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Marzo 24, 2019 22:59 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Los 128 funcionarios que estarán bajo las órdenes de los delegados federales en los estados, tendrán una sola obligación.
Velar y cuidar que las obras públicas o adquisiciones en los 32 estados del país, cumplan con presupuesto, especificaciones, materiales de construcción. Tiempos y formas.
Sean del gobierno federal o del estatal cuidarán porque quienes las realicen lo hagan en tiempo y forma.
Esta medida, espléndida, pretende evitar casos como los hundimientos en carreteras. Derrumbe de casas o edificios.
Y comprobar la excelencia de medicamentos o materiales.
No interferirán en contratos. Pero sí los conocerán para obligar a que se cumplan con eficiencia, cabalidad, rectitud y honestidad.
Buena medida para evitar la ’santísima’ corrupción.
Esta medida del actual señor de Palacio Nacional, se aplicó en el tiempo del nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca.
Indiscutiblemente el licenciado Benito Juárez García fue un mexicano, oaxaqueño, hombre excepcional.
Sin dudar que todos, mexicanos o no, sepan de él y lo que hizo, colaboramos en dar a conocer la síntesis que ayer, 21 de marzo, coincidente con la llegada de la primavera, publicó el Diario Oficial de la Federación.
Nació el 21 de marzo de 1806, en San Pablo Guelatao, aldea de la Sierra de Oaxaca, nació Benito Juárez García, hijo de Marcelino Juárez y Brígida García, ambos indios zapotecas, dedicados a la agricultura.
Huérfano a temprana edad, a los 12 años aprendió español.
Se trasladó a la ciudad de Oaxaca donde inició sus estudios. Fue el primer abogado egresado del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca.
Su carrera política inició en 1834.
Ocupó cargos en los tres poderes y niveles de gobierno.
Gobernador de Oaxaca entre 1847 y 1852.
Su oposición a Antonio López de Santa Anna ocasionó que en mayo de 1853, fuera aprehendido y expulsado del país.
Vivió el exilio en Nueva Orleáns, donde se vinculó con otros liberales mexicanos, como Melchor Ocampo, José María Mata y Ponciano Arriaga.
Al proclamarse el Plan de Ayutla Juárez regresó a México y se incorporó al movimiento revolucionario.
Al triunfo de la Revolución fue ministro de Justicia e Instrucción Pública del gobierno del presidente Juan Álvarez, donde expidió la primera ley sobre Administración de Justicia, mejor conocida como Ley Juárez, que limitó los fueros eclesiástico y militar.
Evitó que sus tribunales ventilaran delitos del orden común.
Al estallar la Guerra de Reforma, a Juárez como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación le correspondió asumir la Presidencia de la República.
Estableció su gobierno en el puerto de Veracruz, en donde expidió las Leyes de Reforma en 1859.
El 11 de enero de 1861 el presidente Juárez, junto a sus principales colaboradores, entró triunfante a la capital de la República.
Sin embargo, la guerra continuó, y los conservadores y la iglesia apoyaron la intervención francesa para el establecimiento del Segundo Imperio.
El presidente encabezó a la resistencia republicana de 1862 a 1867 en defensa de la independencia y soberanía nacional.
El estadista mexicano se convirtió en el símbolo de la defensa de la autodeterminación de los pueblos.
Fue declarado Benemérito de las Américas por los congresos de Colombia y República Dominicana.
Logró la consolidación del Estado Nacional republicano, federal y laico.
Justo Sierra lo definió con las siguientes palabras:
’La fortuna para el programa reformista consistió en estar encarnado en un hombre que todos veían como la expresión auténtica y única de la ley’.
Ayer fue un día de fiesta y solemne para la Nación.
Con la Bandera Nacional izada a toda asta.
craveloygalindo@gmail.com

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