1

1,096 vistas

Marzo 18, 2026 19:53 hrs.

Joaquín Bojorges › Informativo Nacional

Política ›


El llamado Plan B de la reforma electoral no es un simple ajuste técnico: es un rediseño de las reglas del juego que, bajo el argumento de ahorrar recursos y simplificar procesos, abre la puerta a un desequilibrio democrático.
Se nos dice que la reforma busca reducir gastos en congresos y órganos electorales. Sin embargo, detrás de esa narrativa de austeridad se esconde una alteración profunda: "permitir que la presidenta en funciones pueda hacer campaña en defensa de su mandato durante una consulta de revocación". El ahorro es el ropaje; la verdadera sustancia es política.
La esencia de la democracia es que los árbitros y los contendientes jueguen en condiciones de equidad. Si la presidenta puede usar su investidura para promover su continuidad, la cancha se inclina peligrosamente. La revocación de mandato deja de ser un ejercicio ciudadano y se convierte en un plebiscito oficialista, donde el poder público se mezcla con la propaganda.
La ’megaelección’ como cortina
En 2027 se prevé la elección más grande de la historia, con hasta siete boletas simultáneas. El riesgo es que la ciudadanía enfrente una saturación de mensajes y papeletas, mientras la figura presidencial acapara la atención. La consulta de revocación, que debería ser un mecanismo de control ciudadano, se diluye en un mar de propaganda institucional.
Más allá de tecnicismos, el Plan B refleja una visión: la de un poder que busca blindarse frente a la crítica y la incertidumbre. Se normaliza que quien gobierna pueda ser juez y parte en su propia evaluación. Se erosiona la frontera entre Estado y partido, entre gobierno y campaña.
El Plan B no es neutro ni inocuo. Es un cambio que fortalece al poder en turno y debilita la imparcialidad democrática. Bajo la bandera de la austeridad, se legitima la campaña presidencial en un terreno que debería pertenecer exclusivamente a la ciudadanía.
La pregunta de fondo no es si se ahorra dinero, sino si se preserva la esencia de la democracia: que el pueblo evalúe a sus gobernantes sin que éstos intervengan como protagonistas de su propio juicio.

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor

Reforma electoral a modo

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.