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Julio 01, 2019 21:33 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Un manto de injusticia y violencia pesa sobre la humanidad. No solamente en México, diríamos como el clásico.
Somos animales de costumbres, cualquier alteración en el clima nos afecta. Basta observar la cara de los automovilistas en las grandes ciudades cuando manejan en horas pico.
Cada vez el planeta es el lugar más violento. La relación violencia-calentamiento se ha observado a lo largo de la historia en los grandes continentes.
El calentamiento del planeta, incrementa la violencia nos platica la doctora doña Rosa Chávez Cárdenas.
Nosotros, luego de leer su estudio y ponerlo a disposición de quien lo quiera leer, le pusimos:
No te calientes granizo. Porque, creemos, existe un vínculo importante entre el clima y los conflictos.
Ella, la escritora jalisciense explica que científicos estadounidenses de la Universidad Berkeley en California, llevaron a cabo una investigación publicada por la revista Science.
Observaron que hasta las pequeñas modificaciones de temperatura coinciden con un aumento en el número de asaltos, asesinatos, violaciones, y conflictos grupales tienen relación con el incremento en la temperatura.
La alteración del clima con eventos conflictivos es evidente, afirma Marshall Burke de la Universidad de Berkeley.
Descubrieron incremento de la violencia doméstica en la India durante las sequías y aumento de asaltos, violaciones y asesinatos durante las temporadas de calor en Estados Unidos.
Es un hecho, el calentamiento del planeta afecta el estado psicológico.
La adaptación a tantos estímulos altera el ánimo, que aunado a los malos hábitos de alimentación y autocuidado, fácilmente se pierde el control.
La poca tolerancia a la frustración los torna impulsivos y agresivos.
Por increíble que parezca, los campesinos en su experiencia y sabiduría innata son tan sensibles al ambiente. Con estirar la mano o con el olfato, parece que tienen un termostato en su cuerpo, predicen con exactitud el estado del clima y el mejor momento para sembrar. Comenta la doctora Chávez Cárdenas lo que le platicó don José, que siembra árboles de pino en Tapalpa:
’El agrónomo me sugirió que podara los pinos, porque ya estaban de buen tamaño. Pero el campesino que los cuida me dijo que me esperara hasta que llegaran las lluvias o se quemarían con los rayos del sol’.
No sabía a quién hacerle caso, hasta que decidió que el agrónomo tenía estudios, de manera que podó los pinos.
El resultado, pérdida total, se secaron con los rayos del sol.
La teoría no es suficiente, hace falta la experiencia.
La tierra ha pasado por grandes cataclismos y ha logrado sobrevivir. Depura, arroja lo que le estorba y se recupera.
En esta ocasión es más grave, porque enfrentamos una crisis generalizada de la civilización.
La ambición desmedida de los que abusan de los que menos tienen, ha descuidado las leyes de la naturaleza.
El sentido de solidaridad, de pertenencia, los pobres desarraigados han tenido que emigrar del campo a las ciudades.
No importa destruir el ecosistema con tal de obtener ganancias. Los suelos son envenenados por químicos cancerígenos. El aire y las aguas están contaminados.
No solo son los efectos del clima.
En todo se recurre a la violencia, la mayoría está a la defensiva, no hay tolerancia para resolver por medio del diálogo.
Las armas son primordiales en la espiral de violencia. Es la industria más productiva de los norteamericanos.
Nos vanagloriamos de la tecnología y la inteligencia artificial se ve como la maravilla que todo va a resolver, pero es una falacia.
Nos hemos vuelto insensibles, inhumanos, se ha perdido la empatía, la compasión, la espiritualidad, nos robotizamos.
El orden natural ha sido alterado, los humanos, la flora y la fauna ya no responde. El sistema de autodefensa ya no es capaz de corregir el desorden sin ayuda.
El calentamiento es como la temperatura en el organismo. Por ello nuestra sugerencia al principio:
No te calientes granizo.
craveloygalindo@gmail.com

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