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Octubre 13, 2019 18:29 hrs.

Sócrates A. Campos Lemus › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


LA PRIMERA DERROTA QUE SUFRE EL GOBIERNO EN 1968 es que los jóvenes salieron a las calles a romper el silencio y la manipulación de los medios de comunicación. Las marchas, mítines y batallas callejeras daban el tono de la realidad que se vivía, en cambio, cuando esto se comparaba con lo que decían en la radio o la televisión o escribían en los medios impresos esa realidad no era reflejada sino que era suprimida o manipulada, y poco a poco, la gente se fue dando cuenta de que efectivamente, como señalaban los jóvenes, teníamos una : PRENSA VENDIDA y, por tanto, comenzaron a prestar mayor atención a lo que se decían en las reuniones, los mítines, se escribía en los volantes, en los diarios estudiantiles, en las declaraciones juveniles en algunos medios como Sucesos, Excélsior, Siempre, Por Qué., Política y así fueron perdiendo credibilidad los otros medios de tal suerte que, cualquier cosa que decían era tomada e interpretada al revés por los ciudadanos. Los medios católicos se centraron en el anticomunismo y no tuvieron el valor de hablar sobre la realidad y la represión que se sufría en aquellos tiempos, los medios de ’izquierda’ no tenían penetración, porque sus intelectuales se preocupaban más por escribir pomposamente, para ello, y no para la raza, la que no entendía ni sus mensajes ni les importaba su ideología ’comunista’ que, en muchos casos, sabían, solamente, era como los rabanitos: Rojos por fuera y blancos por dentro.

Todo el anclaje de la comunicación oficial estaba centrada en descalificar las demandas juveniles, alegando que eran manipulaciones de los rojillos y comunistas que conspiraban para terminar con la religión y evitar el desarrollo de los juegos olímpicos, así, toda declaración de los funcionarios o ’dirigentes’ de la burocracia o sindicales, se ocupaban más en rendirle homenajes a Díaz Ordaz, poniéndose de tapetes y descalificando a los jóvenes, ellos, pues, no tenían credibilidad ni confianza de sus agremiados, al contrario, esto sirvió al movimiento para darle respetabilidad y confianza con las masas populares a pesar de que no vivíamos una crisis económica, ni política ni social, todo el conflicto estallaría, porque los intereses de la CIA y de sus esbirros nacionales en el gobierno, pretendieron ensayar las guerras controladas y generar conflictos para que, con el mismo fuego, se apagaran, y se liquidara a la dirigencia social, pero, el tiro, les sale por la culata y se les va de las manos el conflicto que escala, de tal suerte, que elimina el control estudiantil tradicional de los comités ejecutivos de sociedades de alumnos y las organizaciones nacionales como la FNET y las FUAS y FEU, al romper y eliminar a los viejos dirigentes por medio de las asambleas, nombrando representantes que solamente daban cuentas a las bases estudiantiles y obligando, en todo momento, que al máximo nivel en el CNH se resolvieran los conflictos, las acciones y las negociaciones que no se podían realizar en forma independiente, sino por acuerdo de la asamblea general.

A lo mejor no entendimos que, al escalar el movimiento estudiantil, no porque lo planeáramos, sino porque la realidad así lo marcaba, que el gobierno no negociaba en aquellos tiempos, sino que imponía por la fuerza o por la negociación a su favor y en sus condiciones y, los estudiantes, jamás habíamos tenido la experiencia de la negociación sino el de la presión. Cualquier movimiento se resolvía en la presión, no en la negociación, y menos, en el análisis político ideológico del momento, por ello, las diferentes fuerzas no se ponían de acuerdo en su nivel más alto que era el CNH. Comunistas que solo eran dogmáticos, universitarios ligados al rector que buscaban negociaciones imposibles que beneficiaran la figura del rector que, solamente ellos veneraban menos los politécnicos ni los normalistas a los que nos era ajeno en su nivel y capacidad, católicos que no entendían las distintas corrientes y solamente se preocupaban porque los ’comunistas’ no tuvieran injerencia en las determinaciones, pero con el problema de que ellos mismos, no sabían distinguir quienes eran, los trotskistas liados en contra de los comunistas a los que definían como burócratas y traidores a la revolución bolchevique, y esa era desconocida entre el grueso de la población juvenil de México, los ideólogos no se escuchaban a pesar de que podrían explicar cosas importantes, se respetaba a Revueltas o Elí de Gortari o Heberto, pero porque eran maestros conocidos, no porque se entendieran sus conceptos generales por las mayorías, en fin, lo que privaba era el pragmatismo tal como ahora lo vemos en las acciones de AMLO y, este es el verdadero nivel ideológico del pueblo mexicano… por ello, no valen las grandes tesis, sino lo que se va generando, ver el resentimiento social y las demandas de las mayorías y, con ellas entender la forma en que se les garantiza la acción en su favor y así brindan toda la confianza y lealtad al líder, al hombre, no a la organización. Están en Morena pero, solamente escuchan y hacen lo que dice Andrés Manuel, en sus mañaneras o en sus recorridos, porque además, él si sabe que, en México, cada zona, región o estado es diferente y existe el pensamiento del Norte, Centro y Sur, el pensamiento indígena y el clasemediero porque, ni siquiera existe una verdadera conciencia obrera o campesina, porque no hay experiencia real en la organización de masas. Los partidos contaron con grupos, pero no con confianza ni ideología, eran manadas de borregos, y así se movía la política, en los diferentes colores o grupos, pero, todos, manipulados desde el nivel presidencial y del control oficial, a lo mejor, igual que ahora, pero con distinto dirigentes, quiera o no aceptarlo AMLO, porque en este país, solamente, se confía en los hombres no en la ideas y por ello, hemos tenido tantos descalabros o tantos éxitos, sobre todo, cuando se sabe interpretar lo que el pueblo requiere y necesita, así, quieran o no aceptarlo, AMLO, domina la comunicación política nacional, porque, simplemente, lo que diga y por donde lo diga, tiene aceptación y lealtad de la gente… Por esa razón està apoyando los esfuerzos como lo de Aristegui y Astillero para darle fuerza y corazón a la ideología popular que requiere el movimiento y transformación propuesta por AMLO, es su escuela ideológica nacional… en un programa popular.

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