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Abril 22, 2026 00:31 hrs.
David Landgrave Castillo › diarioalmomento.com
Política ›
Con la noticia de la separación de Citlalli Hernández Mora de la secretaría de las mujeres para proyectarse como parte de la dirección del movimiento de regeneración nacional, se abre un reacomodo en el entramado institucional donde lo grave no es que Citlalli aspire a dirigir al partido, porque bueno eso le daría la oportunidad de mantener una relación con los aspirantes y posibles candidatos a las 17 gubernaturas.
También en todos los otros puestos por definir personas a postular para las próximas contiendas.
Lo trascendente es que Morena al ser un movimiento político y en el momento de conformación de las diferentes carteras del Gobierno Federal lo hace a través de componendas y acuerdos entre grupos que si bien es cierto integran el mismo movimiento no todos tienen los orígenes similares y mucho menos intereses coincidentes, de suerte que mover o proyectar a uno de los dirigentes de esos grupos al interior de cada una de las dependencias gubernamentales, es tanto como favorecer a una parte sobre las demás y, eso rompe el equilibrio en la estructura institucional la cual de por sí es muy precaria porque carece de cuadros formados para la administración pública.
Esto último se comprueba puesto que el instituto de formación política de Morena, hace todo menos formar cuadros, ya que dedica la mayor parte de su tiempo y presupuesto al adoctrinamiento ideológico, pero no a la formación de cuadros para la gobernanza positiva.
Por lo tanto, la salida de Citlalli abre un boquete en el gabinete Claudia Sheinbaum que tendrá que subsanar en el muy corto plazo pues como ella misma lo anunció en la mañanera, están buscando perfiles para tantos vacíos.
¡Ojalá que los encuentren!
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