1

989 vistas

Febrero 27, 2019 20:22 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


La familia, en general es sagrada. Involucran a la nuestra: 4 hijos, los 10 nietos, con título profesional. Y casi 9 bisnietos.
Hablar de ellos nos estimula y llena de orgullo.
Empecemos con uno. Es médico desde hace cinco años. Jorge Alberto Ravelo Barba, hijo de Marta y Jorge Alberto. Radica en Barcelona, España, en donde se especializa en cirugía de tórax y neumología, ya como médico homologado en la Unión Europea.
Y en Puigcerda, montaña frontera con Francia, trabaja en el hospital de especialidades.
Este hospital transfronterizo de la Cerdaña es obra de Brullet-Pineda Arquitectos, un despacho renombrado en estas tierras. Nos platica. Y su amor, Mariana, a completa.
Cómo no estar ufanos de ellos, de los nietos que nos dan los hijos.
Díganme, si no es una bendición de Dios. En México los desprecian. En el extranjero los reclaman.
’Mira, nos dicen, la clínica, enorme, se llama Hospital de la Cerdanya, está ubicado a menos de 500 metros de la frontera con Francia, en la capital de la comarca ’la Cerdanya’ que es del lado catalán.
La ciudad Puigcerda, que se pronuncia en catalán puch-serda, está en la cordillera del cirineo, propiamente el pirineo catalán que es la parte más oriental del cirineo
Su altitud es 1,200 metro sobre el nivel del mar. Es el único hospital transfronterizo con intención de cubrir las necesidades de ambos pueblos.
Se atienden a groso modo las urgencias de toda la Cerdeña tanto la catalana como la francesa, y la mayoría de las urgencias en temporada alta depende de la estación del año.
En invierno es mucho accidente de esquí, mucho problema de frio y consecuencia de deportes de montaña invernal.
En verano pues lo mismo pero de deportes de montaña estival, ciclismo tanto de carretera como en montaña.
También senderismo. Algún ahogado,. Quemaduras por sol. Deshidratados.
En invierno, nos narra la nieta Mariana Usubiaga, nos tocan más accidentes de esquí y snowboard.
Y durante todo el año pues las urgencias propias de la humanidad, gripas, diarreas, dolores de barriga, infartos de todo tipo, epilepsia. Vamos, el grueso de la medicina general.
Puigcerda, de Barcelona, está a 150 kilómetros.
De Perpignan que es el siguiente hospital grande en Francia, a 100 kilómetros.
Estas dos capitales con hospitales grandes están a dos horas por curvas, pueblos etcétera, por lo que muchos traslados de pacientes críticos se realizan directamente en helicóptero.
De Puigcerda a Paris son 850 km aproximadamente.
Este hospital es mayormente frecuentado por gente que vive en esta zona de la Cerdanya.
Advierten que hay Cerdaña francesa y catalana, de los cuales diríamos sin tener datos reales que el 75% son catalanes/españoles y el 25% franceses.
Y de idiomas pues mayoritariamente es el catalán, castellano y francés, aunque se ha tenido que usar el inglés para algún paciente francés y algún otro extranjero
También hemos tenido pacientes rusos, que aprovechan primavera y otoño, algunos en verano, para hacer deporte. Sobre todo equipos olímpicos o pre olímpicos de ciclismo.
En mis primeros días de guardia, dice Jorge Alberto, me toco atender al equipo de sub 21 de ciclismo ruso. Se cayeron con la bici y llegaron 3 atletas a urgencias para ser revisados. Problema grande por la brecha idiomática, que se solucionó.
Y como dato curioso te platico que toda la medicación que recomendaba, tenía que ser aprobada, vía internet, por un médico ruso. Los medicamentos los tenían muy limitados. Dicen que medicamento pueden darse y cual no.
Así como nos lees.
Como les hemos platicado, explican, en Barcelona, donde Jorge Alberto cursa además una especialización –cirugía de vientre y neumología—y en Puigcerda, en que aplica sus conocimientos de medicina que adquirió en México de la Universidad Anáhuac, arrendamos un pequeño piso, para vivir.
El ambiente, la gente, los turistas y los pacientes, que ’no clientes’, permiten vivir en la digna medianía. Concluyen su charla Mariana y Jorge Alberto.
Compartir nuestra ufanía por la familia, la nuestra, para no decir vanidad, nos permite congraciarnos con el mundo.
Más adelante platicaremos, si el tiempo lo permite –-hay muerte no te interpongas—de los otros, todos, presumimos, con título profesional, salvo dos, uno en secundaria y otro en prepa.
Hasta se nos enchina el cuero.
craveloygalindo@gmail.com

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor