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Nada de que somos subordinados

Rodolfo Villarreal Ríos

Nada de que somos subordinados

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Julio 28, 2018 12:28 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com

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Hace unos días, durante la presentación de nuestro libro en la sección de preguntas y respuestas, recibimos un cuestionamiento de uno de los asistentes al evento, quien textualmente nos dijo: ’¿Cuáles son las razones por las que históricamente México ha estado subordinado a Estados Unidos? ¿Qué hay que hacer para lograr desembarazarnos de esa sujeción y tener un pleno desarrollo soberano e independiente? Sobre la respuesta que emitimos al respecto, aquí en versión ampliada, versara el contenido de esta colaboración.
Dimos inicio a nuestra respuesta indicando que México no ha estado subordinado a los Estados Unidos. Esto, nos negamos a aceptarlo. Reconocemos que hemos tenido una relación muy cercana. Sin embargo, decir que hemos sido súbditos de los Estados Unidos es negarnos como mexicanos, es degradarnos y eso, como mexicanos, no lo aceptamos. Como historiadores, con todo lo que hemos revisado, nos negamos a admitirlo. Ustedes, se preguntarán en que sustentamos nuestras palabras y nos pedirán que les expongamos el porqué. Simplemente en este pasaje, el que está contenido en ’El Senado estadunidense enjuicia a México y al presidente Carranza,’ estamos viendo como el gobierno de México no se sujeta al gobierno de los EUA. Aquí, hay que enfatizar que el Senado es uno de los órganos de gobierno de ese país.
México ha sufrido las invasiones de los Estados Unidos, hemos tenido gobernantes de todo tipo, algunos de los cuales no han sabido manejar las relaciones y cuyas acciones pudieron dar la apariencia de que somos súbditos de los estadunidenses, pero ello no implica que en realidad lo fuésemos. Hemos tenido una relación muy difícil, pero conforme nuestros dirigentes han sabido manejarla, ha sido factible mantener nuestra independencia. Fuimos súbditos de la corona española, de eso no nos cabe la menor duda. Estuvimos sujetos al yugo de la iglesia católica, eso tampoco lo podemos negar. Sin embargo, en ese contexto, debemos de dar un repaso breve la forma en que nuestros dirigentes han enfrentado la relación con los Estados Unidos.
Cuando José María Morelos y Pérez de Pavón le proponía a James Madison apoyo para echar a los hispanos, no le prometía a cambio sujeción, sino un tratado de amistad y comercio que beneficiara a ambas partes.
Con el estadista Benito Pablo Juárez García, durante los días mas aciagos de la Republica, jamás se pensó en cambiar a un invasor por otro. Ello, no le impidió solicitar el apoyo estadounidense para echar fuera al cuarteto francés-austriaco-clerical-apátridas. Esto, sin embargo, no implicaba convertirse en súbdito de los EUA, aun cuando se reconociera el potencial económico de ese país. Cuando se fueron los invasores, fue factible mantener la relación con la soberanía por delante, aun cuando eso no le impidió mantener una convivencia política-económica-diplomática cercana con los vecinos al norte.
Durante la presidencia de José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, cuando Rutherford Hayes le otorga el reconocimiento diplomático, Díaz en ningún momento lo acepta a cambio de convertirse en súbdito de nadie. Durante esos años, la inversión externa, incluida la estadounidense, estuvo presente, pero nunca implicó la sujeción.
Si bien Francisco Ygnacio Madero González encontró refugio en tierras estadounidenses para desde allá relanzar su lucha en busca de un cambio democrático, jamás, ni entonces, ni después ya como presidente, comprometió la dignidad del país a cambio de apoyo alguno.
El presidente Venustiano Carranza Garza entendió perfectamente cuales eran las circunstancias bajo las cuales se daban las relaciones con los EUA. En 1914, rechazó respaldar la invasión cuando a cambio le ofrecían el apoyo para derrocar a Huerta. En ese mismo año, se negó a que la trinca ABC (Argentina, Brasil y Chile), bajo la égida estadunidense, le dictara la solución a la salida de Huerta. La dignidad fue la divisa cuando los hechos de 1916 o bien cuando en 1919, una comisión senatorial andaba enjuiciando al país en general y a él en lo particular. Sin embargo, todo lo anterior no le impedía reconocer las cosas positivas que existían al otro lado del Bravo y cuando fue necesario echar mano de los expertos estadunidenses los contrato, al tiempo que mantenía relaciones de amistad con muchos estadunidenses y en ese proceso de reconocimiento envió a varios de sus colaboradores a prepararse en escuelas estadunidenses. Todas estas acciones en nada lo convertían al país en subordinado de los vecinos al norte.
En el breve tiempo en que Adolfo De La Huerta Marcor estuvo al frente del ejecutivo federal, tuvo la habilidad suficiente para negociar de igual a igual con las autoridades estadounidenses. Tampoco él ofrecía la subordinación a cambio.
Por lo que concierne a la actuación de Álvaro Obregón Salido, es quizá el presidente mexicano que mayor conocimiento tenia de lo que era lidiar con los estadunidenses. Los conocía en el campo de los negocios pues ellos eran los compradores principales de lo que cultivaba, garbanzo. Quienes le adjudican haber sido un entreguista al firmar las Conferencias de Bucareli, les tenemos noticias y esperamos muy pronto, mas de lo que pudieran imaginarse, mostrarles con respaldo documental y no en decires o consejas que eso en nada acabó convirtiéndonos en subordinados de nadie.
El estadista Plutarco Elías Calles entendió, como nadie, la forma en que habría de darse la relación con los EUA sin caer en la subordinación. Bajo la política del nacionalismo pragmático, fue capaz de trabajar juntamente con el mejor embajador que nos hayan enviado los EUA, Dwight W. Morrow, y a la par que se edificaba el estado mexicano moderno, se sentaban las bases de una relación nueva con los EUA en la cual no cabía subordinación alguna.
A los presidentes Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez no se les puede acusar de que con sus acciones hayan impulsado que el país se convirtiera en subordinado de los EUA.
Al presidente Lázaro Cárdenas Del Río algunos lo han tratado de colocar en el otro extremo y llegan a decir que fue el único que no fue subordinado, permítanos decirles que esa percepción es errónea, mantuvo una relación muy cercana con los EUA, pese a lo que para varios fue un acto de ruptura. La intervención del embajador estadunidense Josephus Daniels fue fundamental para que no tuviéramos otra visita armada. Ello, no implicó que Cárdenas adoptara subordinación alguna, simplemente entendió las circunstancias y con la dignidad de la nación por delante, mantuvo las relaciones.
Cuando en los tiempos del presidente Manuel Ávila Camacho, se suscita la Segunda Guerra Mundial, actuamos como aliados de los EUA, pero no como sus subordinados. A la par, se vivieron tiempos de bonanza económica, gracias a las exportaciones que se realizaban a los EUA, lo cual no nos llevó a subordinación alguna.
El presidente Miguel Alemán Valdés entendió los tiempos nuevos y actuó en consecuencia. Era el momento de replantear el cómo hacer negocios con el vecino y a partir de ahí cambiaron las formas. Sin embargo, en ningún momento el país se convirtió en subordinado de nadie.
La austeridad republicana del presidente Adolfo Ruiz Cortines fue la divisa con la cual enfrentamos la relación con los EUA y para nada podemos acusarlo de subordinado. El haber instaurado el modelo del desarrollo estabilizador, en nada implicó que el país inmediatamente acabara convirtiéndose en un objeto subordinado.
Ni modo de que alguien vaya a acusar al presidente Adolfo López Mateos de subordinado, sobre todo cuando durante su mandato la diplomacia mexicana se caracterizó por un alto grado de independencia y brillara como nunca.
Si bien, el presidente Gustavo Diaz Ordaz Bolaños no es el más simpático para algunos, la divisa de su gobierno fue mantener la independencia de la nación, sin que ello implicase el aislamiento o que fuera a negar cuán importante era la relación económica y política con los EUA. Muy conveniente sería que revisar sus discursos ante el Congreso estadunidense.
Al presidente Luis Echeverria Álvarez pueden achacársele todos los negativos que se quiera, pero de lo que no hay manera de calificarlo es de que haya enfrentado la relación con los EUA en una postura subordinada.
En el caso del presidente José López Portillo y Pacheco, con su europeísmo, poco puede achacársele de actuar como subordinado de los EUA. Esto acabaría por costarnos muy caro.
Al presidente Miguel De La Madrid Hurtado aun no terminamos de entender todos los malabares que tuvo que hacer para mantener la independencia y no terminar con un país subordinado.
Por lo que concierne al presidente Carlos Salinas De Gortari, algunos le achacan que al firmar el TLC nos subordinó a los EUA. No estamos de acuerdo con ello, se incrementó el grado de relación, pero bajo las circunstancias de entonces no teníamos otra opción. Sin embargo, nos hizo falta, a todos, pericia para obtener mayores y mejores resultados bajo ese escenario nuevo de interrelación.
Aun cuando en el caso del presidente Ernesto Zedillo Ponce De León pareciera que fuimos sumisos, las acciones que ejecutó fueron las requeridas y nada le quedamos a deber del préstamo que nos realizó William Jefferson Clinton quien calificaba ese acto como uno de los que mas acertados durante su administración, al menos así nos lo dijo a un metro de distancia. Por supuesto que el presidente Zedillo no nos sometió a subordinación alguna.
Ni siquiera vamos a decir que durante la administración de Vicente Fox Quesada hayamos llegado a la abyección de la subordinación. Aun cuando al respecto debemos de reconocer que jamás entendió como se daban las relaciones, en gran parte por haber atendido los consejos de Castañeda, el chico.
En el caso de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, muchos fueron los tumbos entre los que se vivió su presidencia, pero igualmente negamos que el país haya sido subordinado de los EUA.
Por lo que respecta al presidente Enrique Peña Nieto, a pesar de todo lo que se quiera decir, en ningún momento buscó o realizó algo para que nos convirtiéramos en subordinados de los EUA.
En todo esto de la no subordinación, cabe citar las palabras que el presidente Venustiano Carranza Garza pronunciara en su informe presidencial del 1 de septiembre de 1918, reproducidas por Luis Cabrera Lobato en ’La Herencia de Carranza.’
’Que todos los países son iguales: deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus leyes y su soberanía.’
’Que ningún país debe intervenir en ninguna forma y por ningún motivo en los asuntos interiores de otro. Todos deben someterse estrictamente y sin excepciones, al principio universal de no intervención.’
’Que ningún individuo debe pretender una situación mejor que la del nativo del país a donde va a establecerse, ni hacer de su calidad de extranjero un título de protección ni de privilegio. Nacionales y extranjeros deben ser iguales ante la soberanía del país en que se encuentren…’
México, junto con sus gobernantes y habitantes, es un país que ha sabido defender su soberanía. En algunos momentos ello ha tenido un alto costo, se acepta. Sin embargo, no podemos hablar de que estamos subordinados a los Estados Unidos de América. El mantener una relación de respeto y reconocimiento a quienes somos y con quien convivimos no nos hace subordinados de nadie. En nuestro caso, conocemos a los Estados Unidos de cerca. Crecimos en la frontera con ellos y sabemos cómo se da la convivencia día a día. Acudimos a sus universidades y ahí aprendimos a valorar la grandeza de nuestra patria y entender en grado mayor la relación con los EUA. Hemos aprendido a distinguir como es la sociedad estadounidense y como se opina a favor y en contra de nosotros, sabemos de primera mano cómo se enfrenta la problemática del diario vivir en un país que no es el nuestro. Hemos visto a los EUA desde lejos. Hemos convivido con sus habitantes de todos tipos.
Por todo lo anterior, no podemos aceptar, ni lo haremos jamás, que los mexicanos vayamos a asumirnos como subordinados de esa nación. Lo que debemos de entender es que la geografía nos ha puesto uno al lado del otro. Querámoslo o no hemos de aceptar que tenemos enfrente una nación con mayor poderío económico que el nuestro, pero eso no tiene por qué llevarnos a la subordinación, ni al enfrentamiento. Debemos de partir del punto de reconocer cuales son nuestras debilidades y cuales nuestras fortalezas. Cuando nuestros dirigentes y nosotros lo hemos reconocido, México ha podido crecer y desarrollarse.
Si alguien dice que México está bajo la egida de otra nación, lo primero que habría que cuestionarnos es sino se trata de disfrazar un sentimiento individual convirtiéndolo en uno colectivo para ocultar lo que no se atreve a declarar públicamente. No es válido que, para descalificar a quien o quienes no son de nuestras simpatías, se ande endilgando por ahí que México, sus gobernantes y sus habitantes somos subordinados de nadie. Porque ni este escribidor, ni usted lector amable somos mexicanos vasallos de ninguna otra nación. O ¿Acaso estamos equivocados? vimarisch53 @hotmail.com
Añadido (1) El miércoles 25 de julio, conforme a lo planeado, en las instalaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), se efectuó la presentación como novedad editorial de nuestro libro ’El Senado estadunidense enjuicia a México y al presidente Carranza.’ Nuestro agradecimiento para la Dra. Patricia Galeana, Directora General del INEHRM. Asimismo, debemos de resaltar que fue un honor compartir la mesa de presentación con la Maestra Fabiola García Rubio y el Doctor Felipe Ávila Espinosa quienes expresaron palabras encomiables sobre el contenido del libro antes mencionado. Nuestro reconocimiento para el Maestro David Guerrero Flores quien estuvo a cargo de la organización excelente del evento. En igual forma, debemos de expresar nuestra gratitud para quienes acudieron al acto, así como para aquellos que tuvieron la gentileza de expresarnos su interés y respaldo, aun cuando no pudieran acudir al mismo.
Añadido (2) Allá por 2003, una tercia de funcionarios del Estado Mexicano, una dama y dos caballeros, defendieron con todo para evitar que el Golfo de California fuera cerrado a la pesca comercial. Entonces, se buscaba que los pescadores terminaran de croupier, meseros, garroteros, pinches, botones, meseros y anexas. Al final de cuentas, a dos de ellos les costaría el cargo, pero se evitó que aquel desaguisado se materializara. Hoy, en base al fantasma llamado vaquita marina, se decretó un embargo pesquero en contra de México. Un triunfo mas de los animalistas. Esperamos que, en estos días, haya quien defienda a los pescadores con la enjundia y el cerebro con el cual lo hicieron aquellos del pretérito.
Añadido (3) Mal negocio cuando los políticos se autonombran enviados del Gran Arquitecto para destruir a quienes tienen una percepción distinta a la suya. No, no se alteren esto nada tiene que ver con nuestros asuntos domésticos, nos referimos a la Representante Demócrata por el Distrito 43 de California, Maxine Moore Waters quien declaró: ’I’ve been sent by God to get Trump!’ ¿En verdad el Altísimo usa intermediarios para ejercer venganzas, pues que acaso no era la expresión máxima de la bondad?
Añadido (4) En Santander, el torero Morante de la Puebla sale escoltado por la policía para protegerlo de un publico furioso que se sentía robado. Falta de confianza, que se venga para acá y aquí le sueltan toritos engordados, a lo mucho de cuatro años, pitones del tamaño de un platanito, y con dar dos o tres trapazos los mexhincados lo sacan a hombros entre vítores.

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