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Septiembre 25, 2019 11:34 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad. Es un momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer.
Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más, tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo.
La amistad requiere tiempo.
Por ejemplo: la naturaleza del alacrán es picar, pero eso no cambiará su naturaleza, que es ayudar.
Moraleja aplicable a quien vive en Palacio Nacional.
Con todo respeto.
Sabiduría Oriental: El Maestro y El Alacrán
Un maestro vio a un alacrán que se ahogaba. Decidió rescatarlo sacándolo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.
Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó y el alacrán cayó nuevamente dentro del agua, otra vez en peligro.
Insistente, el maestro intentó de nuevo salvarlo, pero el alacrán volvió a picarle ahora en los dedos.
De la misma forma, esta situación se repitió durante varios minutos.
Un transeúnte que había observado por completo la escena, se acercó al maestro diciéndole:
’Perdone maestro, ¡pero usted es muy terco!
¿No entiende que cada vez que intente sacar al alacrán del agua lo va a picar?’
El maestro le respondió:
"La naturaleza del alacrán es picar, pero eso no cambiará mi naturaleza, que es ayudar".
Finalmente el maestro sacará al alacrán del agua?
Cuánto tiempo más le falta.
Y ahora continuamos con algunas frases.
Vaya, algo menos prosaico. Pero con menor gracia:
Más difícil que despreciar al dinero es resistir a la tentación de hacer obras o de transformarse uno mismo en obra.
Amamos a un ser mortal como si fuese inmortal.
El sentido profundo de la protesta social consiste en haber opuesto al fantasma implacable del futuro la realidad espontánea del ahora.
El amor nace de un flechazo. La amistad del intercambio frecuente y prolongado.
El amor es instantáneo.
Las revoluciones del siglo XX fueron y son, justamente, el semillero de las democracias.
Han sido una cruel respuesta de la historia de las predicciones de Marx: la revolución que acabaría con el Estado no sólo lo ha fortalecido sino que ha creado un grupo social que es, a un tiempo, su criatura y su propietario.
Amar es combatir, es abrir puertas, dejar de ser fantasma con un número a perpetua condenado por un amo sin rostro.
La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio. Cubre un paisaje devastado por el insomnio.
Mañana habrá sol.
Y menos alacranes. Lo dudamos.
craveloygalindo@gmail.com


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