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Señor Presidente electo…

Moisés Sánchez Limón

Señor Presidente electo…

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Política

Noviembre 01, 2018 07:41 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Moisés Sánchez Limón › diarioalmomento.com

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Desconozco si el licenciado Andrés Manuel López Obrador tiene un equipo de asesores y si les hace caso. Ignoro cuál es la causa real, de fondo, que le lleva a tomar decisiones y hacer declaraciones que suelen meter ruido a un proceso de transición que califican terso pero en realidad colmado de exabruptos y siempre en la tendencia de confrontar a la sociedad y generar linchamientos oficiosos.

Es posible que al Presidente electo no lleguen opiniones de los que formalmente pueden ser medios marginales de comunicación o ’morralla’, como suelen denominar algunos personajes henchidos de pedigrí y que se saben considerados camaleónicos, que es el caso de Federico Arreola, a páginas o diarios digitales dirigidos por verdaderos periodistas nunca filibusteros o textoservidores –atinada referencia de mi colega Francisco Rodríguez--.

Pero, vaya, somos los periodistas parte de esta sociedad plural que anima nuevos tiempos y vota por opciones políticas no necesariamente de nuevo cuño pero que se ajustan, indiscutible, a una corriente que busca el cambio, harta de la demagogia y la corrupción que no se alejó el año 2000 cuando la dizque transición trajo a un experimento que resultó fallido.

En ese tenor, con ese ánimo ciudadano, en el escenario de la opinión que no descalifica ni asume papeles oficiosos o posturas de Torquemada porque, al final, los periodistas somos los ojos, oídos y voces de una sociedad plural, sin banderías por el riesgo de terminar como vocero de una corriente y medio de difusión de un partido político, nuestra, mí, opinión, es que usted, señor Presidente electo, erró la vía en este tranco rumbo al 1 de diciembre en que debe rendir protesta ante el Congreso de la Unión.

Nadie, nadie con dos dedos de frente, desconoce que usted, licenciado López Obrador, ganó por amplísimo margen la elección presidencial del pasado 1 de julio.

¿Quién o quiénes le recomendaron comenzar a operar, sin la investidura legal, como Presidente de la República y anunciar cambios sin ton ni son, consecuencia de la impronta victoriosa que le dieron las urnas?

Mi amigo Pablo me comenta que usted, licenciado López Obrador, debió haber guardado tiempo de espera al momento en que, una vez rendida la protesta en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en su mensaje a la nación anunciara lo procedente en todo ese esquema de la oferta de campaña que expuso en su enésimo recorrido por el país.

Imaginemos que, el 1 de diciembre, en red nacional, usted anunciara que se había elaborado todo el esquema legislativo para revocar a la Reforma Educativa, sin lastimar a los maestros que no votaron por usted ni dar elementos triunfalistas y de venganza de quienes, como son los militantes de la CNTE, para hacer añicos a lo poco o mucho que se ha avanzado en ese rubro.

Es, ha sido evidente, el ánimo que traes usted, de meter a prisión a los corruptos, pero acabar con la corrupción no es una tarea que se ejecuta con anuncios estridentes o amenazas.

No hay duda de que usted tiene una lista elaborada con los informes de la Auditoría Superior de la Federación, de quienes han incurrido en esa galopante corrupción, como la denominada Estafa Maestra, o la que acusa usted existe en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Imaginemos cómo habría reaccionado la sociedad mexicana toda, absolutamente toda, si en su mensaje del 1 de diciembre hubiese anunciado que la construcción del NAIM, dada su importancia para el país –porque la tiene indudablemente—continuaría con nuevos conceptos de acuerdo con las empresas constructoras, pero en ese momento giraba usted instrucciones a la Fiscalía General de la República proceder con las órdenes de aprehensión obsequiadas por jueces federales contra el ciudadano Enrique Peña Nieto y todos aquellos involucrados en venta de favores, tráfico de influencias, cobro de millonarias e ilegales comisiones.

En ese momento, Presidente electo, habría usted dado el golpe específico, no para legitimar su triunfo ni dejar claro quién manda en el Poder Ejecutivo. No, habría sido un mensaje a la nación con la sustancia fundamental de que los tiempos han cambiado.

Pero, señor Presidente electo, sus asesores lo engañaron, lo llevaron a un escenario en que, dígase lo que se diga, entró usted en un proceso de desgaste que, en un mes más, seguramente se agudizará porque ya dio un golpe a quienes, por supuesto, no son hermanas de la caridad pero no olvidarán la afrenta, el regaño, la descalificación, el haberlos llamados corruptos, camajanes y todos esos etcéteras que los instaló frente a la opinión público como traidores a la patria.

¿Había necesidad de polarizar a la sociedad mexicana como lo hizo en campaña? Claro, elemental, sus alfiles en el Congreso de la Unión defienden sus posturas, sus decisiones, sus anuncios, pese a que saben puntualmente que son improcedentes y están, como el caso del NAIM, fuera del marco legal.

Malo que, a quienes pensamos diferente a usted y discrepamos por elemental análisis de libre opinión, nos integren como miembros de una corriente contraria al interés nacional, cuando ni siquiera se ha constituido legalmente el gobierno entrante.

Pero, mire usted, señor Presidente electo, estoy convencido, como mi amigo Pablo y una buena cantidad de colegas, que respetamos al que piensa diferente y no lo linchamos, de que le ganó la impronta de saberse victorioso de una contienda.

Y no es que haya errado el camino de la investigación de los andares de personajes corruptos ni mucho menos opinar y advertir que los tiempos han cambiado, cuando es elemental como verdad de Perogrullo. Creo que adelantó los tiempos y se ha desgastado innecesariamente.

Imagine cuál habría sido la imagen que de usted hubiesen tenido todos, todos, los mexicanos y los testigos desde el exterior de su asunción al poder, cuando anunciara la aplicación de la ley en personajes con nombres y apellidos acusados de corrupción. Y el NAIM continuaría en común acuerdo con empresarios que estarían de plácemes porque ya no tendrían que pagar el diezmo ni los funcionarios de su gobierno aspirarían al cochupo porque la ley se cumple sin medias tintas.

Imagine usted, señor Presidente electo. Ni Ricardo ni Martí o Delgado estarían buscándole la explicación a lo explicable en su momento. Digo.

sanchezlimon@gmail.com

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