, sólo unos pocos que llegaron de Turquía, sobre todo aquellos que venían de Constantinopla -actual Estambul-, tenían más recursos porque ahí no hubo una política de exterminio como en las provincias orientales y los armenios conservaron sus propiedades, que pudieron vender o malbaratar y emigraron en otras condiciones. Uno de ellos, Orhan Odabachián, instaló una tienda de tapetes en Bucareli número 41 y después en Insurgentes número 34.

El Registro Nacional de Extranjeros es realmente una joya para los investigadores de emigraciones, comentó el doctor Antaramián, porque arroja luz sobre la residencia, religión, ocupación, los idiomas que hablan, pero también revela los lugares de origen, Anatolia en el caso armenio, así como la dirección que tenían en 1930.

A partir de estos datos fue posible hacer unos mapas para ver de dónde venían específicamente estos doscientos y tantos registrados en el padrón oficial; también podemos saber a qué se dedicaban, la mayoría eran zapateros -muchos habían aprendido oficios en los orfanatos. El Atlas de la Ciudad de México de 1942 consigna que había 40 talleres de zapatos en ese momento y 24 eran de armenios, sobre todo en La Merced, Correo Mayor y Manzanares, detalló el conferencista, quien es licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM.

Asimismo, este valioso archivo permitió determinar que los armenios llegados entre 1923 y 1931 se instalaron fundamentalmente en la calle de Corregidora, donde por cierto se encontraron los archivos de la Federación Revolucionaria de Armenia, un partido que se fue al exilio cuando la sovietización de Armenia; primero se instaló en París y después en Boston.

De México mandaban cartas de lo que hacía esta pequeña comunidad, además recibían órdenes de prepararse para llevar a cabo acciones porque quizá en algún momento regresarían para reconquistar el territorio perdido, pues cientos de armenios estaban aprendiendo mecánica o a conducir aviones.

Así, las cartas que se cruzaban entre la Federación Revolucionaria Armenia en Boston y la sede del partido en la calle Corregidora número 87, son muy interesantes. En esa misma dirección vivía Agustín Sarukhán, cuyo hijo es uno de los máximos representantes de los armenios en México, el doctor José Sarukhán.

Los armenios también se instalaron en Uruguay 143, un edificio de Julián Slim, y a pesar de las restricciones de ingreso a México, los residentes formaron una especie de comunidad con su equipo de futbol y hacían días de campo, aunque nunca pudieron tener una iglesia porque eran muy pocos. Los más emprendedores ahorraron y pudieron consolidar un comercio propio como la zapatería Mahakián, que sigue en la calle 5 de febrero; otros se dedicaron a la venta de retazos de tela como Garabed Hekimián y Harop Garoyán, mientras que Kerop Arakelian abrió la Juguetería ARA en 1947.

Ascenso socioeconómico en tres décadas
De 1920 a 1957 se registró un ascenso socioeconómico casi vertiginoso, muchos de estos armenios que se instalaron sin recursos en La Merced ya tenían cierto éxito y se fueron a vivir a la colonia Roma, a la Doctores o al Buen Tono, para terminar con gente más acorde a su nueva clase social en el Pedregal o en las Lomas. Uno ejemplo es Charly Hamparzumián -aún vivo-, a quien se le perdonó pagar la cuota de ingreso porque se le comprobó que no tenía ni un solo peso en el bolsillo cuando llegó a México, pero luego fundó junto con sus hijos las zapaterías ‘El taconazo’, que fueron un emporio zapatero.

Era una comunidad muy pequeña y muchos se fueron a Estados Unidos, algunos a Jalisco, otros a Tijuana, sobre todo los que esperaban que las cuotas de inmigrantes se abrieran en EU, o porque ya tenían familiares en California, Fresno o Los Ángeles y el lugar más cercano de convivencia era esa ciudad bajacaliforniana. De acuerdo con el Registro Nacional de Extranjeros había 30 armenios en Tijuana en el censo de 1930, pero según los archivos digitales de EU hubo mil 150 casos de armenios cruzando las fronteras por San Isidro y Calexico.

En las siguientes décadas llegaron muy pocos porque México no era un lugar atractivo y preferían emigrar a Canadá, Australia o la Unión Americana. Fue en 1991 cuando entró una nueva emigración armenia conformada por artistas, músicos de orquesta, así como un número importante de académicos, físicos, matemáticos y astrónomos.

Actualmente la comunidad armenia en México está integrada por unas dos mil 500 personas, de las cuales 250 son miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Quizá el personaje más reconocido es José Sarukhán, que fue rector de la UNAM, pero también Avedis Aznavurian, que fue rector de la UAM Xochimilco y Juan (Ohannes) Bulbulian Garabedián, quien formó parte del Consejo Directivo de la Universidad La Salle.

Puede concluirse entonces que esta inmigración, que en algún momento fue indeseable, sobre todo según la Secretaría de Gobernación porque no se asimilaba a la cultura mexicana, ha dado mucho a este país, finalizó el doctor Antaramián.



--
NOTA: Si Ud. no desea figurar en mi lista única de contactos, por favor responda este correo con la palabra BAJA y de inmediato lo atenderé. Gracias

Ver más


Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor