1

1,030 vistas

Octubre 02, 2019 16:54 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Quienes lo vivimos, por nuestro trabajo reporteril en Excélsior, podemos gritarlo: Dos de octubre no se olvida.
Con un abrazo a nuestro amigo Virgilio Arias Ramírez.
Cada persona tiene la capacidad de pensar de una manera avanzada y diferente a las otras criaturas vivientes de la tierra, y eso es lo que hace de nuestro mundo un lugar lleno de creatividad y progreso.
Sin embargo, la apertura intelectual que tenemos hace que cada uno de nosotros tenga opiniones diferentes, lo que inevitablemente conduce a malentendidos y desacuerdos entre las personas.
Esta situación a menudo conduce al desarrollo de argumentos y conflictos en una variedad de áreas, ya sea estrategias para la acción en el trabajo o la planificación de unas vacaciones familiares con un cónyuge. Si lo tiene.
Por supuesto, cada uno de nosotros debería tratar de ver la lógica del otro lado, pero si tienes confianza en tu posición, no debes tratar de convencer agresivamente al otro.
En cambio, debes aprender cómo convertirte en el tipo de persona que sabe cómo explicar tus pensamientos de una manera que permita ver la imagen completa y comprenderte.
Las ideas que se plantean durante las discusiones pueden ser muy buenas, pero debido a carecer de habilidades de persuasión, es posible que no puedas transmitirlas de una manera que hagas que otros estén de acuerdo contigo.
La mayoría de nosotros carece de esta capacidad, y como resultado, muchas discusiones pueden convertirse en argumentos en cuestión de minutos. No de pleitos. Ni de enojos. Menos en ofensas. Como otros quieren.
Cuando esto sucede, nosotros y la persona frente a nosotros nos ponemos a la defensiva y tratamos de tomar atajos para demostrar que la opinión del otro es incorrecta, y al mismo tiempo para demostrar que estamos en lo cierto.
A veces funciona, siempre y cuando el argumento no esté demasiado cargado y se lleve a cabo con alguien que no permita que sus sentimientos se interpongan en el sentido común, pero por lo general, tal intento falla.
Incluso si tu argumento suena convincente, en el momento en que intentas demostrar que el argumento de la persona está equivocado, los obligas a cambiar de opinión avergonzándolos y haciéndoles admitir que están equivocados, algo que no todos pueden hacer fácilmente.
Y para concluir un intento de persuasión exitoso no se logrará solo con un argumento de cierta validez.
Para evitar que otros se pongan a la defensiva durante una discusión, debemos usar una técnica que fomente la colaboración en lugar de tratar de satisfacernos.
No te adelantes a las ideas de la persona que está frente a ti, pero si ves un error en tu forma de pensar, créelo y cambia de opinión sabiamente.
Unica forma de evitar conflictos innecesarios.
Con toda humildad, yo CRG
craveloygalindo@gmail.com


VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor