En las Nubes

Nadie te ofende. Tú te ofendes

Carlos Ravelo Galindo

Nadie te ofende. Tú te ofendes

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Marzo 04, 2019 15:10 hrs.
Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México
Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

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Es Rosa María Campos, escritora, poeta, periodista y fraterna amiga quien recuerda que éste día, en 1946, según le platiqué muchos años después, llegamos a Excélsior y comenzamos, primero como ayudante, luego como reportero. Setenta y cuatro años de incesante comunicador, hasta hoy.
Ella estudiaba entonces en la Universidad Femenina, de doña Adela Formoso de Obregón Santacilia. La cátedra de periodismo la impartía un genio del periodismo: don Manuel Becerra Acosta. Padre y abuelo de periodistas también.
Nos escribe:
Recuerda este mes y considera que nadie te ha ofendido.
Son tus ideas acerca de ’cómo deberían actuar las personas’. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente.
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no te ofendas, son tus expectativas de lo que ’un padre ideal’ debió hacer contigo.
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo; tu pareja no te ha ofendido, es la diferencia entra las atenciones que esperabas y las que realmente tuvo para contigo. ¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
Sentirse ofendido por lo que ’te hacen otros’ desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las ofensas.
Cuando nacemos somos auténticos. Pero a nuestra verdadera naturaleza la suprime la educación que recibimos de nuestros padres, la escuela, la sociedad. Todo esto nos mete en una película de cómo deberían ser las cosas.
Llegan entonces las experiencias negativas y las archivamos para luego sacarlas por miedo, orgullo, falta de compasión o cuando tratamos de imponer nuestro punto de vista y guiar la vida de otra persona, a quién le decimos ’debe hacer esto o aquello’ y la persona responde: ’no’.
’Que ofensa’, me respondió: ¡no!.
Ninguna ofensa. Nadie nos pertenece, los seres humanos tenemos el derecho divino de guiar nuestra vida como nos plazca, por supuesto para aprender de nuestros errores por sí mismos y luego pagar facturas o facturitas.
A toda acción una reacción.
Así es la vida, purita enseñanza..
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Hay que dejar a las personas ser. Dejar que guíen su vida como mejor les plazca.
La perfección no existe.
Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Hay que aceptar a las personas tal como son.
Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos contestaron:
¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen!
Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir.
Nadie te ofende…tú te ofendes...
craveloygalindo@gmail.com




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