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Mayo 29, 2019 10:14 hrs.

Jorge Herrera Valenzuela › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


El viernes próximo se cumplen 182 días del sexenio de la llamada Cuarta Transformación. Sin duda es el semestre gubernamental sin precedente, desde 1934, por la polémica actuación del hombre que en su tercera postulación llegó, arrolladoramente, a la Presidencia de la República. Las recientes encuestas (De las Heras Demotecnia, entre otras) revelan que empieza a disminuir la popularidad del tabasqueño. A Andrés Manuel López Obrador no le importa esa opinión ni los comentarios que se hagan en torno al inicio de su mandato, porque todavía su popularidad es elevada.
Cinco renuncias de sus colaboradores ha recibido el Presidente López Obrador, entre ellas las sobresalientes del director del Seguro Social y de la titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales. Todo en menos de seis meses de la 4T.
Los planes que tiene en marcha, no se detendrán. La frase tintanesca de ’me canso, ganso’ está sobre la Constitución, leyes y reglamentos, marginando además a quienes señalan la inviabilidad de construir la refinería Dos Bocas, de llevar adelante el improductivo proyecto del Tren Maya y la controvertida transformación de la Base Aérea de Santa Lucía en aeropuerto internacional comercial.
El otorgamiento de 850 millones de pesos a los Cendis del Partido del Trabajo y los 350 millones para las escuelas de béisbol, contrastan con el recorte presupuestal al Sector Salud, el desbasto de medicinas, la falta de material médico en la mayoría de los hospitales públicos del país y la anulación de becas a médicos residentes, son rubros que requieren un replanteamiento, en virtud de que afectan directamente a la clase más desprotegida y AMLO ha dicho que ’primero los pobres’.
Por supuesto que los seguidores de López Obrador no admiten el más mínimo comentario que ’ofenda, lastime o moleste’ al presidente y aducen que López Obrador está haciendo ’lo que nunca antes se hizo’. Para empezar, estableció un contacto abierto con el pueblo, implantó sus conferencias mañaneras, que para el viernes 31 de mayo serán 125; no descansa sábado y domingo; duerme muy pocas horas y no da muestras de cansancio. Celebra reuniones con sus colaboradores y como ya se comenta, veremos cuantos le aguantan el paso.
Cierto es que ni un solo mexicano está en contra de que sean desterradas la corrupción y la impunidad, pero, pese a lo que se diga, el desempleo está creciendo con los despidos masivos en las oficinas gubernamentales, quedan desempleados tanto empleados de base como de confianza, como nos enteramos al leer el texto de la renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección general del IMSS, revelando que funcionarios de la Secretaría de Hacienda ordenaban los recortes de personal y la contratación de los nuevos servidores públicos, entre otras muchas ’intromisiones’, mismas que recibieron públicamente, el respaldo presidencial.
El estilo muy personal de gobernar de López Obrador, rompiendo con todos los moldes, imponiendo su criterio, sin atender opiniones, comentarios, sugerencias y/o críticas. Descalifica a quienes no estén de acuerdo con él. Una mañana lanza cargos contra exfuncionarios, acusa a sus antecesores porque le dejaron un cochinero y horas después rectifica, da disculpas.
Mientras unos felicitaron al presidente por recomendarle a su secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales que renunciara, por haber retrasado 38 minutos la salida de un vuelo comercial, la analista Denise Dresser en su comentario periodístico, de los lunes en el diario Reforma, planteó el siguiente cuestionamiento: ¿Estamos dispuestos a sacrificar la salud de nuestras familias o nuestras pensiones? Esto en relación a la situación que guarda el IMSS, según lo hizo público el exdirector general del IMSS.
En el renglón de la inseguridad, nada se ha resuelto. Los índices de criminalidad aumentan. Al comenzar el sexenio se nos dijo que había terminado la guerra contra el narcotráfico, pero del lado de los delincuentes no hay cese al fuego. Aunque suene dramático, grotesco, pero otra vez, el suelo mexicano se tiñe con sangre humana, como ocurrió durante el calderonismo.
Debe preocupar en serio al Presidente de México y comandante supremo de las Fuerzas Armadas de aire, tierra y mar, lo acontecido tanto en La Huacana, como en Zamora, Michoacán. Dos ataques contra los militares y en el primero de esos lugares, los llamados ’autodefensas’ retuvieron a jóvenes soldados, condicionando la libertad de los mismos, a que el Ejército devolviera ’al pueblo’ las armas decomisadas.
Muy grave el suceso, pues los militares fueron humillados, Los ’autodefensas’ los desarmaron, los insultaron y los hicieron sentarse en el piso y el gobierno de López Obrador cumplió con la demanda de los ’autodefensas’. No hubo represión. Los jóvenes soldados tolerantes, recuperaron su libertad. La paciencia tiene límites.
PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿La política de no represión se mantendrá, por parte del gobierno, cuando grupos secuestren a elementos de las fuerzas federales e impongan sus condiciones para liberar a quienes cumplen con su deber?
jherrerav@live.com.mx

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