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Abril 14, 2026 02:14 hrs.
Ana Victoria Castillero Ley › diarioalmomento.com
Medio ambiente ›
En el desarrollo de proyectos ambientales y forestales, especialmente aquellos vinculados a mercados de carbono certificados, existe un principio fundamental que garantiza la legitimidad y sostenibilidad de las iniciativas: el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).
El CLPI es un derecho humano reconocido a nivel internacional, particularmente para pueblos indígenas y comunidades agrarias como los ejidos en México. Más allá de un requisito administrativo, se trata de un proceso mediante el cual las comunidades deciden, de manera autónoma y sin presiones, si autorizan o no la implementación de proyectos en su territorio.
Este proceso se sostiene en cuatro pilares esenciales. En primer lugar, debe ser libre, lo que implica que la decisión se tome sin coerción, manipulación o incentivos indebidos. En segundo lugar, debe ser previo, es decir, el consentimiento debe obtenerse antes de iniciar cualquier actividad técnica o legal. El tercer elemento es que sea informado, la comunidad debe recibir información clara, transparente y accesible sobre beneficios, riesgos, compromisos a largo plazo y funcionamiento del proyecto. Finalmente, el consentimiento representa una decisión colectiva formal, resultado de un proceso participativo.
En el contexto del estándar internacional Climate Action Reserve (CAR), el CLPI forma parte de las salvaguardas sociales mismas que tienen la intención de defender derechos y cosctumbres de las comunidades, esto es indispensables para registrar proyectos forestales. Sin este consentimiento, los proyectos carecen de validez y no pueden avanzar dentro del protocolo, por lo tanto, no es posible certificarlos.
En Nación Verde este principio guía la implementación de todos los proyectos. A través de un acompañamiento técnico cercano, se facilita que las comunidades comprendan el proyecto a profundidad, evalúen y decidan de manera informada sobre las iniciativas en sus territorios. Esto incluye la realización de asambleas informativas abiertas, donde se explican los alcances del proyecto a todas las personas ejidatarias, así como el acompañamiento en la formalización de actas de asamblea que cumplen con la Ley Agraria mexicana.
Asimismo, se traducen los conceptos técnicos a un lenguaje claro y accesible, permitiendo entender con precisión los cambios que implican prácticas como el manejo forestal mejorado, la restauración de tierras degradadas, la conservación de áreas naturales y los compromisos a largo plazo asociados a estos proyectos.
Garantizar procesos de CLPI sólidos no es solo una obligación ética y legal; es una estrategia esencial para asegurar proyectos duraderos, transparentes y socialmente responsables. En un contexto de crisis climática, construir soluciones basadas en la naturaleza también implica construir confianza con las comunidades que resguardan los territorios.
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