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Diciembre 13, 2019 22:40 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


La oposición, específicamente la derecha, que prácticamente es toda la oposición, busca desesperadamente líderes y a que su franquicia no le funcionan para esos fines.


Nadie puede negar a estas alturas que los medios llamados hegemónicos forman parte de la oposición, de ahí que la consecución de un líder o de un liderazgo pueda facilitarse con más rapidez y facilidad. Así, juntos inconformes y medios se dan la tarea de encontrar, a como dé lugar, a alguien que pueda encabezar la oposición, por dentro muy heterogénea, por fuera la similitud y lo previsibles de sus actos la vuelve incolora e insabora, pero siguen en busca de una cabeza.


En esa lucha desesperada por desgastar más que por tomar el poder encuentran en los hechos a posibles candidatos para darle auge desde los medios y gente desde las bases amorfas de la protesta callejera en la que todavía son novatos.


La condición que debe poseer el nuevo liderazgo es la satanización del presidente, de Morena y de la Cuarta Transformación, con esa actitud tiene la candidatura ganada. No se necesitan más atributos. Ni falta que hacen ante la urgencia.


Hasta ahorita los intentos no han pasado de ser remedos de liderazgo y oscilan entre lo estrambótico y lo pintoresco, porque al parecer no hay de otros. Y es que el énfasis que los medios y la oposición le pusieron a los LeBaron, denotaba más urgencia de líderes que exigencia de justica. Los propios mormones estadounidenses se vieron rebasados por las preguntas de los reporteros y la manipulación de quienes los querían en una tribuna política.


La urgencia de protagonismo más que de aclaración de la matanza forzó a un par de estadounidenses a sumir un papel que le quedaba grande, pero los reflectores significaban una tentación enorme y para los dueños de esos reflectores significaba la apuesta de su vida.


Pero la ausencia de líderes reales, hace que la oposición se desespere más y no encuentre entre los candidatos a encabezarlos más que balbuceos en lugar de contundencia. El PAN encontró en las declaraciones de los LeBaron el puente para darle vigencia a su petición de intervención militar del vecino hacia territorio mexicano, pero la dispersión oportunista de LeBaron, diluyó toda identificación con cualquier oposición hasta quedar en nada.


La necesidad de un líder para una oposición sin brújula y desmembrada que no abre siquiera qué rumbo tomar en las calles de Reforma hacia el Zócalo cuando llegan a salir a las calles deteriora la democracia y crea vacíos de poder que deben llenar con mayor responsabilidad los partidos, esas organizaciones que no pueden sobrevivir sin el subsidio del gobierno y que aplauden cada vez que le quitan subsidio al campo y a la educación.


Es grave la situación de la oposición en general en México y de los partidos políticos en particular, siguen colados de un clavo caliente y prefieren esta situación antes de reconocer que su visión y su estrategia no coinciden con la realidad ni con el tiempo que vive el planeta.



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