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Junio 27, 2019 19:45 hrs.

Ramón Zurita Sahagún › guerrerohabla.com

Periodismo Nacional › México Ciudad de México



Al PRI le sucedió algo similar a la historia de los perritos, de los diez que se tenían, poco a poco se fueron esfumando y al final solamente quedaron tres que irán en la búsqueda de la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional.

Ivonne Ortega, Lorena Piñón y Alejandro Moreno, fueron los únicos tres que acreditaron los requisitos consignados en la base y recibieron sus respectivas constancias de registro.

Ellos tres, con sus respectivos compañeros de fórmula, José Encarnación Alfaro con Ivonne, Daniel Santos con Lorena y Carolina Viggiano, acompañando a Alejandro Moreno.

Cada uno de ellos habrá de realizar sus actos de campaña, donde tienen autorizado a gastar poco menos de cinco millones de pesos por fórmula, en este tercer intento que hace el partido tricolor por encontrar un método democrático que le permita convencer a sus militantes y a los ciudadanos en general de que el PRI ya cambió y trata de ser competitivo y transparente en este nuevo modelo de país.

Hasta el momento los resultados obtenidos por la democracia priísta en el pasado no fueron favorables y dejaron heridas y cicatrices que hasta la fecha no sanan.

El primer intento por transparentar la elección de su dirigencia nacional ocurrió poco después de perder la Presidencia de la República, cuando Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo compitieron en fórmula venciendo a Beatriz Paredes y Javier Gurrero en el lejano 2002.

La jornada fue considerada como un cochinero, se lanzaron reclamos y acusaciones de fraude y dos gobernadores fueron los principales artífices de uno y otro candidato.

José N. Murat a favor de Roberto Madrazo y Arturo Montiel quien trabajó en pro de Beatriz Paredes.

Los comicios dejaron lastimados en los dos bandos y al poco tiempo se formó el famoso TUCOM (Todos Unidos contra Madrazo) y la profesora Gordillo provocó una escisión de su grupo que dio paso a la conformación de Nueva Alianza.

2007 fue la segunda prueba y Beatriz decidió competir nuevamente como candidata a la presidencia llevando de compañero de fórmula a Jesús Murillo en la secretaría general, los que se impusieron con amplitud a Enrique Jackson y su compañera de fórmula Sara Latife Ruiz.

Ninguno de los dos procesos satisfizo a los militantes y los priistas decidieron dejar por la paz la transparencia, hasta ahora que vencidos y humillados por los resultados de los comicios presidenciales de 2018 y los recientes de 2019, decidieron explorar un método del pasado que no les funcionó.

La idea parecía acertada, aunque antes de tiempo iniciaron los reclamos que establecían que el grupo de Peña Nieto, incluidos Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, respaldaban a José Narro Robles, quien aparecía favorito en las encuestas a modo y confirmó que no le alcanzaba para ganar, ante el desconocimiento de la militancia a su persona.

Alejandro Moreno fue señalado con un supuesto respaldo presidencial y por lo mismo descalificado por sus adversarios.

Mientras Ulises Ruiz e Ivonne Ortega formaban el dique que supuestamente contendría al ahora ex gobernador de Campeche.

Ahora con los registros cerrados, Ivonne alza la voz y señala que Moreno es respaldado por la nomenclatura priísta y que Peña Nieto se encuentra detrás de él.

La verdad es que no hay buenos augurios para este proceso electoral priísta que puede devenir en fractura.

ramonzurita44@hotmail.com
zurita_sahagun@hotmail.com

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