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Enero 30, 2019 08:51 hrs.

Samuel Schmidt › Emmanuel Ameth Noticias

Política Nacional › México Ciudad de México


La derecha se regodea mostrando a cada paso de AMLO las resistencias políticas a los pasos necesarios para la transformación del país. Mientras mas estridente la respuesta más se alegran en comunicarlo y hasta lo aumentan.

En Matamoros estalló una huelga en 45 empresas, una de ellas decidió cerrar, la derecha gritó: ahí está la prueba de que no saben hacer las cosas. Sería bueno que uno de esos derechistas trate de vivir una semana con un salario de obrero de maquiladora y luego ya veremos si grita cuando se nieguen a aumentárselo.

Mientras varias empresas van cediendo y aceptan otorgar el aumento de salarios más un bono, para resolver el conflicto, nos enteramos que diversas fuentes federales están interviniendo para que los obreros levanten la huelga, una de las llamadas fue del presidente del Senado, Ricardo Monreal. Lo primero que me vino a la mente es por qué el senador no llamó a los empresarios y en cambio trató de presionar a los obreros cuyas condiciones de vida son terribles.

Hace unas semanas reporté aquí una visita a Ciudad Acuña y tuve la oportunidad de visitar las casas de las obreras, todo está debajo del estándar aceptable, desde la calidad de la colonia, hasta la de sus casas, el transporte es malo y caro, no hay atención de emergencias (ambulancias, bomberos). La vida para éstas personas es estoica.

Mientras las empresas se han beneficiado durante décadas con los ínfimos salarios mexicanos. Una pregunta que siempre me he hecho es, por qué esas corporaciones que son muy generosos con sus comunidades en sus lugares de origen, no le retribuyen nada a las comunidades dónde viven sus obreras. Cómo justificar que la diferencia de salarios solamente cruzando la línea fronteriza sea de 10 a 1 y en ocasiones superior, qué en la doctrina de la productividad de éstas corporaciones no aparece el principio de que una obrera feliz es una obrera más productiva? Nadie puede ser feliz si su salario es de hambre, si no hay apoyo para atender a los hijos (guarderías), si la atención a la salud es carísima, van al médico privado porque el IMSS en lugar de garantizar salud garantiza lástima, y si tiene que desplazarse horas para llegar a trabajar.

La segunda pregunta es qué hace el presidente del Senado llamando a una de las partes para presionar el †termino de la huelga. Este es un tema para la Secretaria del Trabajo, y se reporta que el coordinador de programas sociales, que para efectos prácticos representa al presidente de la República está en Matamoros.

México se ha vanagloriado por décadas de ser un país competitivo porque facilita que los salarios sean muy bajos, esto ayudó a atraer empresas que crecieron alrededor de cartolandias y con empleados que aún teniendo dos salarios en la familia se mantenían por debajo de la línea de pobreza. El Estado ha subsidiado a esas empresas generando programas asistenciales para la sociedad. Las empresas se llevan todas sus ganancias y no reinvierten en el país, ni en programas sociales, y mucho menos en expansiones. Se mantienen en el mínimo necesario. Es entendible, vinieron a ganar dinero y se resisten a pagar más o derramar un poco de dinero. Y no es que no puedan pagar más, según Julián Messina mientras más altos son los salarios también lo es la productividad, pero en México se ha impuesto el criterio de la sobre explotación, dónde domina la ley del garrote apoyado por el gobierno. Si un empleado tiene un retraso pierde el bono de puntualidad y creen las empresas que dándole de comer una vez al día a las obreras, se resuelve la carencia de comida en su casa, reproduciéndose la desnutrición generacional.

Súmele a lo económico la represión. Si una obrera se queja es despedida y en una de esas incluida en una lista negra para que nadie la emplee. Por supuesto que es ilegal, pero han impuesto su dominio al grado que el presidente del senado interviene para que una negociación salarial se resuelva a su favor. ¿Estará enterado Monreal sobre la falta de libertad en las empresas, o al hecho que hay empresas que NO permiten la existencia de sindicatos?

Para muchas empresas México es país bárbaro, un país dónde las leyes se pueden violar con la mano en la cintura, dónde los inspectores se pueden comprar propiciándose tragedias, de eso sabe mucho Larrea, el empresario de Grupo México que dejó enterrados decenas de mineros y contaminó el Río Sonora sin cumplir con la obligación de limpiarlo. Tal vez ameritaría que Monreal lo llamara para que cumpla con la ley.

Según el corredor inmobiliario CRBE aumentará la demanda de naves industriales en 24% en la frontera, resultado del paquete fronterizo que articuló AMLO, ya veremos si la derecha lo golpea porque no sean las naves que les gustan.


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