Sois templo de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros



*Habrá vida dondequiera que llegue la corriente

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Sois templo de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros

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Noviembre 08, 2018 23:55 hrs.
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LA PALABRA DE DIOS


Viernes 9 de noviembre 2018
Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán
Primera lectura
Ez 47, 1-2. 8-9. 12
En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho.

Aquel hombre me dijo: "Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina".
Palabra de Dios
Te alabamos Señor

Salmo Responsorial
Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9
R. (5) Un río alegra a la ciudad de Dios.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
quien en todo peligro nos socorre.
Por eso no tememos, aunque tiemble,
y aunque al fondo del mar caigan los montes.
R. Un río alegra a la ciudad de Dios.
Un río alegra a la ciudad de Dios,
Su morada el Altísimo hace santa.
Teniendo a Dios, Jerusalén no teme,
porque Dios la protege desde el alba.
R. Un río alegra a la ciudad de Dios.
Con nosotros está Dios, el Señor;
es el Dios de Israel nuestra defensa.
Vengan a ver las cosas sorprendentes
que ha hecho el Señor sobre la tierra:
R. Un río alegra a la ciudad de Dios.

Segunda lectura
1 Cor 3, 9-11. 16-17

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego, el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.

¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Aclamación antes del Evangelio
2 Crón 7, 16
R. Aleluya, aleluya.
He elegido y santificado este lugar, dice el Señor,
para que siempre habite ahí mi nombre.
R. Aleluya.

Evangelio
Jn 2, 13-22
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre".

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: "¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?" Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré". Replicaron los judíos: "Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús


Reflexión del Evangelio de hoy
HABRÁ VIDA DONDEQUIERA QUE LLEGUE LA CORRIENTE
Es necesario aportar ánimos al pueblo desterrado que, en su derredor, solo ve negación de esperanza. Por eso el profeta inyecta coraje a los deportados a Babilonia, y más cuando Jerusalén está arrasada. Y Ezequiel profetizará la renovación de Israel con la visión de los huesos calcinados que recobran vida y la del Templo de donde surge la fertilidad y la abundancia. Del templo surge un río, que será la mejor imagen de la nueva creación, hasta el punto que regenerará el desierto e incluso las aguas salobres del mar Muerto, la mejor prueba de la futura abundancia.

SOIS TEMPLO DE DIOS Y EL ESPÍRITU DE DIOS HABITA EN VOSOTROS
La comunidad cristiana de Corinto era un crisol de religiones y culturas, donde no faltaban incluso las parcialidades de algunos predicadores. Pablo afronta esta situación con el símil del Templo: todos somos necesarios en la comunidad, a condición de que estemos unidos y trabados formando un solo edificio. Porque lo importante no es quién funda la comunidad, sino quién es el cimiento de la misma, y Pablo sin discusión indica a Cristo, razón por la cual nadie debe reclamar a su predicador, sino a aquel de quien somos exclusiva propiedad: Cristo

NO CONVIRTÁIS EN UN MERCADO LA CASA DE MI PADRE
Un hermoso gesto simbólico el que recoge el texto evangélico. Más allá de los gestos airados con los que acostumbramos a imaginarnos a Jesús al expulsar a los comerciantes del templo, lo importante es hacer ver que todo aquel montaje mercantil en torno al templo no era necesario para la nueva religión, la personal, la que pone en su centro al Dios de Jesús que privilegia la misericordia ante cualquier sacrificio de animales, por muy legitimados que estuvieren por la tradición. Lo que este signo declara es que nuestra relación con Dios pasa obligadamente por la humanidad de los hermanos; ya no es necesario estar en un edificio de fábrica para conectarse con la bondad de Dios, sino creer en el Hijo de Dios para tener vida. Tampoco es necesario adquirir previamente un animal –exponente de diferente capacidad adquisitiva-, con conectar el propio corazón con el Dios de los hombres Es, además, legítimo leer este texto como juicio crítico de la religión externa, sin corazón, sin espíritu, sin incidencia coherente en la vida personal.

Fue Constantino el que mandó construir la basílica de Letrán que, con el tiempo, será la catedral del Papa o templo madre de todas las iglesias. Con esta fiesta se homenajea la sede del obispo de Roma.

¿Revisamos aquellas cosas que en nuestras tradiciones religiosas y cultuales no nos dejan ver el bosque de la nueva religión del Hijo de Dios?
Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

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