La Virgen de Guadalupe. Historia y Realidad

La ciencia habla: hay tres pinturas en la tilma.


La Virgen de Guadalupe. Historia y Realidad

370 vistas

Religión

Diciembre 12, 2017 18:26 hrs.
Religión Nacional ›
Leopoldo Mendívil › diarioalmomento.com

*Estudios de infrarrojo y ultravioleta hicieron una revelación sobrecogedora en 1999.
*La investigación realizada por la NASA es un mito. La NASA no investigó nunca la Tilma.

La ciencia nunca refutará la realidad de la fe y de lo espiritual, pero sí tiene una opinión sobre las "imágenes" hechas por el hombre, pues están hechas de materia. El mayor secreto sobre la Virgen de Guadalupe y sobre la Tilma que está expuesta en la Basílica -conocida como La Villa- es que la Virgen de Guadalupe no se le apareció primero a Juan Diego en el año de 1531, sino que se apareció en América cuando en la persona del propio Cristóbal Colón, cuando él pisó el continente el 12 de octubre de 1492, pues él era guadalupano, igual que los reyes que lo enviaron; y él mismo portaba el estandarte de la virgen de Guadalupe –cuarenta años antes de su ’aparición oficial’ que hoy recordamos colectivamente.

Cristóbal Colón era tan devoto a esta Virgen de Extremadura España –la original Virgen de Guadalupe- a la que también eran devotos los Reyes Católicos Fernando e Isabel, que al salvarse de una tormenta bautizó a una de las islas del Caribe precisamente con el nombre de Guadalupe -nombre que actualmente tiene este pedazo de archipiélago-.

Fue pocos años antes de su llegada a América cuando en el Monasterio de Guadalupe, precisamente en Extremadura él se reunió con los Reyes Católicos y en ese mismo Monasterio de Guadalupe ellos lo urgieron para hacer su viaje, y decidieron firmar la carta para que los residentes del puerto de Palos le construyeran dos de sus Carabelas. Lo qué significa todo esto es que la Virgen de Guadalupe ya existía antes de su Aparición en México. Más allá de esto, la propia virgen de Guadalupe de Extremadura España tiene un historial misterioso sobre cómo fue creada. Más de 100 años antes que los Reyes Católicos fueran reyes de España, un antecesor de ellos llamado Alfonso 11 libró una de las últimas guerras de España contra los árabes para expulsarlos de su territorio.

Fue entonces cuando surgió la leyenda de que un pastor sin nombre había visto en las riberas del río Guadalquivir a la virgen de Guadalupe. En 1523 se publicó un documento escrito por el fraile Diego de Ecija llamado Sobre la Invención de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo ni siquiera en ese momento el pastor tenía un nombre conocido. Su nombre fue fabricado hasta el año de 1750 cuando se le hizo llamar Gil. En México la leyenda de la virgen de Guadalupe y de su aparición ante un indio llamado Juan Diego comenzó a tomar forma en una manera semejante. Para los creyentes que han escuchado este relato durante décadas Juan Diego en el cerro del Tepeyac vió a la Virgen de Guadalupe, cuya imagen quedó plasmada en su Tilma que extrañamente tiene las dimensiones de 172 cm, algo grande como para el tamaño de este hombre.

La historia verdadera puede sorprender a millones. Este misterio comenzó aclararse en verdad hasta el año de 1999, cuando el arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera sorprendentemente invitó a un connotado científico, el arqueo-microbiólogo de la Universidad de Texas Leoncio Garza Valdés, al cual le pidió investigar la tilma y reportar "la verdad y sólo la verdad" pero firmando un compromiso de silencio, que el científico se negó a aceptar. Sin embargo, se emprendió la investigación –Garza Valdés había estudiado antes en forma importante el Sudario Sagrado de Turín, Italia, donde presuntamente está también plasmada la imagen de Jesucristo después de la Crucifixión-.

Este científico utilizó para estos fines dos filtros de alta tecnología: infrarrojo y de rayos ultravioleta lo que encontró fue perturbador: la Tilma no sólo contiene una imagen sino tres pinturas sobrepuestas a lo largo de 300 años. Cada una está separada de la siguiente por medio de una capa de color blanco que sirvió para tapar las anteriores imágenes. Las características de cada de una de estas sub-vírgenes de Guadalupe son sorprendentes.

Conversación con el periodista José Luis Montenegro (Russia Today / Al-Jazeera / The Guardian)

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: Se dice que sólo una década después de la Conquista del Imperio Español, entre 1519 y 1521, Hernán Cortés y sus misioneros no tuvieron éxito con la evangelización de los nativos mexicas o aztecas. ¿Por qué?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: La religión azteca era muy poderosa en la mente de la gente. Sin embargo, el poder de los dioses se medía en las batallas. Si en las batallas les iba mal a los aztecas, se entendía que sus dioses particulares los habían abandonado o habían perdido efectividad con respecto a los dioses de sus adversarios. Esto explica la forma en que el panteón de dioses creció masivamente en décadas, añadiendo deidades, y pudo ayudar a la absorción del cristianismo. Fray Bernardino de Sahagún revela que aún después de la Conquista el mayor culto sobreviviente –la deidad más amada y venerada por los conquistados- era la ’mujer serpiente’ o Cihuacóatl, que tenía también los nombres Tonatzin y Coatlícue.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿Será que el antiguo territorio de México estaba destinado a ser el escenario de la aparición de la Virgen del Tepeyac, el 9 de diciembre de 1531, a un humilde indio, convertido al cristianismo y de nombre Juan Diego?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: En realidad parece que el fenómeno de la Aparición se gestó más bien dentro de la mente de un hombre: el Rey Carlos I de España. No es de extrañar que otra Virgen haya hecho su aparición poco antes de que se inciara la construcción de la leyenda de la Virgen mexicana, también en Perú, donde se erigió la Virgen de la Evangelización, o ’Nuestra Señora de la Evangelización’ (1551), a iniciativa de la hija del conquistador de los Incas, Francisco Pizarro, y que el escultor, Roque Balduque, fuera un hombre apreciado por el Rey de España –y pronto también de Alemania, con el nombre de Carlos V-. La falta de penetración suficiente de dicha Virgen, que hoy no es la patrona nacional principal del Perú –lugar que ocupa la Virgen de Lima-, mostró que en México la aparición se debía construir con muchos más elementos, incluyendo la participación de Juan Diego como protagonista, y también los elementos sincréticos de Tonantzin-Coatlícue-Cihuacóatl. La historia, impactantemente, se asemeja en extremo a la aparición de esa misma virgen de ’Guadalupe’ 250 años antes, en 1300, en Extremadura, España, de donde procede realmente la Virgen de Guadalupe –en Extremadura es donde tiene su Monasterio y su culto original-, donde el hombre que la vió permaneció sin hombre hasta el siglo 18, cuando un fraile le puso por nombre ’Gil’.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿De qué año data la adoración a la Virgen de Guadalupe en México?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: El año exacto se tiene sin espacio a dudas 1556. Ese año, el enviado especial del Rey Carlos I de España –un acomodado e influyente sacerdote llamado Alonso de Montufar- fue recomendado al propio rey por los nobles de Montúfar, y el monarca lo despachó hacia México, donde una de sus más destacadas misiones fue la ideación de la leyenda de la Aparición. Dos eventos importantes ocurrieron ese año en México. Lo primero fue que un indígena talentoso, llamado Marcos de Aquino, tomó un pincel y pintó la primera versión de la Virgen en la tilma que hoy está expuesta en la Basílica de Guadalupe, en México –es la pintura más antigua, de tres que están superpuestas en el lienzo-. Lo segundo fue que ocurrió una discusión incandescente entre dos rivales: el propio arzobispo real Alonso de Montúfar y el franciscano Fray Francisco Bustamante, quien desafió al arzobispo y públicamente denunció que la imagen en la tilma había sido pintada por un ser humano; y que él sabía quién era ese pintor: el ’indio Marcos’. El hecho de hacer remontar el evento de ’Juan Diego’ 25 años atrás en el tiempo también se asemeja a lo sucedido en España dos siglos antes, cuando el rey ideador de la virgen de Guadalupe de Extremadura inició la devoción hacia el 1340, e hizo remontar el evento sobrenatural hacia el 1300.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿Por qué la misma imagen de la Virgen de Guadalupe que se utilizó para la Conquista Española fue la misma que enarboló la Independencia de México?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: El estandarte independentista guadalupano fue utilizado por los insurgentes cuando el culto guadalupano ya era una parte escencial de la estructura psicológica de la Nueva España; cuando la Virgen de Guadalupe ya había absorbido el carácter protector que antaño había tenido Coatlícue, la madre tierra, para los aztecas –Coatlícue ostenta en su falda y en su cuello collares y cintos con las manos y los corazones arrancados de sus víctimas, así como con sus cráneos; estos enemigos son aquellos que se atreven a atacar a sus hijos, el pueblo azteca-. Guadalupe absorbió este carácter maternal protector de una manera purificada, pero en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México pueden verse rastros de este sustrato: las cruces de hierro en las esquinas del atrio tienen invariablemente cuatro calaveras en las cuatro direcciones. Es un signo en clave para los primeros aztecas sometidos: son los individuos sacrificados simbólicamente en las esquinas cardinales de los templos antiguos a cambio de la protección de los dioses, incluyendo a Coatlícue.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿Cómo se pintó la Virgen de Guadalupe, es decir, quién le dio la característica física a esta deidad mexicana?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: Dos hombres no han recibido el crédito que merecen por la obra artística más valuada en México: el indígena Marcos de Aquino y –setenta años después-, el renombrado pintor Juan de Arrúe, quien hizo os importantes retoques del año 1625. Un destacado científico realizo estudios concluyentes, según los cuales ese año se hicieron las versiones segunda y tercera de la imagen –la tercera es la que hoy todos conocemos. La primera Virgen, en la capa más profunda, hoy invisible para los espectadores, es negra y se asemeja a la virgen de Guadalupe original de Extremadura, con un niño en su brazo. La segunda es mucho más morena que la actual. La última capa es una virgen más ’castellanizada’.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿De dónde surge la idea de las peregrinaciones en el país, es decir, de estas marchas multitudinarias hacia la Basílica de Guadalupe, en la capital de la República Mexicana?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: En realidad las peregrinaciones al Tepeyac no tienen un origen indentificado ya que se remontan a tiempos mucho muy anteriores a la Conquista española, pues el cerro era ya el punto de veneración de Tonanzin-Cihuacóatl-Coatlícue –la ’mujer serpiente’-. Semejantes a las procesiones hacia el Cerro de la Estrella donde actualmente, y por los mismos motivos sincréticos, se realiza el homenaje a Jesús en la Crucificción, fue ancestralmente el punto de preregrinación, con antorchas apagadas en las manos, para irlas a encender ahí en el Fuego Nuevo, debajo de las estrellas Pléyades, cada 52 años. Así, el cerro del Tepeyac tuvo su templo alto de Tonanzin, cuya localización exacta no se ha determinado, pero muy probablemente la ocupó el actual templo que fue la primera Basílica.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: ¿Por qué en México existe esta fascinación por adorar a imágenes religiosas, es decir, a qué obedece esta idiosincracia?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: La veneración de imágenes como sustitutos de los conceptos abstractos o metafísicos a los que representan –es decir, en un nivel extremo, la ’idolatría’ o el ’fetichismo’- es una parte natural de la psique humana. Lo dice Carl Jung, psiconalista discípulo de Sigmund Freud: ’Los símbolos, para el creyente, parecen tener un origen tan remotamente enterrado en el misterio del remoto pasado que no parecen tener origen humano.’ Esto los dota de poder. Nuestra mente opera por arquetipos. En el fondo todos –sin importar nuestros grados de educación- somos supersticiosos, pues esa parte de nuestros cerebros son los Ganglios Basales, heredados por nosotros de especies anteriores, de los primates que nos antecedieron. En esto México no es distinto a cualquier otra sociedad, como Francia, donde se adora a la Virgen de La Sallette, o a Estados Unidos, donde se requirió crear la imagen ficticia de Santa Claus. Es parte de la psicología humana, que se debe trascender.

JOSÉ LUIS MONTENEGRO: Existen muchos mitos acerca de la Virgen de Guadalupe, ¿cuáles podríamos considerar realidad, de acuerdo con fuentes fidedignas?

LEOPOLDO MENDÍVIL LÓPEZ: Sería un privilegio contar con una máquina del tiempo que permitiera volver al año 1531 y presenciar si en realidad descendió la Virgen del Cielo. Desafortunadamente, al carecer de esa máquina, sólo nos quedan los testimonios humanos, y resultan no sólo endebles, sino que ya están rotos. El propio ex abad de la Basílica, Monseñor Schulemburg, confesó que no había pruebas de la existencia de un indio llamado ’Juan Diego’ –el cual, sin embargo, ya fue canonizado como santo, en un himno al surrealismo del hombre, pues podrían hacerle lo mismo al personaje de Santa Claus-. Esto no le quita la realidad a la Aparición de la Virgen como tal, si sucedió. Sólo indica que no existen pruebas reales. La única prueba considerable es la inmensa fe que le profesan ciento veinte millones de mexicanos, y cientos de miles o incluso de millones de extranjeros en el resto del mundo –hasta hace poco la Virgen de Guadalupe mexicana era también patrona en Filipinas-. Es necesario recordar que la muy famosa investigación de la NASA sobre la tilma de Guadalupe también es un mito. La NASA nunca ha realizado una investigación de esta naturaleza: es otro mito que surgió en la mente humana. El único objeto llamado Guadalupe en una investigación de la NASA es una gota de agua muy antigua en la superficie de Marte, descubierta por la sonda Opportunity.

LeopoldoX.com





Compartir noticia



Califica esta información

Leopoldo Mendívil › diarioalmomento.com
¿Es fácil de leer?

  • ¿La información es útil?


  • NOTICIAS RELACIONADAS