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Enero 22, 2019 22:12 hrs.

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Miércoles 23 De Enero 2019

La Palabra de Dios
Primera lectura
Heb 7, 1-3. 15-17
Hermanos: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando éste volvía de derrotar a los reyes, y lo bendijo. Abraham le dio entonces la décima parte de todo el botín.

El nombre de Melquisedec, significa rey de justicia y el título rey de Salem, significa rey de paz. No se mencionan ni su padre ni su madre, y aparece sin antepasados. Tampoco se encuentra el principio ni el fin de su vida. Es la figura del Hijo de Dios, y como él, permanece sacerdote para siempre.

En efecto, como Melquisedec, Jesucristo ha sido constituido sacerdote, en virtud de su propia vida indestructible y no por la ley, que señalaba que los sacerdotes fueran de la tribu de Leví. La palabra misma de Dios lo atestigua, cuando dice: Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 109, 1.2. 3. 4
R. (4bc) Tú eres sacerdote para siempre.
Esta ha dicho el Señor a mi Señor:
’Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies’.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Extenderá el Señor desde Sión
tu cetro poderoso
y tú dominarás al enemigo.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Es tuyo el señorío;
el día en que naciste,
en los montes sagrados,
te consagró el Señor antes del alba.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Juró el Señor y no ha de retractarse:
’Tú eres sacerdote para siempre,
como Melquisedec’.
R. Tú eres sacerdote para siempre.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la Evangelio del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 3, 1-6
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: ’Levántate y ponte allí en medio’.

Después les preguntó: ’¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?’ Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: ’Extiende tu mano’. La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Su nombre significa Rey de Paz
El autor de la carta a los Hebreos va a explicar en la lectura de hoy un tema que ya había introducido antes Hb, 2,17; sobre el sacerdocio de Cristo: Jesús es sumo sacerdote misericordioso y fiel, pero diferente al sacerdocio levítico, porque procede de Melquisedec. Según el relato del Génesis (14,18-20), Melquisedec, rey de Salem, sacando pan y vino, como era sacerdote del Dios altísimo, bendijo a Abraham diciendo: ’Bendito es Abraham del Dios altísimo, el dueño de cielos y tierra, y bendito sea el Dios altísimo, que ha puesto a tus enemigos en tus manos’. Y le dio Abraham el diezmo de todo. Este pasaje y el de Sal 110,4 son los únicos del Antiguo Testamento en los que aparece este personaje extraño llamado Melquisedec. Él es rey de Jerusalén, de ahí que sea llamado rey de paz y de justicia, y al mismo tiempo sacerdote. Desconocemos su procedencia, su suerte posterior, por lo que el autor concluye que Melquisedec no ha tenido padre ni madre, que no ha nacido, ni ha muerto, se asemeja al Hijo de Dios, y en consecuencia permanece sacerdote para siempre.

El punto de partida es, claro, este personaje le sirve al autor para explicar que el auténtico sacerdocio, el que viene de Dios, es anterior al sacerdocio levítico. Melquisedec es, una prefiguración del sacerdote eterno, un esbozo imperfecto de lo que

Jesús viene a realizar y cumplir. El sacerdocio de Cristo es incomparable, ya que su sacrificio definitivo por amor a la humanidad, lo convierte en un sacerdocio eterno. Después del establecimiento del sacerdocio perfecto, el antiguo carece de razón de ser. No se trata solamente de establecer la originalidad del sacerdocio de Cristo, sino su valor exclusivo. Perfecto, eterno, misericordioso, fiel.. son calificativos que solo podemos aplicar a Cristo.

Levántate y ponte ahí en medio
Estamos en la primera parte del evangelio de Marcos dónde los distintos personajes que se congregan en torno a Jesús reaccionan ante sus palabras y sus acciones de manera muy diferente. En esta ocasión, como en otras anteriores, son los fariseos, la gente buena y que se cree perfecta, la que espera que Jesús realice algún signo que vaya contra la Ley de Moisés.

Una vez más el día es sábado y el lugar la sinagoga de Cafarnaúm. En este ambiente de celebración religiosa, el evangelista nos dice que allí se encontraba un hombre que tenía la mano paralizada, un enfermo, al que parece que todo el mundo ignora, porque en quién realmente se fijan las autoridades religiosas es en Jesús. El motivo es claro, lo único que les mueve es poder acusarle. La gente lo había manifestado la primera vez que Jesús enseñaba en la sinagoga, ’este habla con autoridad, no como los escribas y fariseos y trae una doctrina nueva’ (Mc 1,27). La novedad que trae Jesús supera, la ley, el sábado y cualquier precepto que no ponga en el centro de la vida, al ser humano, especialmente al que sufre, al oprimido, al que se deja al margen…incluso de Dios. Por eso Jesús invita a la persona a ponerse en medio, para ser vista, para ser compadecida. Pero la pregunta se la hace a los fariseos, el enfermo no pide nada, se deja hacer por el Señor, sabe esperar y tal vez confía en que Jesús hará algo. ¿Qué está permitido hacer en sábado? La respuesta es evidente, lo bueno, salvar al que sufre, no dejar a nadie morir a la intemperie, en la desolación…eso es lo bueno. Ante la evidencia uno calla, los fariseos han sido descubiertos, se han quedado sin palabra que responder.

Jesús reacciona como un ser humano: airado frente a la dureza de corazón de esos letrados capaces de poner la ley por encima de la persona y hacer de ella norma y cumplimiento vacío y sin corazón; dolido ante la incapacidad de abrir sus mentes a comprender quién es él, el Mesías que trae el Reino e interpreta la ley como salvación y liberación de todo ser humano. Por eso, Jesús obra el milagro y la mano queda restablecida. Está claro que el signo lejos de ablandar el corazón de los fariseos, estos van a tomar una decisión que marcará el destino de Jesús y el nuestro. Ellos se confabulan con aquellos que consideran sus enemigos, los herodianos, partidarios de Herodes Antipas, para matar a Jesús. El camino del Maestro ya está señalado, las autoridades religiosas, no aceptan ni comprenden el mensaje de vida, de esperanza y salvación que trae para todos, prefieren quedarse en lo conocido que abrirse a la novedad del Mesías, que trae la buena noticia, que habla con autoridad y es capaz de transformar la vida del ser humano. ¿Estamos dispuestos/as a abrirnos a la novedad de Jesús?

Hna. Carmen Román Martínez O.P.
Congregación de Santo Domingo

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