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Enero 11, 2026 21:31 hrs.

Armando Ríos Ruiz › tabloiderevista.com

Política ›


Muchos no podemos menos que sentir tristeza, como la sienten otros mexicanos, cuando volvemos a ver que en Estados Unidos, la ley actúa como premisa principal ante la investigación de delitos y los resultados que arroja, buenos o malos, se toman en cuenta de manera absoluta, para deslindar a presuntos delincuentes o para castigarlos conforme a la gravedad de los mismos.
En nuestro país, principalmente los poderosos pueden hacer lo que quieran y recibir el respeto de los juzgadores.
Lo que resulta peor, de los máximos jerarcas del poder, que sin ningún juicio y sin el mínimo conocimiento de la ley, los exoneran y ordenan a los miembros de la Suprema Corte, olvidarse de ellos, en un acto sin precedentes e imperativo de perdón sin discusión.
El ex presidente tabasqueño lanzó a los cuatro vientos, desde su tribuna mañanera, esa sentencia jactanciosa y abusiva de: ¡no me vengan con que la ley es la ley! Expresión semejante a la de Luis XIV, cuando dijo: ¡El Estado soy yo! Y en una actitud que refleja estar por encima de cualquier precepto legal que plantea su respeto irrestricto, porque él es el eje supremo del poder.
En Estados Unidos, Trump llegó por segunda ocasión a la Presidencia, en medio de acusaciones graves que derivaron en 34 cargos en una corte de Nueva York, en donde, inclusive la oficina fiscal de distrito en Manhattan lo investigó por un esquema de pagos a la estrella de cine para adultos, Stormy Daniels, que viene desde la primera campaña presidencial, en 2016.
La acusación es por pagos a la dama, por 130 mil dólares que su abogado, Michael Cohen llevó a cabo, días antes de las elecciones presidenciales, para silenciarla y evitar que hiciera revelaciones públicas de la presunta relación extra marital, situación que, desde luego, el actual Presidente ha negado.
También está acusado de falsificación de registros empresariales para promover su candidatura.
De tomar documentos clasificados de defensa nacional de la Casa Blanca, luego de dejar el cargo y resistir los intentos del gobierno de recuperar los materiales. Inclusive de los derivados de resistirse a dejar la Presidencia cuando perdió la elección frente a Joe Biden.
Esta situación provocó que el sábado pasado fuera arrestado, en un acto que lo tomó o desprevenido, de acuerdo con una confesión a una persona que habló posteriormente con él.
Negó en todo momento haber actuado mal. Posteriormente dijo que acudirá ante las autoridades judiciales cuando así sea requerido y llamó cacería de brujas a la situación que hoy vive.
Por cierto, es la primera vez que un Presidente o ex Presidente enfrenta cargos penales en ese país, de acuerdo con el dicho de un investigador.
En México, nuestros presidentes, principalmente los recientes, han hecho confesión pública de su colusión además evidente, con los criminales y no existe poder capaz de llevarlos a juicio.
Encima de esto, se han convertido en protectores de otros políticos y delincuentes comunes, que restriegan en la cara de los mexicanos, sus actos delictivos y todavía se mofan de las acusaciones con dejo de perdonavidas merecedores del reconocimiento gubernamental.
El macuspano reconocía públicamente a los narcos y la actual dice frente a su micrófono mañanero, que es contra la ley combatirlos.
Entonces, que primero derogue el artículo 21 constitucional, que establece la seguridad pública como una función a cargo del Estado.
Y si la máxima autoridad, obligada a conocer la ley la ignora, ¿cómo serán otros, en este gobierno calificado como uno de los más ignorantes de la historia? Adriana Marín, encargada de la Comunicación Digital del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, tuvo la desafortunada puntada de decir que combatir al crimen organizado es complicado, debido a la gran cantidad de empleos que genera.
¿Por qué no emigra con sus desatinos?
Alguien así es merecedora de un destino diferente.
Quizá en las filas de los criminales y en la comodidad de las montañas, obtenga el sueldo que merece.
ariosruiuz@gmail.com

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La Ley en EU y en México

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