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Agosto 24, 2019 09:38 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Como si al PAN le sobraran legisladores, ahora una de sus más folclóricas senadoras, Xóchitl Gálvez, se convertirá, por arte de magia en perredista para que no se le retire su representación en esa Cámara.


La verdad es que al PRD, con pocos senadores, se le fueron saliendo ante su agonía como partido político y para salvar su representación en el Senado, tiene que echar mano de que su líder de la fracción, Miguel Ángel Mancera, se autodenomine perredista, aunque no haya pertenecido nunca a ningún partido. Pero ahora necesita de otro personaje tan pintoresco como protagónico salte al cuadrilátero perredista para que sobreviva en esa Cámara.


La ex jefa delegacional de Miguel Hidalgo, se vuelve amarilla y antes era azul, para preservar la agenda del viejo socio electoral, pero ahora la dependencia es mutua. El PAN, el PRI y el PRD se ven a sí mismos como un salvavidas para conservar su registro.


La aplanadora electoral que resultó ser Morena, a sólo cinco años de haberse fundado, crea híbridos electoreros inéditos, pero no por novedosos sorpresivos. Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador del PRI en el Senado, anunció que su bancada respaldará todas las alianzas que realice su nuevo líder nacional Alejandro Moreno, incluyendo al PAN.


Los viejos pronósticos que parecían pertenecer al pasado se cumplen, pero se desmorona la reiterada especulación de que Morena se convertiría en una especie de PRI contemporáneo se desmoronan, porque el PRI se fue moviendo a la derecha hasta ser más radical que su nuevo aliado, el PAN.


Lo dicho por el líder de la fracción parlamentaria en el Senado no sólo es un adelanto sino una especie de filtración consciente y un anuncio involuntario, que si bien no representa ningún peligro para el partido en el poder, sí descubre los entretejidos del pasado.


Para conservar su registro son capaces de cambiar de nombre y de colores, así lo anunció el nuevo líder priísta, quien llega a ese puesto a través de un fraude electoral dentro de su propia organización. Alejandro Moreno no se sonrojó al decir: ’Si es necesario, cambiaremos siglas y colores del PRI’.


En el PRI, compuesto por una militancia mayor de 50 años, no acepta cambios radicales; los jóvenes preparados para las transformaciones no tendrían problemas, pero prácticamente carecen de militancia de poca edad, por el momento, tricolor. Las coaliciones electorales buscan votos, pero al interior provocan deserción masiva.


Las alianzas acusan debilidad. Antes se juntaban ante el más poderoso, ahora, todos son pequeños. De ahí que habrá alianzas electorales sin precedente, sobre todo en el interior del país, donde pueden perder su registro más de un partido político de los arriba mencionados.


Veremos una trilogía con diversidad ideológica que va de la derecha a la izquierda pasando por el centro. Todos unidos para derrotar a Morena, que desde una postura progresista sigue convenciendo a la población como la única opción electoral y, por lo tanto, de gobierno.

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